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Cuando Theresa despertó a la mañana siguiente, había en el ambiente una definida tristeza de fin de vacaciones. La copiosa lluvia seguía salpicando contra la ventana mientras ella se ponía los vaqueros y un jersey. Se vestirían con las túnicas del colegio cuando estuvieran en el expreso de Hogwarts.

Por fin ella, Fred y George bajaron a desayunar. Cuando llegaron a la cocina, Harry y Ron ya estaban allí, y la señora Weasley buscaba nerviosa por los cajones del aparador murmurando:

- ¡Tengo una pluma en algún sitio!

Y al señor Weasley hablando sobre el fuego con Amos Diggory. Theresa conocía esa manera de comunicarse, su padre la frecuentaba con sus compañeros del ministerio.

- ¡Aquí está! -dijo sin aliento la señora Weasley, poniendo en las manos de su marido un pedazo de pergamino, un tarro de tinta y una pluma estrujada.

- ...ha sido una suerte que yo me enterara -continuó diciendo la cabeza del señor Diggory-. Tenía que ir temprano a la oficina para enviar un par de lechuzas, y encontré a todos los del Uso Indebido de la Magia que salían pitando. ¡Si Rita se entera de esto, Arthur...!

- ¿Qué dice Ojoloco que sucedió? -preguntó el señor Weasley, que abrió el tarro de tinta, mojó la pluma y se dispuso a tomar notas.

- Dice que oyó a un intruso en el patio de su casa. Dice que se acercaba sigilosamente a la casa, pero que los contenedores de basura lo cogieron por sorpresa.

- ¿Qué hicieron los contenedores de basura?

- Por lo que sé, hicieron un ruido espantoso y prendieron fuego a la basura por todas partes. Parece ser que uno de los contenedores todavía andaba por allí cuando llegaron los <pocresías>.

El señor Weasley gruñó.

- ¿Y el intruso?

- Ya conoces a Ojoloco, Arthur...

- ¿No usó varita? ¿No atacó realmente a nadie?

- Apuesto a que saltó de la cama y comenzó a echar maleficios contra todo lo que tenía a su alcance desde la ventana -contestó el señor Diggory-, pero les costará trabajo demostrarlo, porque no hay heridos.

- Bien, ahora voy -dijo el señor Weasley. Se metió en el bolsillo el pergamino con las notas que había tomado y volvió a salir a toda prisa de la cocina.

- Lo siento, Molly -dijo el señor Diggory, más calmado-, siento haber tenido que molestaros tan temprano... pero Arthur es el único que puede salvar a Ojoloco, y se supone que es hoy cuando empieza su nuevo trabajo...

Theresa y Fred se miraron con una ceja alzada.

- No importa, Amos...

El señor Diggory se despidió y se desvaneció. Theresa oyó al señor Weasley despidiéndose apresuradamente de Bill, Charlie, Percy, Ginny y Hermione. Llegó donde Harry, Ron, Fred, George y Theresa estaban.

- Que tengáis un buen trimestre -les dijo-. Molly, ¿podrás llevar tú a los chicos a la estación de King's Cross?

- Por supuesto que sí -asintió ella-. Tú cuida de Ojoloco, que ya nos las arreglaremos.

Al desaparecerse el señor Weasley, Bill y Charlie entraron en la cocina.

- ¿Alguien mencionó a Ojoloco? -preguntó Bill.

- Dice que alguien intentó entrar anoche en su casa -explicó la señora Weasley.

- ¿Ojoloco Moody? -dijo  Theresa, pensativa, poniéndose mermelada de naranja en la tostada.

treat you better;Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora