Gisela Álvarez casada con un hombre mucho mas mayor, jamás a conocido el deseo, la pasión y mucho menos el amor.Hasta que llega a su vida Fernando Marín, un escolta que le pone su propio marido, el cual la hace sentir cosas que jamás imaginaba senti...
Erica la miró fijamente, pensó bien que decirla y por fin habló: - No puedes alejarte sin más Gisela, ellos van a querer hablar contigo, van a volver a verte. - Pues pediré que no pasen, la verdad no me apetece pensar más Erica, me viene una situación muy difícil y no quiero pensar en nada más que en mi hijo, es lo único que me preocupa. - Te entiendo, solo quiero decirte que Fernando le ha pedido el divorcio a Thais. Gisela miró a su amiga sorprendida, pero volvió a recordar las palabras de Henrique, todo era mentira, no era Justo que Fernando siguiese con Thais, todo era una mentira. Jessica entró en la habitación del hospital, la cama estaba vacía y solo estaba Erica, que la miró con cara desesperada: - ¿Dónde está mi niña? - La están haciendo una prueba, si todos va bien la dan el alta mañana. ¿qué tal? Hizo un gesto con la cabeza sin atreverse a pronunciar las palabras que Jessica Segundos después pronunciaría: - ¿Las muestras de ADN? Erica asintió sin decir nada más: - Pues ya están entregadas, pasado mañana las tienes, la suerte está echada. La puerta se abrió, Gisela entraba en una silla de ruedas acompañada de un celador, el hombre la ayudó a subirse a la cama y seguidamente se fue llevándose con él la silla de ruedas: - Hola mi niña. Jessica abrió los brazos y la abrazó, Gisela acompañó su abrazo y la dio un beso tierno. Seguidamente las miró curiosa: - ¿En qué está la suerte echada? Erica miró a Jessica con los ojos abiertos esperando su discreción, pero ella no podía hablar, así que Jessica salió en su defensa: - Cosas de Erica, ya te lo contaremos cuando estés más tranquila. ¿Cómo te encuentras? - Mejor, ya me quiero ir y luchar por mi hijo. Lo quiero conmigo Jess, ya soy libre de las garras de ese hombre y lo único que quiero es ser feliz junto a mi niño. - Te vamos a ayudar mi niña. César estaba en su despacho cuando entró Elena, pudo observar que en su mano había un vaso de whisky, la botella estaba ya por la mitad, ella le miró con tristeza, estaba claro que algo le atormentaba, dio un golpe suave a la puerta abierta, César la invitó a pasar con la mano: - Pensaba que estarías en el hospital, ¿Qué tal está Gisela? César la miró, tenía los ojos vidriosos, se notaba que llevaba varias copas: - Está mejor... mañana la dan el alta. - ¿No vas a ir a verla? - No me quiere ver. Elena frunció el ceño, no entendía muy bien lo que estaba pasando: - ¿Cómo que no te quiere ver? - Ha pedido que ni Fernando ni yo entremos a verla, quiere estar tranquila dice. - Es entendible, estará hecha un lío... no te mosquees con ella, sabes que Fernando no puede estar con ella porque está casado. Se bebió el contenido del vaso de un solo golpe, ya comenzaba a tambalearse, Elena hizo un amago para sujetarlo, pero él la indicó que estaba bien: - Él dice que va a luchar por ella, que se va a divorciar, la va a dejar. - ¿Va a dejar a su mujer estando enferma? - No, si no está enferma... Se calló, pero Elena ya lo había escuchado: - A mi me contó Gisela que por eso la dejó, no entiendo lo que dices. - Pues... Henrique me pidió el favor de que la hiciese un informe falso, porque quería separar a Fernando de su mujer. - ¿Y cediste? No me lo creo César, ¿Cómo pudiste? - Elena no me juzgues, yo le debía una a Henrique, no conocía a Gisela, se supone que yo iba a estar fuera de todo esto. No sabía que la mujer que me gustaba era ella. - ¿Y por qué no la dijiste la verdad? ¿Por qué no se lo contaste? - Porque me enamoré, y no quería que me odiase. - Se lo tienes que contar César, tienes que ser sincero con ella, imagínate que se entera por otro lado... sería un golpe duro para ella, ha confiado en ti. - Solo lo sabía Henrique. - ¿Y la mujer de Fernando no? ¿Y si por despecho se lo cuenta? - No lo va ha hacer... no la interesa que la odie Fernando. Elena ya no se lo puedo decir, quiero que esté conmigo, si se entera me va a odiar. - Yo sigo pensando que se lo debes de contar, si quieres empezar algo bonito con ella tenéis que ser sinceros, ella siempre ha sido sincera contigo. Llegó la mañana siguiente, Gisela estaba listo para salir de ese hospital, ya tenía ganas de ir a por su hijo, tenía que ver cómo lo iba ha hacer, pero lo quería ya con ella. Miró a Erica que estaba a su lado y después miró a Jessica, las dos habían llegado a primera hora para ayudarla. Gisela agarró la mano de Jessica, ella la miraba con dulzura: - Tu puedes con esto y con todo. - No sé que voy ha hacer ahora, por fin soy libre y por fin... puedo ser yo. - Eso mismo mi niña, ahora vámonos. Ella asintió y la acompañaron a la salida, una vez allí pudo ver a César, ella había pedido explícitamente que no viniera pero ahí estaba él, siempre impecable y perfecto, la sonrió y quiso acercarse a ella, pero tímido dudó y finalmente se quedó en su sitio esperando que ella reaccionase, Gisela miró al otro lado y allí estaba él, con esos ojos azules como el mar, impresionante como siempre, en sus ojos se podía ver tristeza y alegría, una mezcla explosiva, también la sonrió. Ella se quedó quieta, mirando a los dos hombres, sabía que tenía que dar explicaciones y sabía que tenía que elegir, allí estaban los dos, esperando a ver con quien se iba aquella mujer. Erica la agarró la mano, intentando tranquilizarla, la miró y se acercó a ella: - Tranquila, decidas lo que decidas está bien, piensa en ti, solo en ti, ya es hora de que seas egoísta. Se alejó, y se fue al lado de su amigo Fer, Gisela volvió a mirar a Fernando, recordaba los buenos momentos que había pasado con él, su última noche antes de la supuesta boda, lo bueno que había sido con ella y lo mucho que sintió por él. Miró a César, ese hombre había sido puro amor, la había cuidado y la había rescatado, ella lo miraba con mucho cariño. Por fin miró al frente e imágenes llegaron a su mente, Fernando diciéndola que se iba a casar con Thais, Henrique diciéndola que César había falsificado el informe de Thais. Todo era confuso, volvió a mirar a los dos hombres y finalmente decidió. Se giró y agarró la mano de aquel hombre, en su mirada había amor y deseo, la sonrió con todas sus ganas y sin mirar a nadie ni a nada más se fueron. Erica miró a su amigo, la cara le cambió y pudo ver como si le pegaran un puñetazo en el estómago, Fernando se quedó mirando a la pareja marcharse, Erica le tocó el hombro con delicadeza. Fernando por fin la miró: - Se ha ido con él Erica, se ha ido. Erica asintió y le abrazó muy fuerte. Llegaron a la casa de César, durante el camino no habían hablado nada, cuando entraron en la casa Elena la vio, tenía una sonrisa de oreja a oreja, fue corriendo hacia ella y la abrazó con todas sus fuerzas, Gisela también la abrazó, esa mujer se había portado genial con ella. Elena miró a César y le guiñó el ojo, ese hombre estaba pleno al tenerla a su lado: - Elena acompaña a Gisela al cuarto, que descanse. - Sí claro, vamos mi niña. - Muchas gracias Elena, pero tengo que hablar con César primero. Elena asintió y se retiró, César miró a aquella mujer que cada día le fascinaba más, pero ella parecía seria y ausente: - ¿Te parece que hablemos en el despacho? - Sí, mejor. Fernando llegó al bar acompañado de Erica, allí estaba Rafa que les sonrió, Erica le hizo un gesto para que se acercara, Rafael sabía que algo había pasado: - ¿Que ha pasado? - Se ha ido con él. - ¿Cómo? Erica salió en su rescate: - Que Gisela al salir del hospital se fue con César. - La he perdido. - Que se haya ido con él no significa que le haya elegido, o que la hayas perdido. - Erica, se ha ido con él, ni si quiera se ha acercado a mí para decirme nada, ni si quiera me ha llamado, Erica... la he perdido para siempre. Erica miró a Rafa para que saliese en su defensa, él intentó ayudar a su amigo: - ¿Por qué no la llamas tú? Intenta hablar con ella, explícala que has tomado una decisión. César estaba nervioso, sabía que había llegado el momento de hablar con ella, quería decirla que quería pasar el resto de su vida a su lado, se acercó a ella pero para su sorpresa ella se alejó, dio un paso atrás y entonces él se frenó en seco, algo iba mal: - César... ¿Cuál fue el favor que le hiciste a Henrique? - ¿Cómo? Ya te dije que le debía un favor y fue atenderte a ti... no entiendo tu pregunta. Gisela recorrió la habitación recorriendo con sus dedos delicados los libros, seguidamente le volvió a mirar, parecí tranquila: - Voy a volver ha hacer la pregunta... ¿Qué favor le hiciste a Henrique? Esta vez parecía más seria, más estresada, había algo en su mirada que él no podía descifrar, algo que nunca había visto en ella, podía ser furia, pero él juraría que era decepción: - Gisela... no entiendo tu pregunta... - Pues es sencilla César, tú me dijiste que el favor que le habías devuelto era atenderme, pero eso no fue ¿verdad? Me tomaste por tonta, tú también. - Gisela, no se que te a contado ese hombre, pero no le puedes creer, ese hombre estaba empeñado en separarnos. Él había estado observando todo, sabía que nos íbamos a casar, sabía que yo fui quien te rescató. Gisela negaba lentamente con la cabeza, cerró lo ojos mientras respiraba profundamente: - Sinceramente pensaba que eras diferente, que me ibas a contestar con la verdad, pero ya veo que no. César se acercó a ella, la agarró las manos con delicadeza, y la miró a los ojos: - Gis... no se que te ha contado ese hombre enserio... - ¿Cómo es que estás tan seguro de que ha sido él? ¿Por qué no ha podido ser otra persona? César se empezó a poner nervioso, la soltó las manos y mientras se tocaba el pelo se alejó mirando a la ventana: - Gisela... - Te recomiendo que no me vuelvas a mentir, porque sinceramente me estoy mosqueado bastante, César, ¿por qué no me dijiste que lo que te pidió Henrique fue que mintieses sobre la enfermedad de Thais? - Gis... no pude negarme. - ¿Por qué no me lo dijiste César? - No te conocía, ósea... si te conocía pero no sabía que eras la mujer de Henrique, cuando ya te vi... no sabía que eras la mujer de la que me había enamorado. Gisela... le debía una muy gorda ¿que podía hacer? - Pue por ejemplo decir que no, ¿Cómo pudiste entrar en eso César? ¿Cómo pudiste separar a dos personas sin conocerlas? - Porque le debía una muy grande Gisela, tú no entiendes, sabes como era Henrique... además no tenía escrúpulos Gisela, no iba a pensar en gente que no conocía, además... conocí también a Thais, ella parecía muy afectada... lo siento. - ¿Qué es lo que sientes exactamente? Tuviste muchas oportunidades de decírmelo, César confié en ti. César se volvió a acercar a ella, la abrazó, no la quería soltar, ella le miró negando con la cabeza: - Gis... te lo quería decir... pero no supe cuándo ni cómo, no era fácil. - El día de la playa fui totalmente sincera contigo César, y pensaba que tú también... pero ocultarme algo así... - Nunca me hubieses perdonado Gisela, necesitaba que estuvieses a mi lado, que supieses quien era y que te quedarás conmigo para siempre. - Me iba a casar contigo César, confiaba en ti, y no fuiste sincero, como comprenderás no me puedo casar contigo, no puedo estar a tu lado después de esto, voy a recoger mis cosas. - Gisela por favor... no te vayas, dame otra oportunidad. - Lo que si te pediría es, que fueses tú ha hablar con Fernando, porque sino lo voy a tener que hacer yo. Gisela salió por la puerta, César se quedó mirando por donde ella había salido, no pensaba que este día iba a llegar, pero había llegado, la había perdido y eso era algo que no podía soportar. Gisela recogió sus cosas y tras una hora aproximadamente bajó acompañada de Elena, ella miraba a César que estaba en la puerta de salida, y no se apartaba, se quedaron mirando por unos Segundos, Elena se apartó: - César déjame salir, por favor. - Quédate Gis, por favor. - No, me quiero ir, necesito centrarme en mi vida César, por favor... déjame salir. César pensó durante unos segundos, finalmente se apartó dejándola salir, Gisela respiro, agarró sus cosas y salió por la puerta, al salir vio a una mujer acompañada por dos policías, aquella mujer se acercó a ella: - Señora Gisela Álvarez, quedar usted detenida por suplantación de identidad.
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