Llevábamos decorando el árbol toda la mañana, y jugando con Everly. Pero no habíamos terminado; nos faltaban las luces y lo más importante, la estrella. Nuestra hija parecía ser inagotable, pero al estar mucho tiempo despierta o activa, caía rendida ante el sueño. Eso fue lo que le pasó, después de la comida se quedó completamente dormida. Ambos estábamos agotados y acabamos por dormirnos.
Al despertarnos, nos pusimos manos a la obra. Estuvimos tratando de averiguar cómo funcionaban las luces, porque todos los años nos pasaba, y solucionando los enredos de los cables con luces. Era muy gracioso, pero a la vez inquietante, ver a nuestra hija repleta de luces; porque abultaban más que ella; intentando desenredar todas las luces. Tú la ayudabas y la animabas a no rendirse, mientras que yo iba probando luces ya colocadas y desenredadas.
Cuando por fin hubimos terminado de colocar las luces; nos dispusimos a realizar el paso más importante. La estrella.
—¡Papá! ¿Puedo?—preguntó con emoción y asentí—. ¡Bien!
Subí a la pequeña a mis hombros hasta que llegó a tocar la punta del árbol. Nuestra hija se acercó con la estrella a la punta y...Colocó la estrella. Al bajarla de mis hombros, pude ver que ambas sonreíais de oreja a oreja. El vacío que se había formado en mi corazón al verte tan mal; disipó. Encendimos las luces del árbol y nuestro salón quedó iluminado por la decoración luminosa del árbol. Era precioso. Como vosotras.
Me separé del interruptor, aún con las luces encendidas y Everly corrió a abrazarme sonriente. —Gracias por dejarme—dijo durante el abrazo, en un susurro; la miré cómplice, ya que estabas contemplando la escena—. ¿A la de tres?
Asentí aprobando su idea y susurré. —Una—dije sonriendo y aún agachado frente al interruptor—. Dos—me fui levantando—. Y...¡Tres!
Corrimos juntos hasta donde te encontrabas sonriendo y nos miraste con sorpresa, intentaste retroceder; pero nos tiramos al sofá, empujándote con nosotros, más rápido. Everly y yo nos pusimos a hacerte cosquillas un corto periodo de tiempo; y las carcajadas de los tres fueron inminentes.
—Perdona—dijimos apresuradamente al ver que te costaba respirar—. ¿Estás bien?—añadí y asentiste.
—No te preocupes—tosiste y cambiaste de tema—. Me va a doler la tripa de tanto reír—sonreíste y luego levantaste; entonces Everly se acercó a darte un abrazo.
—Mamá—dijo nuestra hija—. No te pongas mala...Por favor...
—Muy a mi pesar...No te puedo prometer nada, cielo—susurraste durante el abrazo—. ¿Por qué no vienes, Sammy?—interrogaste y Everly se dio la vuelta para hacerme un gesto que indicaba que fuese a abrazaros.
Reí un instante y me acerqué a abrazaros. —Os amo—susurré.
De nuevo me pregunté, ¿qué haría yo sin vosotras?
N/A: ¡13K vistas! ¡Gracias! Sé que es tarde y debería irme a dormir xd, pero ya tenía varios capítulos y me dio por publicar a altas horas de la madrugada (o por lo menos en España).
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Una Coca Cola para enamorar
Nouvelles"Te conocí por casualidad, estabas tomando una Coca Cola" Él era el barman de un establecimiento más bien humilde, un sitio corriente en el que se servían bebidas de todo tipo. Ella era su cliente habitual...Y siempre pedía lo mismo: una Coca Cola...
