Tropezón.

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La campana sonó y todos empezaron a inundar el pasillo con caras sonrientes, pues nada mejor que el sonido de la campana de salida un día viernes. Yo no tenía por qué sonreír, no podía ir a casa sino hasta las tres.

Me encaminé hasta mi casillero y dejé algunos libros en él, después saqué el libreto y cerré la puertilla metálica. Caminé por el pasillo estudiando por última vez mis líneas mientras me dirigía al teatro. Alex y Marco pasaron a mi lado sosteniendo sus skateboards con un brazo. Ambos me saludaron con la mano y yo los imité. Me pregunto por qué Thomas no estaba con ellos. Supuse que ya debía estar en el teatro.

Llegué hasta la puerta, la abrí y empecé a descender por los escalones. Encontré al mismo grupo de chicos que ví ayer, sobre el escenario o las butacas. Recorrí con la vista el lugar en busca de Thomas, pero no estaba allí. Eso en parte era un alivio.

-Landa, que bueno que llegas -dijo Phil colocándome una mano en el hombro. -Ve con los demás. Ya vamos a empezar.

Obedecí, aún mirando a mi alrededor, por si acaso apareciera el chico pelirrojo. Me senté en una butaca y me puse a leer mi libreto. Estaba muy nerviosa porque en cualquier momento subiría al escenario, y Phil pareció notarlo.

-Muy bien, Landa. Hoy vamos a ver que tan bien se te da el escenario. Pero para que entres en confianza, te presentaré a los chicos que forman el club -Phil hizo una seña para que todos se acerquen, y ellos obedecieron sonrientes. -Muy bien ella es Sonya, Gina, Gary, Sebastián -el director iba señalándolos con el dedo mientras ellos sonreían, saludaban con la mano y decían comentarios como "Hola, Landa","Mucho gusto". -Elena, George, Stacy, Jasmin, Marvin, Dario, Wen, Hayley, Francis, Jason, Wenworth, Andrew, Marine, Carrie, Donna, Lizbeth y Stephano...

El profesor recorrió la mirada a todos y puso su índice sobre su barbilla.

-Esperen un momento. ¿Qué no me falta uno? ¿Dónde demonios está Tom?

-Está atendiendo unos... asuntos -dijo Gina conteniendo una sonrisa.

¿A qué se refería ella con "asuntos"? ¿Pero qué me importaba a mí? Era mejor que él no estuviese ahí para verme hacer el ridículo.

-Prometió que no iba a volver a llegar tarde. Creo que tendré que multarlo la próxima vez -dijo el director mirando hacia la puerta. -Bueno, todos siéntense en las butacas. Landa -dijo volviendo la mirada a mí. -¿Te aprendiste algunas líneas?

Yo asentí con la cabeza.

-Muy bien, ¿por qué no subes al escenario?

-En realidad no quiero hacerlo.

-Vamos, Landa -contestó riendo. -Es normal estar nerviosa, pero de eso se trata el teatro, de perder el miedo.

-De acuerdo... puedo intentarlo.

-Muy bien, le diré a Gina que suba contigo para que te ayude a interpretar.

Phil me hizo una seña para que siguiera, y empecé a avanzar al escenario con inseguridad. Gina apareció a mi lado colocando una mano en mi hombro.

-Muy bien, Landa ¿Qué parte memorizaste?

-Bueno, todo el libreto.

-¿Todo? Vaya, eres rápida.

-Bueno, es que Deidre no dice mucho.

-Aún así, eres rápida -agrega sonriendo.

Subimos juntas al escenario. Miré al público, todos tenían la mirada en mí, y las piernas me empezaron a temblar.

-Muy bien, chicas -dijo Phil desde su asiento, indicando que podíamos empezar.

-¿Qué te parece si hacemos la parte en que Eleonor le pide a Deidre que le ayude?

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