6- Como follar en abstracto.

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Laura se reunió con las chicas en cuanto pudo escaparse un poco de los trámites burocráticos de la exposición.

- ¡Me alegra que hayáis venido! –les dijo dándoles dos besos y un abrazo afectuoso a cada una-. ¿Qué, ya habéis visto lo que hay expuesto?

- No, aún no. Se nos ha hecho tarde al tener que ir a casa de Natalia para que se cambiara –Laura repasó fugazmente lo que llevaban puesto con la mirada-. Es que anoche nos fuimos de juerga y se acostó en mi piso –terminó de explicar Africa divertida, esperando aquel guiño travieso que sin duda Laura les regalaría-.

- ¡Tú sí que no pierdes el tiempo! –se pronunció Laura regalándole ese gesto cómplice que existía entre ellas cuando hablaban de la sensualidad de Natalia-.

- ¡Por Dios, sois peor que un par de colegialas salidas...! ¿queréis dejarme tranquila? –se quejó Natalia de aquel juego que mantenían con respecto a ella-.

- Jajaja... pues si lo sabes, no te enfades... -se rió Laura del gesto de la chica y la cogió por la cintura para acercarla-. ¡Te pones mucho más guapa! –le susurró en el oído-.

- ¡Estás loca! –le dijo Natalia, pero ya había caído en el encanto de aquella mujer, y contagiándose también de su sonrisa, le dio el beso que la insistente y profunda mirada de los ojos marrones de Laura solicitaban-. Desde luego, empiezo a pensar que lo de ser profesora de esta facultad es sólo pura fachada... a saber a cuántas jovencitas encandilas durante el curso.

- Jajajaja... por suerte, esto no es el colegio ni el instituto, pero no... no me ligo a mis alumnas, eso lo dejo para vosotras –le contestó Laura divertida-. Anda venir, os haré de guía.

Y cogiéndolas por el brazo se llevó a las dos al interior de la sala.

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A pesar de lo que en un principio se pudiera pensar, la sala de exposiciones estaba bastante llena de gente joven para ser sábado por la noche. Seguramente, pensó Alba, la fiesta que tenía lugar después de la inauguración en el campus era la atracción principal de aquella multitud, sin embargo ella estaba encantada contemplando y aprendiendo de cada pieza que estaba allí expuesta.

- Ostras, ¿y ésta de quien es? –preguntó Marta mientras le daba la vuelta a una escultura en alabastro que había llamado especialmente su atención, pues la pasión de Marta era la escultura, a diferencia de la de su amiga, que era la pintura-.

- Esteban Sánchez, estudiante de quinto curso –le anunció Alba revisando el libreto que tenía en la mano-. ¡Joder, éste ya tiene algún que otro premio en su currículum! ¿te imaginas?

- ¡Es una preciosidad! –Marta no le prestaba atención, la sinuosidad de la escultura era adictiva-.

Alba también la contempló durante un rato, hasta que Maria llamó la atención de las dos.

- ¡Eyy... chicas! ¡Que bueno, habéis venido! –las saludó Maria dándoles un par de besos-. Se va a montar una cuando esto termine, increíble –les anunció-.

- ¡Eso espero! Porque yo estoy animadisima con eso de que no tenemos ya clase hasta el siete de enero –reconoció Marta cogiéndose a la cintura de Maria, mientras ésta le pasaba el brazo por los hombros en señal de estar plenamente de acuerdo con ella-.

- ¡Va a ser la hostia! –le aseguró Maria con una gran sonrisa-. ¿Ya lo habéis visto todo? Un par de amigas y yo estamos tomándonos una cerveza en la cafetería mientras el resto termina de darle la vuelta a esto. Lucía y Tania han pillado un montón de bebida de la tienda de su madre para luego –les susurró Maria, aunque en realidad la información iba más hacia Marta, pues a Alba no la conocía mucho, pero la veía bastante formalita y joven como para incitarla al desmadre en que realmente su compañía se convertía en una noche como aquella-.

That was then... // AlbaliaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora