Amsterdam
Terminadas las tutorías fuera de horario lectivo, Julia empezó a recoger para marcharse. Satisfecha por el interés que estaban mostrando algunos de sus alumnos hacia aquella especie de concurso improvisado, no le importó perder horas extras en resolver sus dudas y en ayudarles a materializar sus ideas. Comprobó que el aula estaba en orden y apagó las luces. Los pasillos largos y silenciosos a aquellas horas de la tarde siempre la sorprendían, era tan diferente al bullicio a cualquier hora de España. Dejó algunos apuntes en su casillero del claustro de profesores, y se despidió de los pocos compañeros que aún quedaban trabajando. De camino a la salida, vio que en una de las aulas de libre acceso aún había luz y sintió curiosidad por saber quién permanecía activo a aquellas horas. En cuanto miró por la ventana redonda de la puerta y vio a Alba, se le dibujó una sonrisa inmensa en la cara. ¿Quién más podía perder la noción del tiempo como ella? ¡Nunca paraba!
- Eres la única alumna que sigue activa en la planta, ¿lo sabes? –la interrumpió dándole un susto de muerte-... jajaja.... perdona –no pudo evitar reírse al verla dar un salto del taburete-.
- Joder, Juls... casi me da un ataque –se quejó Alba recomponiéndose-.
Ella se acercó a mirar lo que hacía, y al hacerlo su corazón fue acelerándose, pues la rubia seguía trabajando en los bocetos sobre ella.
- ¿Aún sigues con ello? –le preguntó asombrada y a la vez cohibida-.
- Sí, no acaba de convencerme –le dijo sin más Alba, empezaba a sentirse frustrada porque no podía plasmar lo que quería-. ¡Esto es un completo desastre!
Anunció, y soltó los pinceles de mala gana. Julia la miró aturdida, para ella era asombroso lo que estaba viendo, ni en sueños sería capaz de imaginar que alguien la reflejara de aquella forma.
- ¿Lo dices en serio? ¡A mí me parece impresionante! –le señaló-.
- ¡Pues no lo es! –la insatisfacción de la chica rugió en el aula.
Alba empezaba a entender lo que había querido decirle Laura con estar bloqueando sus emociones y con ello su capacidad de transmisión, y cuanto más cuenta se daba de ello, más atada y enfadada se sentía. Miró a Julia, y se dio cuenta de que había gritado pagando su cansancio y su frustración artística con ella.
- Perdona, es que... no me está saliendo cómo debería.
La andaluza vio como volvía a sus pinceles, esta vez para recogerlos y limpiarlos. Claramente se estaba dando por vencida, y el abatimiento se reflejó en su rostro y en sus ojos. Un nudo se instauró en el pecho de Julia, no le gustaba verla así, haría cualquier cosa por levantar su ánimo, por ver el brillo ilusionado en sus ojos de nuevo. Sabía cómo se sentía, esa impotencia y tristeza ante la incapacidad de dar forma a algo tan claro en tu cabeza, le había pasado tantas veces y sin embargo, siempre que ocurría, era difícil no caer en sus garras aunque en el fondo sólo fuera cuestión de tiempo.
La joven dejó sus cosas en una silla y se quitó el abrigo decidida. Alba se volvió hacia ella al oír el ruido que producían sus movimientos.
- ¿Qué haces? –le preguntó curiosa-.
Julia se arremangó las mangas de su jersey en un acto muy suyo de ponerse manos a la obra, y cogió un taburete que situó en medio de la sala, frente al caballete de Alba.
- ¿Aquí está bien? –preguntó con una sonrisa-.
- ¿Bien para qué? –quiso saber-.
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That was then... // Albalia
FanfictionNuevo Fanfic Albalia, espero que os guste, nos leemos!! Alba quedó inmediatamente hipnotizada por la belleza de la silueta... sus piernas largas y delgadas, descansaban una en semiflexión sobre el taburete y la otra apoyada en vertical en el suelo...
