Juan lo miró horrorizado, no podía creer lo que estaba escuchando:
- Yo no sé por qué tienes tantos miramientos, o por qué te lo piensas tanto, esa mujer te hizo la vida imposible, te mando a la policía y por eso estás aquí trabajando, estas encerrado porque por su culpa te perseguían, te alejó de tu hijo, que si no llega a ser por mi... A saber dónde habría acabado, te estoy dando la oportunidad de vengarte, pero eso lo decides tú.
Juan pensó, la verdad ella había hecho todo eso, él nunca había querido a la madre de Samuel, pero si lo había querido a él. Samuel había sido su adoración, pero cuando tenía seis años se lo llevó de su lado. Juan miró a Henrique:
- Dígame la dirección.
- Muy bien Juan.
Henrique cogió una libreta que tenía en la mesa y escribió la dirección, tras arrancar la hoja de la libreta se la entregó a Juan, este miró el papel en la mano de Henrique durante unos segundos y después lo agarró, sin decir palabra salió del despacho con el papel en la mano. Henrique se sentó en una de las sillas cuando Juan ya se había ido:
- Lástima que las cosas tengan que ser así Gisela, pero tú lo has querido.
Juan fue al cuarto de su hijo, este estaba sentado en la cama terminando de ponerse los zapatos cuando Juan entró. Samuel le miró y negó con la cabeza de mala gana, se levantó y le habló como retándolo:
- ¿No sabes llamar?¿Qué quieres?
- Quería... Quería saber que ha pasado que habéis dormido donde Gisela.
Samuel lo miró extrañado, nunca se había preocupado donde dormía:
- ¿Desde cuándo te preocupa donde durmamos?
- No es que me preocupe, solo que... No os vi y me extrañó.
- Y miraste en el dormitorio de Gisela, porque para vernos... ¿No será más bien que Henrique ya te a comentado algo?
- ¿De qué hijo?
Samuel se rió con una risa burlona:
- ¿De qué te ríes?
- En primer lugar de lo poco que significa para ti la palabra hijo y en segundo lugar... Que nadie se cree que eso de que no hayas hablado nada con Henrique, seguro que te has ofrecido para alguna de sus fechorías.
- ¿Por qué dices eso?
- Porque sé que eres capaz de cualquier cosa, y porque sé que Gisela no es de tu devoción.
- No es de mi devoción porque sé que no te hace caso, que quieres darla lo mejor y que ella no quiere, me molesta hijo, me molesta que no te sepa querer.
- Ella siempre ha sido sincera conmigo.
- ¿Sincera? A Esa mujer siempre la ha interesado el dinero y punto.
- Eso no es cierto y lo sabes.
- Se casó con Henrique que es mucho más mayor que ella y ahora a vuelto con él, le juró amor eterno a Fernando,¿Qué pasa?¿Ya se le ha olvidado?
- No me puedo creer lo que estás diciendo, tú más que nadie sabes lo que Henrique hizo, sabes que abuso de ella, al igual que sabes que si está aquí es porque está obligada, pero mira déjalo, no quiero hablar contigo,¿No te enteras?
Samuel pasó por su lado y salió de la habitación, Juan se quedó mirando a la nada:
- Lo siento hijo.
Thais esperaba a Fernando en el salón, había preparado un almuerzo para los dos, con velas para informarle del viaje, tenía que tener cuidado de cómo se lo decía.
Fernando entró en la casa, al ver todo lo que Thais había preparado se quedó parado, quería estar tranquilo en el cuarto, pero no podía dejarla tirada, se acercó a ella, Thais le sonreía:
- ¿Y todo esto?
- He cocinado algo para tener un detalle contigo.
- ¿Detalle por qué?
- Porque eres mi marido.
Se acercó a él, Fernando se ponía nervioso de tenerla tan cerca, se alejó un poco de ella haciendo que ponía atención a todo lo que había preparado:
- No hacía falta que te molestaras Thais, bastante haces ya, tú lo que tienes que hacer es descansar.
- Es que tengo una sorpresa.
- ¿Qué sorpresa?
- Pues... He pensado que nos hemos casado y no hemos tenido luna de miel.
- Bueno... Todo a su tiempo Thais, no te preocupes.
- No si ya lo tengo arreglado.
- ¿Cómo arreglado?
Thais se acercó a la mesa pequeña del salón, y se acercó a Fernando con un sobre, se lo dio. Fernando lo abrió y saco de él dos billetes:
- ¿Qué es esto Thais?
- Pues nuestra luna de miel.
- Pero... Thais... Esto es caro.
- Tenía unos ahorros, por eso no te preocupes, yo lo que quería era disfrutarlo contigo.
- Pero...
Thais se acercó a él, le agarró por la cintura:
- No digas nada, lo que quiero es que tengamos ese viaje que nos falta, a lo mejor es mi último viaje y quiero que sea contigo.
Thais lo beso, Fernando correspondió a sus besos, no podía hacerla más daño, había prometido hacerla feliz:
- ¿Conmigo?¿Y la niña?
- Se la podemos dejar a alguien, van a ser pocos días.
- ¿A quién?
- A Rafa, o a Erica, no creo que les importe.
- Yo hablo con ellos, tú no te preocupes.
Thais lo abrazó , cuando tenía la cara oculta de la mirada de él sonrió, se había salido con la suya, se lo iba a llevar lejos y solo para ella.
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Como te imaginé
RomanceGisela Álvarez casada con un hombre mucho mas mayor, jamás a conocido el deseo, la pasión y mucho menos el amor.Hasta que llega a su vida Fernando Marín, un escolta que le pone su propio marido, el cual la hace sentir cosas que jamás imaginaba senti...
