Vuelta a "casa"

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Henrique continuó hablando:
- No te veo muy feliz de verme después de tanto tiempo,cariño.
- No me llames cariño y claro que no me alegro de verte, eres lo peor Henrique,¿Por qué ha Jessica?,ella no tiene nada que ver.
- Si tiene que ver,porque ella os encubrió,me desafió y aún así no la hice nada,ella sabía dónde estabas y no dijo nada,entiende que me molestase.
- Eres un ser despreciable.
- Gisela no digas eso,soy tu marido,hasta que la muerte nos separe acuérdate.
- Eso ya se verá.
Henrique entró en la casa,miró un poco a su alrededor y volvió a reparar en Gisela:
- Aquí no hay ningún lujo Gis,¿Podrías vivir aquí por siempre?,no lo creo,estás acostumbrada a lo bueno Gis,aquí con esta gentuza,yo sé que Fernando ha sido un capricho y te perdono,pero ya deja de hacer tonterías y vuelve a casa.
- No me tienes que perdonar nada,porque no te he pedido perdón,no me arrepiento de nada y Fernando no ha sido un capricho,estoy enamorada de él y aunque ahora no podamos estar juntos,sé que siempre seré suya.
Sus palabras incendiaron a Henrique,la miró con mala cara y se acercó a ella más,desafiándola:
- Mientras viva jamás,escucha bien,jamás vas a estar con otro,porque eres mía,porque yo te elegí, decidí que ibas a ser mía.
Gisela sabía que él en parte tenía razón,él la había elegido y mientras no se divorciara de él tenía derechos,en parte:
- Puede que estemos casados,puede que me hayas hecho la vida imposible,pero jamás seré tuya,jamás.
Henrique se acercó más a ella,a Erica la entró miedo y se puso en medio de los dos,con cuidado, Henrique la miró y dio un paso atrás:
- Esta es la que te a sacado de casa.
- No, de casa he salido yo por mi propio pie, ella es mi amiga.
- ¿Amiga? Si la conoces desde hace dos días.
- Bueno... Mejor dejarlo, voy a irme contigo por eso no te preocupes,pero... Con una condición.
- ¿Condición?,No estás en la mejor situación para pedir condiciones.
- Solo quiero que dejes en paz a los míos, a mi gente, ellos no tienen nada que ver en mis opiniones ni en mis decisiones, ¿Está bien?
- Está bien.
En ese momento Iván salió de la habitación y al ver a Henrique salió corriendo a abrazarlo, Henrique contento lo cogio en brazos y le dio un beso enorme. Gisela miró a Erica y levantó los brazos en señal de rendimiento.
Era su padre, hacia los ojos de Iván era el ser más bueno y leal del universo, era un niño y no sabía nada de nada. Gisela no podía arrebatárselo así como así, solo Henrique tenía la culpa de lo que la había hecho, Iván no,y no dejaba de ser su padre.
Gisela sonrió cuando Iván la miró, era lo que más quería en la vida, y no podía entender que se lo hubiese dado él.
- ¿Vamos a volver a casa papa?
Henrique miró a Gisela, esta asintió con la cabeza y entonces Iván se volvió loco de contento:
- Me alegra que hayas recapacitado mi amor.
Gisela lo miro furiosa y en voz baja le habló:
- No he recapacitado,me sigues pareciendo el hombre más perverso de la tierra, pero no tengo mas opciones y por favor, no me llames mi amor,son palabras mayores.
- Bueno Iván... Vamos al coche a esperar a mamá , que va ha hacer la maleta ¿O no?
- Sí, claro, ahora bajo.
Dio un fuerte beso a su hijo, y después Iván y Henrique se marcharon, durante unos segundos Gisela se quedó parada contemplando la puerta, se había quedado bloqueada, no podía hablar, ni andar, no le reaccionaba el cuerpo. Erica que lo presenció todo se acercó a ella, la acarició el hombro e intentó mediar palabra:
- Gis... ¿Estás bien?
Gisela reaccionó por fin, con lágrimas en los ojos y sin mirarla contestó:
- No, pero bueno... Da igual, me voy ha hacer la maleta.
Gisela por fin arrancó a caminar, se dirigió al cuarto, Erica iba a ir en su búsqueda cuando llamaron a la puerta, se cabreó pensando que era otra vez ese hombre y fue a abrir la puerta dispuesta a decirle todo lo que pensaba, pero cuando abrió la puerta de malas,vio que no era Henrique, si no Rafael:
- Que humos... No sé si mejor irme.
- No, perdona, es que pensaba que eras...Henrique.
- ¿Qué Henrique?
- El marido de Gisela.
- ¿Qué?¿Está  aquí?
- Si, la está chantajeando con hacer daño a los suyos si no vuelve con él y claro... Pues va a volver.
- No puede ser, no es justo.
- ¿Y qué va ha hacer? También está su hijo de por medio, es hijo de los dos, mejor será que vaya ha hablar con ella.
- sí mejor...
La dio un beso en los labios, el cual ella notó como sincero, algo estaba cambiando en él o eso pensaba ella. Erica lo sonrió y fue al cuarto de Gisela,esta hacia la maleta, Erica antes de entrar pidió permiso:
- ¿Puedo pasar?
-Sí,claro pasa.
Erica pasó con cuidado, la miraba ir de un lado para otro de la habitación con la ropa en la mano, después de unos paseos Gisela se sentó en la cama, destrozada comenzó a llorar, Erica se sentó a su lado y sin decir nada la abrazó:
- Tranquila amiga, llora lo que tengas que llorar, es normal.
Gisela se colocó recta y se secó las lágrimas:
- No quiero llorar,quiero ser fuerte y seguir adelante.
- Llorar no es de débiles Gis, llorar llora todo el mundo, no pasa nada, simplemente limpias el alma.
- Lo sé Erica, pero siempre lloro yo, ya me cansé, quiero luchar y hacerme fuerte.
- Yo quiero que sepas que siempre me vas a tener Gis y que puedes contar conmigo, y con Rafa por supuesto.
Rafael que estaba fuera no pudo aguantar la tentación de acercarse a la puerta,despacio se arrimó a la puerta y escuchó:
- Eres fuerte, créeme que no cualquiera aguanta lo que tú has aguantado.
- Y lo que me queda.
- Eso mismo, y ahora tienes que ser más fuerte que nadie.
- Lo sé, este bebé que llevo dentro me tiene que dar la fuerza que me hace falta, por él tengo que seguir adelante, por él y por Iván, pero sobre todo por el bebé que crece en mi, porque sé que Henrique no va a aceptar que sea de Fernando.
Rafael abrió la boca de par en par y se alejó de la puerta despacio para que no lo escucharan:
- Hablando de Fernando...
- No quiero hablar de él, lo siento Erica, pero me hace daño y no quiero pasarlo peor, nos despedimos para siempre y es lo mejor.
- Yo creo que para siempre no, porque este amor que sentís vosotros, no se puede terminar aquí.
- Eso pensaba yo,pero... Bueno... Ya no quiero pensar más, me tengo que ir, te quiero mucho Erica, gracias por todo.
Se fundieron en un fuerte abrazo.
Gisela salió de la habitación, allí estaba Rafael, apoyado en la encimera de la cocina:
- Bueno chicos me voy.
Rafael se acercó a ella:
- Nos tienes para lo que necesites Gisela.
- Gracias.
Le dió un abrazo y es que ahora necesitaba a todo el mundo que la apoyaba. Se separó de ellos y se marchó, Erica se pudo triste y lagrimas recorrían sus mejillas, lágrimas que ella intentaba evitar:
- No hace falta que te escondas, os habéis echo muy amigas y es triste que se aleje.
- No es justo todo lo que la está pasando, ella es buena.
- Se que es buena, se la ve.
Erica lo miró mejor, estaba pálido:
- ¿Y a ti qué te pasa?
- Nada, ¿Por?
- Parece que has visto a un fantasma, estás pálido.
Rafael recordó lo que había escuchado, pero no la dijo nada, no quería que supiese que había estado escuchando:
- Este momento me ha puesto mal, nada más.
Gisela iba callada en el coche, no miraba a Henrique, pero notaba que él no la quitaba ojo de encima:
- No deberías de mirarme tanto y te tendrías que concentrar más en la carretera.
- Estás triste, te lo veo.
- Que observador eres.
Henrique se molestó un poco con su ironía:
- Tendrías que estar feliz, mira Iván que contento.
- Créeme cuando te digo que si hago todo esto es por él.
- Lo sé, de verdad quiero que seas feliz.
Gisela comenzó a reír:
- Si, claro...
- No me crees, pero con él no ibas a ser feliz, créeme.
- Dejemos ya de hablar, por favor, me duele la cabeza.
Llegaron a la casa, Gisela tragó saliva, no quería entrar, pero sabía que era su destino, que no podía hacer más y que en este momento era lo mejor. Pasó a la entrada, alguien hablaba, de lejos oía algo, pero no escuchaba, Henrique la hizo un gesto y ella volvió en sí:
- ¿Me escuchas?
- Perdón, dime.
- Voy a subir con El Niño arriba, ahora nos vemos.
A penas movió la cabeza, miró las escaleras, y allí imaginó a Fernando, ella sonrió, desde lo alto de las escaleras la llamaba. Ella subió las escaleras, le dió la mano, ella pudo sentirlo, subió acompañada de él. Mientras subía se acordó de la primera vez que él entró a esa casa, con esos ojos azules y esa cara de niño lindo, ahí fue cuando ella supo que era especial.
Pasó por al lado del cuarto que él ocupaba, tocó el pomo y se acordó de cuando él se dio cuenta que ella sentía algo por él. No llegó a entrar, siguió su camino y fue a su dormitorio, entró y recordó la primera vez que Fernando llamó a la puerta de aquella habitación, la primera sonrisa que emitió él para ella. Miró por la ventana y allí estaban ellos dos, el día de su cumpleaños, lo bien que se portó Fernando, y por supuesto recordó el beso que le dio aquel día, su primer beso.
Gisela se tumbó en la cama, no paraba de llorar, desconsolada y sin dejar de pensar en él se acurrucó y se quedó dormida.
Henrique había pedido hacer una cena especial de bienvenida a Gisela, Juan había estado cocinando y después de servir la mesa vio que solo bajó Henrique:
- ¿Dónde está Gisela?
- No se señor, se metió en su cuarto hace ya varias horas.
- Ve a llamarla.
Henrique se sentó en la mesa y Juan con mala cara fue en busca de Gisela.
Llamó a la puerta pero Gisela no contestaba, así que decidió entrar, ella dormía plácidamente, se acercó a ella y de mala ganas la despertó, Gisela reaccionó, abrió los ojos poco a poco y lo miró, se asustó un poco al verlo allí, se incorporó:
- Me he quedado traspuesta.
- ¿Traspuesta? Lleva durmiendo cuatro horas, eso es un siestón.
- Bueno... Tampoco tenía mucho que hacer.
- El señor la está esperando, ha mandado hacer una cena especial para ti, pero qué podemos esperar de ti.
- ¿Perdón?
- Después de todo lo que has hecho no me puedo creer que La Haya aceptado otra vez.
- Por mí no hubiese vuelto créeme, es más yo no tengo nada que agradecerle.
- ¿A no? ¿Eso crees?
- No lo creo, lo sé.
- Tanto tú, como Samuel, como Jessica, como yo tenemos que estar agradecidos con él.
- Pues cena tú si estás tan agradecido con él.
- Eres una niñata, de verdad no sé cómo el señor ha sido capaz de darla otra oportunidad.
Juan se dio la vuelta para irse, pero Gisela no le iba a dejar irse así sin más, así que con lo que le dijo le paró:
- ¿Solo por agradecimiento haces todo esto?
Juan se dio la vuelta, Gisela fue la que esta vez se acercó a él :
- Yo creo que solo por agradecimiento no se mata, creo que tiene que a ver algo más.
- Yo no he matado a nadie, ¿de qué hablas?
- No has matado a nadie, pero a eso ibas ¿O no?
- Estás loca.
- ¿Me vas a decir que no has sido tú el que disparó a Jessica?, por favor, lo sabemos todos.
- No pretendía matarla.
- Puede ser que no, pero a mí nadie me quita de la cabeza que escondes algo, simplemente por agradecimiento al señor, como tú lo llamas, no serías capaz de llegar a disparar a alguien, sé que hay algo más y no dudes que voy a averiguarlo.
- No tengo nada que ocultar, eso son imaginaciones tuyas, tienes mucha imaginación, igual que cuando pensaste que Fernando se iba a quedar contigo, por favor, eso lo imaginaste tú, se veía que solo quería divertirse.
Gisela se cabreó y con rabia le volvió ha hablar:
- Tú dirás que no escondes nada, pero yo sé que sí y más te vale que no te vuelvas a meter conmigo o con los míos porque te lo juro, te voy a arruinar la vida, sé que entre tú y yo, Henrique me va a elegir a mi, por mucho que tú seas su perrito fiel.

Gisela se cabreó y con rabia le volvió ha hablar:- Tú dirás que no escondes nada, pero yo sé que sí y más te vale que no te vuelvas a meter conmigo o con los míos porque te lo juro, te voy a arruinar la vida, sé que entre tú y yo, Henrique me va a...

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