22 h. Galería de arte. Noche de la exposición.
Natalia aparcó el coche, y ella y Bea bajaron de él para encaminarse hacia la exposición. Desde que se había enterado de que Alba estaba invitada y acudiría con Laura, había tomado la decisión de no postergar mas la charla que tenían pendiente. Los casi dos meses que había estado sin verla se le habían pasado lentos como un castigo, y no iba a dejarla escapar otra vez, al menos no sin una explicación.
- Antes de entrar tengo que decirte algo...Laura me ha dicho antes que Julia expone esta noche, ¿estás bien con eso? –le dijo Bea mientras las dos caminaban por el césped para cruzar el campus.
- ¿Julia? –le contestó Natalia, abriendo los ojos como platos ante la información-.
- Si, Julia- la mujer se preocupó un poco, Nat no era una persona celosa por lo que ella sabía, pero en lo referente a Alba, no podía poner la mano en el fuego por sus reacciones.
- Claro...es lógico que haya acabado aquí...No te preocupes, es la noche de aclarar las cosas, y en el fondo no creo que ella tuviera culpa de lo que paso- la morena le guiño un ojo a su acompañante, estaba decidida a resolver todas las lagunas de su pasado de una vez por todas.
Bea le sonrío con cariño. Le encantaban las facetas que la presencia de la artista había sacado a la luz en su compañera. Nunca vio a Natalia tan real como en aquel momento, muerta de miedo por lo que se avecinaba, pero a la vez, ansiosa por descubrirlo.
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La exposición estaba en su máximo apogeo. Estudiantes y no estudiantes recorrían los distintos espacios habilitados a las obras mientras comentaban, reían o admiraban alguna pieza. Julia acaparaba toda la atención entre preguntas, saludos y comentarios de reconocimiento por el trabajo realizado, y entre toda aquella aura de expectación, Alba la veía desde la distancia, sonriendo con cariño por ver el éxito de una persona importante en su vida.
De pronto, sus ojos se agrandaron ante la visión que se apareció subiendo una de las escaleras de la galería. La visión vestia con un traje granate de pantalón y chaqueta, con un sujetador de encaje negro asomando por debajo. Las mangas dejaban al descubierto una red de líneas entrecruzándose, y el recuerdo de aquella mano perdida en su ropa interior años atrás, le altero por completo. La visión era Natalia, siempre Natalia.
Pero la admiración cambio a puro pánico cuando la vio acercarse lentamente y con tranquilidad a la artista protagonista de la noche. Un choque de trenes resonó en su cabeza. ¿Natalia y Julia juntas después de tantos años? ¨Madre mía...madre mía. Esto lo cuento y nadie se lo cree. ¨
-Toma, te he traído una copa –le dijo Laura tendiéndole el primer vaso que había pillado del catering que circulaba por la sala-.
- Gracias, lo estaba necesitando ahora mismo –dijo Alba, y casi sin respirar vació la copa de martini que le había tendido-.
Laura se le quedó mirando atontada.
- Joder, pues sí que empezamos bien la noche ¿no? –comentó una vez Alba termino el alcohol y se volvía a mirarla-.
- Natalia esta aquí, y se está acercando a hablar con Julia –le dijo ella con miedo en la voz y un temblor en su clara mirada-.
En aquel momento, Bea apareció junto a ellas. Por la sonrisa de tonta que se instalo en la cara de su mentora, tuvo claro que se había perdido un par de capítulos en su estancia en LA. ¿A Laura le gustaba la novia de Natalia? No podía creer que se avecinase otro bollodrama.
- ¿Qué hacen dos de las mas prestigiosas artistas de esta sala atiborrándose a Martini, eh? Ese es el ejemplo que dais- se burlo de ellas Bea, acercándose a Laura y sonriéndole con picardía.
- No creo que puedas hablarnos de ejemplos hoy, con ese escote que te has puesto, solo vas a desatar lujuria en estas mentes calenturientas- Laura se repuso en seguida del calor que le recorrió entera al verla, y se engancho a su juego.
- ¿Si? Yo solo tenia pensado desatarlo en una mente en concreto –le contestó ella, acercándose peligrosamente a su cuerpo-.
- Vale, vale, he pillado que estáis más calientes que una plancha. Tu- señalo a Laura con un dedo, alucinando aun de que su amiga tuviera la confianza de tontear así con la novia de Natalia, y tan cegada como estaba en ese momento, sin darse cuenta de lo que eso implicaba- ya me explicaras esto, pero ahora por favor, ¿podéis detener la catástrofe? –les sugirió Alba, aunque más que una pregunta era casi una súplica, Natalia había llegado junto a Julia y ella estaba entrando en pánico-.
- ¿Por qué?!! – se sorprendió Laura de que le pidiera aquello-.
Bea siguió la mirada de la joven, y al ver a las dos mujeres conversar algo mas alejadas, entendió su miedo.
- Tranquila Alba, Natalia hoy viene en modo zen a resolver su pasado- y diciendo eso le guiño un ojo, dándole a entender que en ese pasado la incluía a ella.
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Julia llevaba mas de media hora recibiendo halagos y comentarios positivos. Se alegraba mucho de que su obra estuviera calando tan bien entre los estudiantes, pero ya le apetecía reunirse con su chica y sus amigas para disfrutar en serio de la velada.
- ¿Os importa que os la robe un momento?- una voz conocida, pero que no logro identificar del todo, se abrió paso entre la multitud. Sus ojos buscaron a la dueña de la misma, y se abrieron con la sorpresa de tener delante de si a Natalia.
Los estudiantes se fueron alejando entre conversaciones, dejándolas a solas, frente a frente con su pasado.
-Me han gustado mucho tus esculturas, no había tenido ocasión de ver una exposición tuya- le dijo Natalia, y para su sorpresa su tono y su sonrisa fueron amigables.
-Muchas gracias, yo...- Julia no sabia que decir, no esperaba verla allí, y le estaba pillando fuera de juego.
-Tranquila, vengo en son de paz- Natalia se descubrió a si misma sorprendentemente serena. No quedaba nada del antiguo rencor que había sentido por la andaluza, parecía que aquella herida había sanado ya.
-Natalia, yo...nunca tuve la ocasión de pedirte perdón- los ojos gachos de Julia le indicaron que había verdad en sus palabras, la madurez le había dado una perspectiva diferente a todas las emociones.
-Yo también te debo una disculpa, se que en parte por mi culpa perdiste la amistad de Alba, y tampoco yo tenía derecho a quitarte esa parte de ella.
Ambas se miraron, y sonrieron a la vez. Algunas heridas no empiezan a cicatrizar hasta que no se afrontan, y sin darse cuenta, ambas habían comenzado a cerrar las pequeñas grietas en aquel mismo instante.
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That was then... // Albalia
FanfictionNuevo Fanfic Albalia, espero que os guste, nos leemos!! Alba quedó inmediatamente hipnotizada por la belleza de la silueta... sus piernas largas y delgadas, descansaban una en semiflexión sobre el taburete y la otra apoyada en vertical en el suelo...
