César negó con la cabeza, comenzó a desesperarse y se tocaba el pelo:
- Llámame a Fermín, él está entre los invitados, él conoce a Fernando, lo contrató, tiene que saber la dirección.
Elena solo asintió y salió en busca de Fermín. Salió sin ni siquiera mirar a Edgar, que sabía que estaba escuchando aunque intentó disimular.
Edgar entró al despacho, su hermano estaba ausente mirando por la ventana. Él carraspeó pero César no lo miró:
- ¿Estás disfrutando no es así?
- No, lo siento. Solo quiero que entiendas...
César se giró, por fin lo miró. Su mirada era triste, le recordó a la noche en que perdió a Sofia:
- ¿Qué quieres que entienda? Que ella no es Sofía, lo sé, créeme que lo sé. Pero merezco ser feliz, por fin he encontrado a otra mujer que me ha hecho ilusionarme por la vida de nuevo.
- Pero ella no está igual de ilusionada que tú, entiende.
- ¿Te gusta?
Edgar lo miraba con cara de susto, no entendía la pregunta, no sabía que contestar. César vio su cara de incredulidad y se inclinó sobre la mesa:
- Creo que la pregunta ha sido fácil, ¿Te gusta? ¿Estás enamorado de ella?
- Claro que no, ¿A qué viene tu pregunta?
- Mi pregunta viene a qué se lo qué sentías por Sofía, ella me contó que la besaste, que te declaraste a ella. Jamás te dije nada porque ella me lo pidió y porque eres mi única familia y te quiero cerca, pero no me puedo creer que me quisieses quitar a mi prometida, y que ahora me quieras quitar a Elisa.
- No se como me pude enamorar de ella, lo siento, intente negarlo, pero ella era muy especial. Ella me dijo que os ibais a casar, fue sincera, te quería a ti. Y ahora apareció Elisa... se parece tanto... pero no es ella, no es ella.
- Yo la quiero Edgar, aléjate de ella.
- Pero ella no te quiere hermano, entiende, se a fugado con su amante. Solo ha estado contigo por interés, nada más.
- Ella en ningún momento me ha engañado, siempre fue sincera con sus sentimientos, olvídate de ella.
Elena se puso enfrente de los invitados que no paraban de cuchichear, se colocó en el micrófono que iba a utilizar el juez y comenzó a disculparse:
- Disculpen las molestias, la boda queda suspendida hasta nuevo aviso.
La gente comenzó ha hablar más alto y parecían mucho de ellos molestos. Mucha gente se acercó a Elena pidiendo explicaciones, pero ella no hacía caso, solo buscaba con la mirada a Fermín, este se dio cuenta y se acercó a ella:
- Elena, ¿Qué pasa?
- Te necesita César en su despacho.
- ¿Qué pasa?
- Mejor que te lo explique él.
Fermín solo asintió, dudoso se alejó de la multitud y entró en la casa, ya sabía dónde estaba su despacho, ya que había estado antes allí. Antes de entrar llamó a la puerta aunque estaba abierta. El hermano de César salió casi sin mirarlo y se alejó, parecía cabreado. César dio paso a Fermín, este entró. Miró a César, estaba furioso:
- ¿Qué pasa César?
- Necesito la dirección de Fernando.
- ¿Qué Fernando?
- El que entró de seguridad, tú lo contrataste,¿no?
- Sí... ¿Para que quieres su dirección? Eso es privado César.
- Se a llevado a Elisa, por eso quiero la dirección, si te la pido es porque es más rápido, pero sabes que puedo conseguirla por mi cuenta.
Fermín frunció el ceño, ¿Qué estaba pasando?, no entendía nada:
- ¿Cómo que se ha llevado a Elisa?
- Él... bueno... estuvo con Elisa hace tiempo. Ahora se han reencontrado, pienso que se a podido ir con él.
Fermín se acordó del día de la cafetería, cuando Fernando interrumpió la conversación entre él y Elisa, en ese momento no entendió muy bien lo que pasaba, pero ahora lo entiende:
- Algo me comentó Elisa de que había vuelto a ver a su ex, pero de ahí a fugarse...
- ¿Me vas a poder ayudar?
- Sí claro, deja que haga una llamada, enseguida la tienes.
César asintió y miró por la ventana en lo que Fermín hacía la llamada.
Pensaba en Elisa, no le podía haber hecho esto. Fermín carraspeó y la atención de César se centró en él. Fermín movió el móvil hacia ambos lados:
- Ya la tengo, ¿vamos?
César tomó aire y después asintió.
Alguien llamó a la puerta, Fernando se había quedado transpuesto en el sofá de la sala y se asustó al escuchar los golpes provenientes de la puerta. Se incorporó y los golpes no cesaban, parecían que iban a tirar la puerta, Thais se asomó por el pasillo, lo miró asustada:
- Tranquila, vete con la niña voy a mirar quién es.
Fernando por fin abrió la puerta, vio a su jefe y a otro hombre que le sonaba, vestía muy elegante:
- ¿Qué es lo que pasa?
Fermín intentó hablar pero César le interrumpió y le empujó quitándole de en medio, se acercó a Fernando y le propinó un puñetazo en la boca, Fernando dio unos pasos atrás y miró sorprendido a aquel hombre mientras que Fermín le agarró:
- César, así no se solucionan las cosas.
Fernando entonces lo comprendió, César era él prometido de Gisela, Fernando se incorporó plantando cara a que hombre:
- Tú eres César.
- Sí imbécil, ¿Dónde está Elisa?
Fernando frunció el ceño y miró a ambos hombres, no entendía la pregunta, él la había dejado por la mañana decidida a casarse. César al ver que no decía nada se acercó furioso a darle otro puñetazo, pero esta vez Fermín pudo pararlo:
- Tranquilo César. Fernando... no encontramos a Elisa, ¿Está contigo?
- Claro que no.
César interrumpió furioso, alzaba la voz:
- Ella confesó que había pasado la noche contigo.
- Pasé la noche con ella, pero está mañana me dijo que se iba a casar.
- Seguro que la has hecho algo para que al final no se case.
- Claro que intenté que no se casase, pero ella estaba segura de hacerlo, no se donde puede estar.
César miró a Fermín, parecía que iba creyendo a ese hombre, Fermín le hizo un gesto con la mano para que se tranquilizase:
- Fernando, esta mañana ella apareció en la casa, según Elena ya estaba lista para salir a casarse y pidió quedarse allá unos minutos, cuando veían que no llegaba al altar fue cuando fueron a buscarla, y ya no la encontraron.
- Posiblemente se haya arrepentido a última hora y se haya ido a algún lugar... no se...
- Claro que no, ella se sentía culpable por lo que había hecho contigo, por eso quería hablar conmigo, pero tras hablar con Elena ella entendió que quería estar conmigo, no es lógico que después se fuese.
Fermín vio que se estaba calentando el ambiente, así que se volvió a meter:
- Lo que pasa es... que es extraño que haya salido sin ser vista, o sin ser ayudada, la hubiese visto alguien, la casa estaba llena de gente.
- Yo juro que no la he ayudado, que he estado aquí. Ojalá me hubiese llamado para decirme que se venía conmigo, pero no ha sido así.
César se dio la vuelta enfadado, se despeinaba el pelo furioso, Fermín volvió a reparar en Fernando, lo veía angustiado, le creía:
- ¿No sabes dónde puede estar?
- Puedo llamar a Erica, es una amiga que tenemos en común, ella es la única persona que se me ocurre que haya podido ayudarla a salir.
- Perfecto, llámala.
Fernando agarró su teléfono sin dejar de mirar a César, tras varios tonos por fin Erica contestó:
- Erica, te quería hacer una pregunta, ¿Sabes donde está Elisa?
- ¿Qué Elisa?
Fernando rodeó los ojos:
- Gisela, ¿Sabes donde está? ¿se a comunicado contigo?
- No Fer, se lo que tú me has contado esta mañana, nada más, ¿Qué pasa?
- Luego te cuento, si te llega a llamar me avisas por favor.
Colgó, en ese momento César se quedó mirando al pasillo, una mujer rubia que parecía que estaba llorando le dejó pensando unos segundos, Fernando al ver su gesto se giró, allí estaba Thais, había escuchado todo, Fernando no se había acordado que estaba ahí:
- Thais... puedo explicártelo.
Ella negaba con la cabeza, no sabía porque estaban hablando de una mujer que había pasado la noche con Fernando y después habían mencionado el nombre de Gisela:
- ¿Qué está pasando? ¿Por qué la has nombrado? ¿Por qué le has preguntado a Erica que si sabe dónde está? Ella está muerta.
Fermín no la conocía pero al ver como lloraba comprendió que era la mujer de Fernando. César sin embargo la había reconocido nada más verla, ella era la mujer de Fernando a quien tuvo que hacer un informe falso, con quien tuvo un romance breve en su consulta:
- Thais, Gisela está viva, ella no murió, solo se cambió el nombre para huir de Henrique.
- ¿Con ella es con quien has estado? ¿Desde cuando lo sabes? ¿Desde cuando me llevas mintiendo?
César intervino:
- A mi también me gustaría saber desde cuando lo sabes.
Fernando lo miró de mala gana, después reparó en Thais de nuevo:
- Lo se desde que entre a trabajar a esa empresa, la vi, ella me dijo que no era Gisela, que se llamaba Elisa, pero yo sabía que era mentira. - miró a César-Por mucho que le cambies el look y el nombre su mirada jamás se la podrás cambiar.
- Yo no pretendía cambiarla nada, yo solo quería alejarla de ese hombre.
Thais miraba a César, ese hombre tan maravilloso que la había hecho vibrar solo con mirarla, la volvía ha hacer temblar, y también estaba hablando de Gisela, también había caído en sus redes:
- ¿Por qué hablas así de ella? ¿Qué eres de ella?
- Soy su prometido, o era... ya no se.
- Todos habéis caído en sus redes, no entiendo que os da esa mujer- miro a Fermín- ¿Tú quien eres? ¿Me vas ha decir que eres su amante? A no, ese eres tú Fernando.
- No, yo solo soy su compañero de trabajo y amigo. Pienso que será mejor que nosotros vayamos César, si ella no está aquí... posiblemente La haya pasado algo, hay que buscarla.
- Sí, vamos.
- Yo también quiero ir.
César según escuchó las palabras de Fernando se giró a mirarlo de mala gana, pero Fermín fue más rápido y habló primero:
- Es mejor César, cuanta más gente seamos mejor.
Finalmente asintió. Los tres hombres salieron, Fernando agarró las manos de Thais:
- Lo siento Thais, voy a volver a explicarte todo.
Gisela estaba mareada, abrió los ojos despacio, la parecía un mundo, la dolía todo el cuerpo, se sentía agotada. Cuando ya los tenia del todo abiertos pudo mirar a su alrededor. No conocía el lugar y se asustó, no se podía incorporar, la pesaba el cuerpo, así que comenzó a arrastrarse despacio, el suelo estaba sucio, y agrietado. Se fijó en las paredes, estaban también en mal estado, muchas grietas y estaban descoloridas, había un cubo en el cual caían gotas de agua, de alguna gotera. Pensó en gritar, pero no entendía lo que había pasado con ella, entonces se miró, llevaba el vestido de novia aunque a estas alturas estaba lleno de tierra, los zapatos ya no los llevaba. Intentó levantarse pero la puerta sonó, se estaba abriendo, Gisela se quedó mirando pero intentó alejarse asustada, intentó cerrar los ojos como si así no fuesen a verla, pero era imposible. Un hombre se acercaba a ella, todavía veía borroso, hasta que ya tubo al hombre casi encima, venia con una bandeja que llevaba un vaso de agua encima. Y entonces lo vio, era él mismo hombre que la había llevado momentos antes el agua, el pelirrojo que no la había dado buena espina. El hombre se la quedó mirando y podría jurar que estaba sonriendo, Gisela intentó fijarse más, y entonces el rostro de aquel hombre se vio con claridad, ya no llevaba bigote, Gisela comenzó a ponerse nerviosa, una lagrima brotó de uno de sus ojos, y pudo verlo:
- ¿Cómo te encuentras? Te traje agua para que bebas, debes estar sedienta, pero no te preocupes, que esta vez no tiene ningún extra.
Ella intentó articular palabra, pero era muy complicado, parecía que todavía no era consciente de todos sus sentidos. Echó su cabeza hacia atrás sin poderse creer todavía lo que estaba viendo, era Henrique, estaba vivo:
- Es...estás ...
- Sí Gisela, estoy vivo, y soy completamente tuyo .
Entonces Henrique se quitó la peluca que llevaba, su rostro estaba igual que siempre, pero su mirada era más dura, había vuelto para vengarse.
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Como te imaginé
RomanceGisela Álvarez casada con un hombre mucho mas mayor, jamás a conocido el deseo, la pasión y mucho menos el amor.Hasta que llega a su vida Fernando Marín, un escolta que le pone su propio marido, el cual la hace sentir cosas que jamás imaginaba senti...
