Cuando sintió la presencia de Evan frente a su cama, no quiso abrir los ojos de golpe, fingió estar dormido por un rato más.
El chico incluso comenzó a acariciar sus rizos oscuros con ternura, aún sabiendo que fingía, y permaneció así unos minutos, sin quejarse ni cansarse, hasta que el momento llegó.
—Reggie —murmuró—. Ya despierta, tenemos clases.
—No quiero ir.
—No seas dramática. Levántate.
—No —hizo un puchero, volviendo a acurrucarse en su cama.
—Oh, Merlin, qué pena ajena me das —lo sacudió con fuerza—. Tengo una noticia para ti, así que levántate ya.
—No me importan las noticias.
—Tiene que ver con tu novio.
Se incorporó de golpe, con una mirada retadora. Y Evan le observó sorprendido por unos segundos.
—Vaya, si te lo pido yo no es importante, pero apenas menciono a tu noviecito, lo haces.
Exageró su drama, como siempre acostumbraba. Y Regulus volteó los ojos antes de empujarlo con fuerza.
—Me lastimas, Regulus Arcturus Black de la más noble y ancestral casa Black de los-
—Ya. Ya cállate. Tenemos clases.
—Vaya.
Se separó de la cama para comenzar a arreglarse, sintiendo la mirada de Regulus encima, obviamente en espera de su tan misteriosa y repentina noticia. Fingió demencia.
—Voy a desnudarme, ¿quieres ver?
—Claro que no idiota. Quiero que me digas.
—¿Que te diga qué?
—La noticia.
—¿Cuál noticia?
—Ahh, la del cojo...
—¿Cuál cojo?
—Esta —señaló su entrepierna, antes de volverse a girar, y apenas lo hizo, sintió un golpe en su nuca que vino de una almohada voladora—. Ya, ya... qué enfado eres, Reg. Déjame cambiarme y te digo. Haz lo mismo.
Aún con fastidio, lo hizo. Se vistieron en silencio y dándose la espalda el uno al otro. A esas alturas, creía que seguramente Evan había mentido para obligarlo a dejar la cama, y lo peor era que le había funcionado.
Para cuando se estaba acomodando la corbata, se giró en dirección a la cama de su compañero, y lo encontró con la mirada fija en él. Frunció el ceño.
—Ni pienses que te estaba viendo. No me gustan los hombres casados.
—Tantos años y aún no sabes ponerte la maldita corbata.
Se acercó con pasos firmes, molesto, y jaló de aquel pedazo de tela para obligarlo a acercarse, de modo que pudo deshacerla y volverla a armar pero en esa ocasión de forma correcta.
Sonrió apenas un poco, orgulloso de lo que acababa de hacer.
—Sigo sin entender cómo Potter pudo enamorarte.
—No estoy- qué asco, no lo estoy.
—Oh, lo estás.
Pellizcó su mejilla, burlón, y recibió un manotazo por ello. Echó a reír.
—Ya déjame en paz.
—Bueno, entonces no querrás saber la noticia.
—¡Claro que-! No me importa —se encogió de hombros, dándose la vuelta para dirigirse a la puerta—. No me digas nada, ya no quiero saber.
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𝐑𝐀𝐌É ↬𝐉𝐞𝐠𝐮𝐥𝐮𝐬
Fiksi PenggemarSigue la historia de Regulus Black a través de sus años en Hogwarts.
