Tres días después. Bar Galera.
- Gracias por asistir. Eso es todo.
Concluyó Natalia la reunión de gerencia, mientras los asistentes recogían los nuevos dossiers y se iban marchando. La semana había empezado movidita. Por fin habían llegado varios de los permisos que necesitaban para trasladar algunos de los proyectos en los que ambas trabajaban en Holanda. El frenesí del día era alto, pero aún así ella no podía evitar recordar la noche que había pasado con Alba ese fin de semana. Su cabeza estaba repleta de cosas que nada tenían que ver con ella, pero simplemente pensar en su nombre ya le ponía el cuerpo del revés. Se estaba ilusionando, y no tenía ni idea de lo que iba a hacer con aquello.
- Natalia, ¿tomamos un café? –le preguntó Noemi-.
Ella alzó la vista de sus cosas, miró a Noe y luego a Bea que le sonrió con dulzura.
- Sí, claro. ¡Vamos!
Se levantó de la mesa y recogió sus cosas para salir tras ellas. Bea y Noemi conversaron durante todo el trayecto, ella simplemente se dejó llevar. Pensaba en Alba, en las ganas que tenía de verla, de llamarla."¿Debería llamarla?" Habían pasado tres días y ninguna se había atrevido a poner ni un solo mensaje. Nat se debatía en si dar más pasos o retroceder. Su vida se había vuelto muy complicada, nuevo trabajo, nueva ciudad, nuevas responsabilidades..."Responsabilidades", miró a Bea. Pronto tendrían que casarse, aquella decisión no era sólo por Bea, ella también quería hacerlo. ¿Pero cómo introducir a Alba en la ecuación? Le había costado Dios y ayuda que Bea aceptara el plan de casarse juntas. El abogado les había mencionado que era su mejor baza para terminar con las demandas de custodia que habían sobre Tara, la sobrina de Bea. Natalia amaba a aquella niña y amaba a Bea, cuando el abogado puso la solución legal sobre la mesa ni siquiera se lo pensó, lo haría con los ojos cerrados. Bea fue otra historia, se revolvió frustrada por la vulneración de los principios en los que creía, pero Tara era toda su vida, era lo único que le quedaba de su familia desde que James, su hermano pequeño, murió, y aunque buscaron otra forma de hacerlo, poco a poco Bea se dejó convencer viendo que era la solución más blindada para la niña. No, no podía flaquear ahora, si Bea sospechaba que estaba deteniendo su vida por ellas, no se casaría, no dejaría que lo hiciera, y ella quería hacerlo. Lo de Alba estaba en el aire, Tara era real. No iba a ponerla en peligro.
- Estás muy callada –le susurró Bea cuando se quedaron a solas en la mesa, mientras Noemi se hacía cargo de los cafés-.
- Es que estoy cansada. Tanto movimiento de papeles sabes que me estresa –le contestó-.
- Sí, lo sé, pero al menos ya lo hemos puesto en marcha. Esperemos que lo que queda de semana sea más llevadero –le contestó, luego apoyó las manos sobre la mesa y la miró a los ojos-. ¿La has llamado?
- ¿A quién? –preguntó-.
- A Alba, ¿a quién va a ser?
- No, aún no.
- ¿Por qué no? –preguntó tranquila Bea-.
Ella se echó atrás en la silla y se tomó un poco de tiempo antes de responder.
- Porque no sé todavía lo que espero de todo esto, ni lo que estoy haciendo –se sinceró, con Bea no podía hacerse de otro modo-.
- ¡Ya veo! –suspiró Bea y las dos se miraron en silencio a los ojos-. Sabes que por mucho que quieras, el "mando de control remoto" que crees tener en las manos no funciona en el mundo real, ¿no?
A Nat se le escapó una risa. Bea tenía tanta razón, sus encuentros con Alba se lo estaban demostrando a marchas forzadas. La sensación de ir cuesta abajo y sin frenos era abrumadora.
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That was then... // Albalia
FanficNuevo Fanfic Albalia, espero que os guste, nos leemos!! Alba quedó inmediatamente hipnotizada por la belleza de la silueta... sus piernas largas y delgadas, descansaban una en semiflexión sobre el taburete y la otra apoyada en vertical en el suelo...
