TWENTY-FIVE | THE BATTLE OF HOGWARTS PT.2

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Eden recordaba con total claridad cómo se sentían las babosas en su paladar, mezcladas con la bilis de su estómago vacío y el terror de estar siendo torturada por risas. También recordaba que, cuando vomitar se convirtió en uno de sus mayores miedos, lo que la tranquilizaba era pensar en las instrucciones de las pociones que aprendía para la siguiente clase de su padre.

— Respira, Eden, respira — pidió Lee. Eden volvió a vomitar, y un gemido de dolor escapó de sus labios—. Despacio, vamos.

Se limpió con la manga de su camisa, tragó las náuseas que volvían, y se dejó caer en el suelo. Apoyó la espalda en la pared, y cerró los ojos. Con la yema de los dedos acarició la madera de su varita, contando con la otra las grietas del suelo.

— Han parado — dijo Azriel, con terror en su voz—. ¿Por qué han parado?

Eden volvió a abrir los ojos. No se escuchaba mucho más que pasos y voces. No había más explosiones. Demasiado débil como para poder resistirse, volvió a sentir la molesta sensación de tener a alguien en su cabeza. No podía escuchar a Lee maldecir, tampoco a Azriel gritar. Solo una fría, calmada, calculadora voz. Un susurro similar al siseo de una serpiente.

Habéis luchado con valor... pero en vano. No deseo esto; cada gota de sangre mágica derramada es una terrible perdida... Por tanto, ordeno a mis fuerzas que se retiren. En su ausencia deshaceros de vuestros muertos con dignidad.

Harry Potter, ahora te hablo directamente a ti. Esta noche has permitido que tus amigos mueran por ti en vez de enfrentarte a mi en persona... No hay mayor deshonor. Reúnete conmigo en el Bosque Prohibido y enfréntate a tu destino. De no hacerlo, mataré a todo hombre, mujer y niño que intente ocultarte de mi.

Sintió un terrible escalofrío cuando esa presencia abandonó su cabeza, y quiso volver a inclinarse y vomitar. El silencio reinó en la torre, en los patios, y pronto todo volvió a moverse. Voces llamándose, pasos apresurados, escombros siendo levantados para auxiliar heridos o recuperar cadáveres. No se atrevió a moverse, no se atrevió a bajar y enfrentarse a la realidad, a los rostros conocidos y a los números reales de caídos. 

— Debemos ayudar — susurró Azriel. Miraba algunos de los cadáveres que se veían desde su posición—. ¿Qué debemos hacer con los suyos?

— No podemos dejarlos así — dijo Lee, aún si había cierto resentimiento en su voz—. No somos como ellos.

Azriel tendió una mano en su dirección, y tras dudar la aceptó para ponerse en pie.

— A veces me gustaría ser un poco más como ellos — admitió Eden. 

Mientras bajaban de la torre y deshacían la barricada, se encontraron con más supervivientes que cargaban con cuerpos. Lee ayudó a levantar escombros, y Azriel se alejó para cargar con unos alumnos que habían sido heridos. 

— Hey, ¿me echas una mano? 

Creía recordar su nombre... ¿Sean...? No, Dean.

Asintió, y tragando sus ganas de vomitar se unió a varios más para levantar y reconocer cadáveres. Muchos pensaban como Lee, y cargaron los cuerpos de los mortífagos con la misma dignidad que con la de los magos y brujas que habían peleado en su bando. Eden conjuró telas para cubrirlos mientras avanzaban, y entendió que el Gran Comedor se había convertido en el lugar más seguro de encuentro y luto.

— Ellos no harían esto por los nuestros — lloró un muchacho. La placa de prefecto de Gryffindor se había roto durante la pelea.

— Nosotros no somos así — dijo Eden, cubriendo con la tela blanca conjurada el rostro de otro alumno con el mismo uniforme—. Nosotros honramos a los muertos. Todos merecemos un reposo digno.

𝗣𝗢𝗧𝗜𝗢𝗡 ━ 𝐹𝑟𝑒𝑑 𝑊𝑒𝑎𝑠𝑙𝑒𝑦Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora