Henry suspiró entre dormido y despierto buscando a tientas el cuerpo de su mujer al no sentirlo cerca. Se incorporó de inmediato al palpar con la mano el colchón y encontrarlo frio y vacío. Confundido por no verla en ninguna parte de su habitación, se levantó completamente desnudo, observó la hora de su reloj que marcaba las tres y quince de la madrugada.
Frunciendo el ceño al no saber dónde estaría Kisa escuchó un leve ruido en su baño.
─ ¿Nena? ─Preguntó tocando levemente la puerta ─ ¿Estás ahí, Kisa? ─indagó extrañado al girar la manija de la puerta y encontrarla bloqueada.
─Aquí estoy ─contestó Kisa con voz aguda ─Solo necesito un momento, por favor ─solicitó de inmediato.
─ ¿Estas bien? ─cuestionó preocupado al escucharla alterada.
─ ¡Claro que sí, amor! ─respondió al momento que abría la puerta, enfrentándolo cara a cara.
Henry se sorprendió al verla con su camisa puesta. La verdad es que le encantaba cuando usaba su ropa, lucia sensual y tentadora. Sus ojos viajaron desde los dedos de sus pies que hasta eso eran perfectos, sus piernas largas y suaves que lo volvían loco, hasta el inicio del dobladillo de su camisa donde lentamente subió su mirada hasta posarla en el rostro de su mujer que no perdía detalle de su erección latente que empezaba a despertar.
Lentamente con una sonrisa en la cara, la arrastró todo el camino de nuevo hacia la cama y quedo encima de ella ─¡Eres tan bonita! ─exclamó con voz seductora ─Y toda mía ─decretó besándole el cuello.
─Completamente ─emitió Kisa sintiendo como se le erizaba toda la piel ─Henry no podemos... ─anunció rápidamente al momento que sentía como le desabrochaba los botones de la camisa.
─ ¿Cómo que no podemos? ─cuestionó confundido deteniendo su tarea.
─Emergencia femenina ─declaró dejando en claro su negativa.
─ ¿Es en serio? ─Inquirió frustrado, frunciendo el ceño con más fuerza ─ ¡Justamente ahora, nena! ─objetó con un puchero.
A Kisa ese gesto infantil le causó risa entrándole ternura al verlo tan frustrado ─No te quejes ─alegó poniendo los ojos en blanco ─Igual eso no te detiene ─aclaró besándole la frente.
─Cierto ─respondió Henry acomodándolos mejor en la cama. Instó a Kisa a acostarse de su lado y él se apoderó con un brazo de su cintura acercándola lo más cerca posible ─Recuerdo cuando Lyanna tuvo su primera menstruación ¿Sabes? ─confesó en voz baja.
Kisa levantó la mirada para verlo directamente y observó un brillo en sus ojos que le encantó ─No tienes que decírmelo si no te sientes bien todavía ─indicó con amabilidad sin querer obligarlo, pero al mismo tiempo con mucha curiosidad.
─Ahora no es problema – reveló respirando profundamente ─Quiero que sepas todo de mí, Kisa ─aclaró besándole la frente ─No más secreto ─sentenció con seguridad.
─Está bien ─fue lo único que expresó.
─Tenía 14 e íbamos a su primer combate de Karate ─empezó con una sonrisa nostálgica.
─ ¿Practicaba Karate? ─ interrogó Kisa animadamente.
─Si ─afirmó con una enorme sonrisa ─Lyanna era muy talentosa, al principio pensé que le iba a gustar la danza y tú sabes esas cosas femeninas, pero luego me sorprendió al verla muy entusiasmada con los deportes.
─ ¡Que linda! ─murmuró imaginándose una mini Henry.
─Lo era ─formuló Henry suspirando ─Entonces íbamos a este combate para adquirir su cinturón negro... ─continuó con su historia ─Estaba tan emocionada que no podía estarse quieta en ningún momento ─explicó negando con la cabeza ─Me sentía tan orgulloso al verla tan contenta. Cada logró que alcanzaba era de alguna manera un logro para mí al sentir que estaba haciendo un gran trabajo con ella.
─Estoy segura que fuiste un gran padre, Henry ─intervino besándole el pecho con amor ─Ser padres no es nada fácil y mucho menos si eras tú solo.
─Trataba de hacerlo ─respondió con sinceridad ─Bueno volviendo al tema llegamos al lugar de su clase. Me senté en primera fila grabando ese momento tan importante para mi princesa ─conversó en una gran sonrisa ─Gano su pelea. Lyanna siempre se entusiasmaba con cualquier cosa y en ese tiempo su traje de Karategi era su víctima del momento. Tuve que comprarle más de uno porque era su ropa favorita.
>>Cuando íbamos a celebrarlo a su restaurante favorito, iba bajando del coche y vi su traje manchado. Creo que me espante tanto que ella lo notó y me preguntó que si me encontraba bien. Entonces no logré explicarle de lo nervioso que me sentía y lo tuvo que descubrir por si sola.
─ ¿Cómo se lo tomo? ─ preguntó incorporándose un poco.
─Pues sinceramente pensé que se lo iba a tomar mal... – exclamó estupefacto al recordar la reacción de su hija ─Recuerdo que se lo tomo tan normal como cualquier cosa normal en su vida.
─Menstruar es normal, mi vida.
─No para mi bebe ─intervino inmediatamente.
─Una bebe de 14 ─ rectificó Kisa divertida ─ Yo comencé a los 12.
─Está bien ─concedió dándole la razón ─Para no cansarte, fuimos al supermercado y ella se fue directamente al baño y me dijo tan campante que le buscara esas cosas que usan la mujeres ─explicó con aire confundido e intrigado ─ ¿Te puedes creer que me dejo ahí y sin saber qué hacer?
Kisa soltó una carcajada al ver el rostro de desconcierto de su amor y preguntó ─ ¿Y qué hiciste entonces?
─Tome todas las toallas que habían en los estantes y entre en el baño de mujeres para que Lyanna escogiera la que le gustara ─respondió como si fuera la cosa más normal del mundo.
─Espera... espera ─se incorporó Kisa completamente al escuchar semejante locura ─Me estás diciendo que tomaste todos esos productos cuando no era necesario más que uno ─recalcó con un dedo ─ ¿Por qué o para que necesitabas el resto?
─Lyanna tenía que escoger cual iban hacer de su preferencia ─explicó con un vago encogimiento de hombro.
─ ¿Qué paso luego?
─Salimos del supermercado con 21 bolsas de toallas y tampones ─reveló Henry con una sonrisa ─Pasamos por el restaurante y pedimos comida para llevar y regresamos aquí ─explicó bajando la voz ─En la noche llame a mi mejor amigo y le pedí que viniera. Cuando vino me puse a llorar con un marica al ver que la realidad se me presentaba ante mis ojos al saber que mi pequeña princesa se estaba convirtiendo en toda una mujer.
─ ¡Dios! Henry creo que te amo más ─expresó Kisa tomándole el rostro con ambas manos con ternura ─Llorar no te convierte en un marica ─anunció viéndole directamente a los ojos ─Al contrario te hace ser humano, Un ─lo beso ─Gran ─otro beso ─Ser ─y otro ─Humano ─finalizó sellándole la boca con sus labios.
─Está bien era solo un decir ─dijo entre medio de la boca de su mujer.
─Gracias por compartir esa historia conmigo ─manifestó Kisa llena de amor y entusiasmo al tener la confianza y afecto de ese hombre ─Es muy importante para mí.
─A ti por estar todavía a mi lado ─alegó Henry sintiendo los ojos pesados ─Te amo mi moscovita traviesa ─declaró abrazándola con fuerza hasta quedarse totalmente dormido.
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Adicta a Ti
RomanceKisa Volkova es una mujer que no le falta absolutamente nada. Poseedora de una deslumbrante e inigualable belleza; admirada por muchas, odiada por otras. Privilegiada al nacer en una familia de muy buena posición económica y ni se diga en el ámbito...
