Capítulo 2, pt 2.

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El sonido estridente de su celular la levantó desorientada, no sabía ni donde se encontraba el maldito aparato para callarlo. Removiéndose por todo el sofá, al final lo encontró en su cartera que estaba en el suelo y contestó la llamada sin siquiera ver el remitente.

─Diga ─respondió con la voz adormilada.

─Hola delicia ─contestaron del otro lado.

─ ¡Paulo! ─emitió con alegría, reconociendo esa voz.

Paulo era un amigo que conoció de Brasil y el mejor amigo de Jair. Pasaron unas muy buenas vacaciones para el carnaval donde conoció al piloto de ojos gatos. Porque a Paulo ya lo había conocido en Nueva York en el bar donde él era dueño, aunque èl le confesó que la había visto antes en un carnaval.

─ ¿Cómo estas, pequeña? ─susurró con voz ronca.

─Bien, muy bien, apunto de darme un baño ─respondió correspondiendo al coqueteo ─ ¿Y tú?

─Mmmmm ¿No necesitas compañía? ─alegó de una forma muy sensual.

Kisa soltó una ligera carcajada y habló ─No lo sé, Pueda que si... Pueda que no ─emitió de manera burlona al escuchar del otro lado un gruñido por parte de Paulo.

─Solo di las palabra y en menos de lo que esperas estoy ahí, pequeña ─anunció con desesperación.

─ ¿Para qué es el motivo de tu llamada? ─indagó cambiando de tema aunque ya se daba una idea.

─Un pajarito me dijo que estabas en Nueva York ─conversó juguetonamente.

─Mmmmm ─respondió pensativa ─Me parece que se asimila más a un gato y no a un pájaro.

─Lo sé, mi mejor amigo es la combinación de ambos ¿Te lo puedes creer? ─jugueteó y escuchó la sonrisa de Kisa al otro lado de la línea.

─Nunca cambias carioca sexy ─susurró dirigiéndose a su baño ─Justo estaba por llamarlo para ver donde reunirnos.

─Auch, ¿escuchaste eso? ─inquirió haciendo un sonido como si se quebraba algo, bueno al menos eso le pareció a él ─Fue mi corazón partiéndose en dos, porque llamaras a mi mejor amigo y no a mí.

─ ¡Estás loco! Iba hacerlo contigo también, quede con mis amigas para ir a tu local ─ mintió, realmente se los iba a proponer hasta en la cena, pero eso no lo tenía que saber el ─Y Jair también tiene que venir.

─Así que tendré a las tres mosqueteras, rondando en mi bar ─aseguró de forma pensativa, refiriéndose a ellas de esa manera porque esas tres donde pisaban, todo el mundo se giraba a verlas, eran hermosas y muy difícil de ignorar.

─Eso parece, aunque no te agrade la idea ─pronunció sabiendo de sobra que a él absolutamente le encantaba.

─ ¡Claro que no! ¡Me encanta la idea! Entonces paso por ti a las ocho ─se apresuró a responder.

Aprovecharía que Kisa se encontrara en la ciudad, a esa hora empezaban abrir el bar. Kisa realmente era una mujer de infarto, aunque ella le dejara en claro que no le podía ofrecer nada serio; era lo que más él más anhelaba. Ganarse su corazón y amarla por el resto de sus días. De momento aceptaba lo poco que le ofrecía, pero estaba dispuesto a cambiarlo muy pronto.

─No es necesario ─comunicó Kisa al momento que añadía ─Tenemos que hacer algo antes, por lo que llegaremos a eso de las diez ─manifestó sin comentarle que iban a cenar primero, porque no quería ser grosera en no invitarlo.

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