19- Baila conmigo

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Alba: "Hoy celebro mi cumpleaños, si te apetece estás invitada. En principio solo vamos a cenar y luego a tomar unas copas... pero si no te apetece cenar, podemos quedar luego y te invito".

Nat: " Ohh gracias, pero hoy no puedo joder... Tengo que cubrir turno en el bar.... Espero que lo paséis bien.".

La conversación se repetía en su cabeza una y otra vez, no por lo que se habían dicho, sino por los gestos. Nat la había mirado de un modo tan raro tras ver el retrato, casi creía que se había asustado, luego su mirada se había transformado en agradecimiento y candidez casi palpables, para terminar ocultándose tras aquel enigmático muro, los misterios que encerraba hacían que deseara verla de nuevo. Una y otra vez.

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Eran las dos y media de la mañana cuando el grupo se fue dispersando. Marta, Maria, Julia y Alba decidieron salir a tomar un poco el aire con unos cubatas en la mano.

-         ¿Entonces estuviste trabajando con Laura esta mañana? –se  interesó Julia por el tema-.

-         Sí, trabajamos en su estudio –le confirmó-.

-         ¿Solas? –le preguntó-.

-         Bueno, no.... También estaba Natalia, la modelo del postgrado –le dijo Alba-.

-         ¿Como que estaba Natalia? –Marta plantó las orejas tras escuchar aquello-.

-         Sí –respondió Alba arrepintiéndose de ser tan bocazas-.

-         Buenoooooooooooo... -musitó Marta dejando su comentario allí-.

Juia y Maria se quedaron mirando a la chica, que ante la mirada asesina de Alba hizo un gesto de colocarse una cremallera cerrada en la boca.

-         ¿Qué pasa? ¿Es que acaso hay rollito entre vosotras dos o qué? –preguntó de pronto la Mari mirando a Alba con una sonrisita-.

-         ¡Claro que nooo! –se apresuró a negar- Vaya disparate.

-         Quien juega con fuego termina quemándose –señaló Marta no pudiendo controlarse-.

-         ¡Tú te callas! –le dijo Alba dándole un codazo-.

-         Jajaja... Osea que hay algo –la Mari se rió por el color que estaban tomando las cosas-.

-         Ya he dicho que no, es ésta... -apuntó Alba dándole una palmada en el hombro a su amiga-... que ve fantasmas donde no los hay. Sólo somos amigas.

-         Ya, amigas... -soltó con retintín Marta-.

-         Sí, amigas. Es que tras el curso del año pasado coincidimos trabajando en el bar de mi madre y desde entonces pues mantenemos el contacto, pero nada más. Es buena gente – no sabía porqué se estaba justificando, pero lo hacía-. Además, no sé para qué coño tengo que explicar nada. Somos amigas y punto.

-         Pues amigas, amigas, no sé si tendrá muchas... pero te garantizo que tiene una larga lista de conquistas. En el ambiente se le conoce como la "Diosa de fuego" y te aseguro que no le viene grande. Esa chica es capaz de prenderte con sólo una mirada si se lo propone. Ya me gustaría a mí que me incendiara, ya...jajaja –dijo Maria-.

-         ¿Oye, tu seguro que tenías algo de bisexual, no? ...jajajaj –le bromeó Julia tras aquel comentario tan bollo-.

-         Jajajajajaja... Vale, vale... me corto un poco. Pero te juro que alucino contigo, no se como pudiste aguantar viéndola posar casi en bolas ahí, tan cerca tuyo... yo creo que saldría de aquellas clases consumida tía. ¡Está tremendísima! ¿o no? –La Mari siguió a lo suyo-.

That was then... // AlbaliaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora