71- Persuasion.

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Cuando la actuación terminó, la galería estalló en aplausos. Laura tomó el relevo en medio de la sala para agradecer la asistencia y hacer unos breves anuncios de fechas y horarios; posteriormente reclamó la presencia de Alba, y ésta acudió a su reclamo. Mientras duró el discurso de agradecimiento de la chica, Natalia no pudo apartar la mirada de ella. Seguía siendo la misma, pero era tan diferente. Su claridad y madurez de palabra, se había vuelto pícara, inteligentemente irónica, algo ácida, y sin embargo... su sonrisa, esa que la conquistó sin remedio, seguía allí. Ancha, abierta, resuelta... capturando la simpatía de quienes la escuchaban y contemplaban, mientras sus ojos oscuros, brillaban más misteriosos que nunca. El aspecto físico de Alba la tenía totalmente descolocada, parecía tan cómoda en su piel como siempre, pero había algo agresivo en su postura que encendía las alarmas de peligro, y al mismo tiempo la volvía muy sexy. "No me lo puedo creer... me estoy pajeando mentalmente con mi "ex", es ridículo. ¿Qué me pasa? ¿Es que acaso estoy premenstrual, o qué?"... se atizó mentalmente, y volvió a tratar de concentrarse en sus palabras.

   - Gracias a todos por venir...

Ella sólo llegó al final del discurso, e inmediatamente se unió a los aplausos de los asistentes.

-       Creo que empiezo a entender mejor algunas cosas –le dijo en aquel momento Bea, girándose hacia ella-.

-       ¿Sí? Pues yo no te entiendo nada –le contestó Natalia contagiándose de la sonrisa de Bea, mientras ésta le acariciaba los hombros y los brazos-.

-       Me refiero a Alba, no te hagas la tonta –la regañó Bea cariñosamente-. Tiene algo, no sé exactamente cómo describirlo, pero definitivamente tiene algo muy cautivador. Aunque creo recordar que me la describiste bastante más dulce de lo que parece –le señaló-.

Ella se encogió de hombros.

-       Supongo que los años pasan para todos –contestó-.

-       Cierto. No sé, de todas formas tiene algo que me gusta. Para ser alguien con un evidente éxito, es muy natural, y eso créeme, no es tan fácil de ver –comentó Bea, y sabía a lo que se refería, dado que Bea se reunía y codeaba con mucha gente importante debido a su trabajo en la coordinación de los proyectos en el tercer mundo-.

-       Si, al menos parece que eso no ha cambiado en ella –reconocio.

Bea le dio un beso calmado, y Natalia lo correspondió sonriendo tranquila. Luego alzó la mirada y se topó con los ojos de Alba puestos en las dos, y un temblor atravesó su columna. No pudo interpretar el destello que vio en ellos, porque apenas duró un segundo. Luego la rubia volvió a sonreír e interactuar con las personas que la retenían a unos metros de distancia como si fuera fruto de un parpadeo. "Definitivamente, ya no estás acostumbrada a beber. Será mejor no tomar más champán y salir con Bea de aquí en cuanto se pueda", se propuso ella, y las dos decidieron terminar de ver la exposición aprovechando que Alba estaba atrapada literalmente por la gente. Ya tendrían tiempo luego de despedirse de ella.

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-       ¿Lacunza ? –preguntó una voz a su espalda mientras recorrían el último tramo de la galería-.

Ella se giró para ver quién la llamaba, y entonces se topó con Rafi, su antigua jefa de cocineras y madre De Alba.

-       ¡Rafi! ¡Dios mío! –dudó sólo un instante en si debía mostrar afecto, pero los brazos abiertos de aquella mujer la reclamaron con una sonrisa, y se atrevió a abrazarla-. ¡Me alegro de verte!

-       Más me alegro yo, pequeña. Ni en un millón de años me hubiera imaginado encontrarte aquí –le dijo la mujer, repasándola con sus manos como ya había hecho Laura anteriormente, en un intento de comprobar que era real. A ella aquel gesto le hizo sonreír-.

That was then... // AlbaliaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora