Todo se paralizó entorno a ellas, quietas como estaban la una frente a la otra, incapaces de reaccionar ante sus íntimas sensaciones.
- Estás... ¿Estás bien? –preguntó Natalia con algo extraño en la voz, pero Alba tenía suficiente con el calor que sentía y no lo percibió-.
- Sí, claro... no te oí llegar –contestó como pudo no atreviéndose a mirarla a la cara-.
- Venía a ayudarte y a preparar cafés, perdona... debí anunciarme –se disculpó la morena, por alguna extraña razón aún no la había soltado-.
- Tranquila, no ha pasado nada –ella se recompuso como pudo, y la miró con una sonrisa-.
"¿Qué no ha pasado nada?", se preguntó Natalia tentada al ver su boca tan cerca, y siendo inmensamente consciente de las ganas que le habían entrado de repente de recorrer con las manos toda aquella piel que bajo ellas sentía. "¡Mierda, sigo cogiéndola!", se iluminó algo en su cabeza.
- Será mejor que te suelte –se pronunció reaccionando-.
- Jaja... sí –la risa de Alba fue nerviosa más que otra cosa, y tuvo que girar la cara al sentir la ligera caricia que las manos de la otra dejaron al marcharse de su cintura. "Madre mía, tú no la superas ni en una docena de vidas"-.
- Laura me ha pedido un expreso, dice que tú sabes cómo –se apartó lejos de ella, necesitaba aire tras aquello-. Bea tomará un cortado, ¿tienes leche?
- En la nevera –le dijo Alba poniendo el lavavajillas en funcionamiento, no se sentía con fuerzas-.
Las dos se dieron la espalda inconscientemente, intentando controlar lo que sentían. En silencio anduvieron por la cocina evitando tocarse en el proceso. Unos minutos más tarde, la morena volvía al salón y se sentaba junto a Bea.
- ¿Y los cafés? –preguntó ella-.
- Ahora vienen, los trae Alba–les dijo, y una sonrisa inacabada en sus labios, hizo que Bea fuera más consciente de ella-.
Natalia se había sentado muy pegada a Bea, había cruzado sus piernas con fuerza, y camuflaba la mirada. Alba llegó a duras penas con la bandeja.
- Bea, tu cortado –le tendió su taza-. Expreso para la señora –le dijo a Laura-
- Gracias –sonrió ésta-.
- Y una manzanilla, Nat–le dijo, pero a ella se lo puso en la mesa por miedo a que le bailara la taza al dársela-.
- ¿Tú no tomas nada? –le preguntó Laura-.
- Yo me voy directa a por un whisky. ¿Alguna quiere algo? –preguntó ya acercándose al mini bar. A aquellas alturas de la jugada, ya le importaba una mierda lo que las demás pensaran. Si no ahogaba aquel calor sofocante que Natalia había despertado, se volvería loca-.
- No, gracias –contestó Bea, y fue la única que lo hizo-.
Natalia se refugió dándole sorbitos a su taza, mientras Laura intentaba disimular frente a ellas a la par que veía a Alba empinarse directamente un trago de la botella. Por suerte, Bea y Nat le daban la espalda. "¿Qué diablos ha pasado allí dentro?", se preguntó y entendió que las cosas se pondrían feas cómo no sacara a Bea y a Natalia de allí. Aquel espacio era muy pequeño para contener a la Alba que se avecinaba.
- Estaba pensando que podríamos tomarnos la última copa, pero fuera –propuso -.
- ¡Oh sí! Podríamos ir a un local de ambiente o algo –dijo Bea entusiasmada con la idea-. Desde que llegué a Madrid he querido ir, pero no hay forma de arrastrar a Natalia. Parece que Chueca le de alergia –mencionó Bea con una gran sonrisa-.
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That was then... // Albalia
FanfictionNuevo Fanfic Albalia, espero que os guste, nos leemos!! Alba quedó inmediatamente hipnotizada por la belleza de la silueta... sus piernas largas y delgadas, descansaban una en semiflexión sobre el taburete y la otra apoyada en vertical en el suelo...
