Entrando en punto de las ocho al edificio donde tenía su oficina junto con el despacho de su amiga Asia, quien fue su idea que se instalara en ese lugar; así pasaban más tiempo juntas y ella conocía a personas influyentes que la ayudaran a promover su proyecto.
Se dirigió a la secretaria de Asia informándole con prisa ─Le puedes decir que ya estoy aquí ─solicitó sin detenerse en dirección a su oficina; entró dejando el bolso sin ningún cuidado, tomó las carpetas y se fue directo a la sala de conferencias donde se encontraba su cliente bebiendo un vaso de agua.
─Buenos días, señor Long. Disculpe el retraso ─saludó apenada tendiéndole la mano al verlo ponerse de pie para recibirla. Hizo un ademan con la mano para se volviera a sentar y ella lo hizo en frente de él.
─No se preocupe estoy llegando ─contestó con sinceridad y nerviosismo ─Tengo como tres minutos de estar aquí ─aclaró al ver a la abogada abrir las carpetas.
─Bien, Muy bien, eso es muy bueno ─felicitó Kisa con amabilidad sintiéndose un poquito culpable por hacerlo esperar ─Entonces Señor Long, hablemos de lo que nos trae aquí esta mañana. Revise sus contratos, pagos de arrendamiento, acuerdos con los de la empresa de su seguro y realmente son una estafa total, me sorprende que todavía exista el fraude en esta medida ─empezó a explicar las observaciones primarias que había hecho en el caso del Señor Long.
Él era dueño de una empresa constructora, el local sufrió un incendio y la empresa de seguros no quería comenzar la reconstrucción del nuevo edificio porque se empeñaron en decirle que fue una imprudencia por parte del señor Long; que ya había presentado un proyecto de remodelación, el cual no querían aprobar.
La reunión duró dos horas, debido a que el caso ya estaba en la corte. Para esa semana tenían la sesión y dejaron en claro todo el proceso legal que llevarían a cabo, el papeleo y todo lo necesario sin dejarse nada que explicar. Se despidió con amabilidad y salieron juntos de la sala de conferencias para acompañarlo al ascensor, aceptando de nuevo la mano que el señor Long le extendía con entusiasmo.
En su oficina se encontró a Asia sentada en uno de los sofás que mando a que le instalaran ─Hola furia roja ¿Cómo estás? ─saludó cerrando la puerta, sentándose al lado de ella.
─Feliz mi querida, Alex ─la llamó como lo hacía en el trabajo ─Satisfecha ─agregó moviendo el recipiente vacío de lasaña ─Estoy empezando a creer que me quieres engordar ─repitió lo mismo que le decía cada vez que le llevaba sus comidas exquisitas.
─Eres una ratona ─exclamó divertida posicionándose mejor al ver a su amiga colocar su cabeza en sus piernas ─ ¿Es dura la sesión que vas a tener? ─preguntó conociendo sus mañas.
─Ay si ─suspiró tomando las manos de su amiga, posicionándoselas en su cabeza ─Solo con pensarlo me da dolor de cabeza ─expresó con voz teatral.
─Eres exagerada ─contestó divertida acariciándole el cabello ─Además eres la mejor, seguro que podrás con todo.
─Lo sé ─respondió con seguridad ─Es que estoy tan agotada ─susurró con cansancio ─Sabes este Peter me salió con una energía... ─contó un poco de fin de semana.
Kisa se tensó por un momento al recordar que ella tampoco había dormido casi nada y carraspeó ─Seguro que te hizo ver la "justicia divina" ─respondió con la frase que su amiga usaba cuando llegaba al orgasmo.
─Ni lo dudes ─exclamó suspirando viendo la hora en su reloj de pulsera ─ ¡Mierda! ─Maldijo poniéndose en pie ─ ¿Almorzamos juntas? ─ Preguntó mientras se alisaba su falda ─ No te me vas a escapar del interrogatorio que te haré por esas ojeras horrendas que trataste de ocultar sin ningún éxito ─ inquirió divertida elevando las cejas en un gesto chistoso.
─Eres una curiosa ─ exclamó entrecerrando los ojos ─Tengo que estar a la una en punto aquí ─aceptó con esa condición.
Asia no disimuló poner los ojos en blanco y añadió dándole un beso en la frente -Entendido señorita puntualidad ─se despidió agradeciéndole nuevamente por la lasaña.
Kisa soltó una ligera carcajada al momento que se retiró su amiga. Sus pensamientos viajaron a la noche de ayer entregándose en cuerpo y alma a Henry, la manera en que se entregó sin arrepentimientos ni dudas; cuando le expresaba esas palabras de pertenecerle a él dejándola confundida; pensó que se lo había dicho en el éxtasis del momento, pero algo le hacía pensar lo contrario. Él parecía ser alguien serio, una persona correcta y no lo veía capaz de hacerle daño.
Estaba tan sumida en sus pensamientos que se asustó cuando empezó a vibrar el celular ─ Diga ─contestó sin ver el remitente.
─Hola, hermosa ─saludó Henry al momento que levantaba la llamada.
─Hola, guapo ─imitó disimulando el temblor en su cuerpo y su voz.
─Nena, estaba pensando en ti... ─declaró con sinceridad al momento que entraba su secretaria a su oficina y le dejaba unas carpetas.
Kisa sintió algo extraño en el estómago porque ella también estaba pensando en él, pensó en las estúpidas mariposas y rápidamente se dio un golpe mental.
─ ¿No era que tenías una reunión? ─preguntó tomando asiento en la silla de su escritorio.
─En la que no deje de pensar en ti ni un solo segundo ─susurró mientras firmaba unos papeles ─ ¿y tú? ¿Cómo va el primer día de trabajo? ─interrogó girando en su silla, viendo la ciudad desde su gran ventanal de cristal.
─Muy bien ─contestó cuando tocaron la puerta de su oficina ─Tengo que colgar, me están esperando ─explicó haciéndole señas al joven para que la esperara.
─Ok, nena ─se despidió y le recordó ─ ¡Nos vemos esta noche!
Kisa colgó dejando que pasara Patrick, él era un estudiante haciendo sus prácticas en ese lugar. Ella era una especie de tutora, le encantaba ayudarlo; era muy inteligente, con muchas ganas de superarse y ella admiraba esas cualidades.
─Hola Patrick ¿Cómo vas? ─preguntó saludándolo con un beso en la mejilla.
─Muy bien Alex ─se dirigió a ella tuteándola como se lo había solicitado.
─Mira como ya aprendiste a tutearme ─apremió con una gran sonrisa.
─Recuerdo que me dijiste textualmente "No me volverás a dirigir la palabra al menos que me tutees" ─ expresó divertido al escucharla reír con ganas.
─Eso es exactamente lo que dije ─respondió entretenida ─Me hacías sentir como una vieja llamándome "Señora Alexandra" ─expresó intentando imitarlo.
─Es una forma de respeto - señaló con sinceridad ─¿Qué tal Florencia?
─Muy romántico y arte en todos lados ─comentó haciendo una mueca divertida ─La verdad es que solo toleraba estar ahí porque me enseñaban muy bien Italiano ─explicó muy entusiasmada.
─Lo bueno es que encontraste algo que te gustara.
─Eso si ─murmuró distraída pensando nuevamente en Henry ¡Que novedad! ─Pero bueno ¿Comenzamos? ─se obligó a concentrarse de nuevo.
─Claro que sí.
La siguiente hora trabajaron armando ideas para su tema de defensa y proponiéndole técnicas para sorprender a los catedráticos que estarían presentes. Kisa a medida que avanzaba el tiempo sentía un hambre feroz, mentalmente rezó para que se dieran las doce, busco en su bolso sus barras de granola y se comió una demasiado rápido, estaba degustando de la segunda cuando abrían la puerta de su oficina.
─Pequeña ¡Hora del almuerzo! ─anunció Asia entrando como un vendaval.
─Wow pero ¿Por qué ese ánimo? ─preguntó al ver a su amiga con una sonrisa de oreja a oreja.
─Saca tu culo de esa silla y te cuento ─se apresuró a la salida.
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Adicta a Ti
RomanceKisa Volkova es una mujer que no le falta absolutamente nada. Poseedora de una deslumbrante e inigualable belleza; admirada por muchas, odiada por otras. Privilegiada al nacer en una familia de muy buena posición económica y ni se diga en el ámbito...
