Kisa sintió cuando Laika subía a su cama en el momento que el colchón se hundía a sus pies. Abrió un ojo y ahí estaba acomodándose para dormir, ladeó la cabeza extrañándose al no encontrar a Henry a su lado por lo que se enderezó y lo encontró en la puerta con el ceño fruncido y los brazos cruzados.
─ ¿Qué haces ahí? ─Preguntó con voz soñolienta ─Ven aquí ─alentó palmeando a su lado del colchón con una sonrisa.
Henry se acercó lentamente con la respiración agitada, sin disimular y sin perder el tiempo le estampó la fotografía en la cara y exigió ─ ¿Qué jodida mierda significa esto? ─sumamente enfadado.
El sueño de Kisa rápidamente se esfumó al tiempo que empezaba a temblar por completo, sintiendo palidecer al instante que miraba la foto que temblaba en las manos de Henry.
─Henry que... ¿Dónde encontraste eso? ─preguntó nerviosamente, recordando que había dejado todos sus papeles en la mesa de la sala.
─Soy yo el que hace las preguntas ─ironizó con tranquilidad fingida, pero en su cara la rabia se notaba a kilómetros ─Vístete y es mejor que tengas una jodida buena explicación de esto ─bramó tirándole la foto, saliendo de ahí.
Kisa inmediatamente se colocó su short que se encontraba en el suelo junto con su camisa de tirantes, el miedo y el dolor que se le instaló en el pecho era tan grande que sentía que la sofocaba, salió de la habitación, encontrándose a Henry con su rostro lleno de ira, al frente de la mesa donde se encontraba su trabajo.
─Henry... yo... yo... lo puedo aclarar ─intentó explicar acercándose a él tratando que sus latidos del corazón no explotaran ante tanta intensidad.
─ ¿Qué es lo que vas a aclarar, Kisa? Porque créeme que lo quiero saber ─dijo señalando los papeles que se encontraban en la mesa.
─Henry... no... no... no es lo que parece ─hablaba sin saber cómo formar las palabras mientras sentía que su mayor pesadilla se hacía realidad. Su cuerpo temblaba completamente y el pecho le dolía horriblemente.
─ ¿Qué es lo que parece, Kisa? Porque te puedo responder lo que parece ¡Parece que mientras me engatusabas y seducías, era una mentira para debilitarme y desconcentrarme del caso de mi hija! ─Ironizó alterado ─ ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué, maldita mentirosa?! ─inquirió gritando ruidosamente, acercándose donde ella se encontraba.
─Henry... no... eso no... Eso no es verdad ─contestaba sintiendo las lágrimas en sus ojos y los malditos nervios que no la dejaban hablar.
─Siempre respete que fueras celosas con tus cosas de trabajo y jamás... ─recalcó señalándola con desdén ─ ¡Jamás! revise nada sin tu consentimiento, pero todo era un engaño para que no supiera la verdad. Solo me basto leer un informe para saber que eres la encargada de defender al bastardo que asesino a mi hija y ahora solo creo que lo hiciste para mantenerme engañado y utilizarme para usarlo a tu favor ─reprochó con el rostro rojo lleno de rabia, el dolor y la decepción.
─Henry... es mentira... yo... lo que siento por ti... todo es verdad ─quería hilar una frase coherente, pero por más que trataba no podía ─Yo... Te amo, mi amor ─susurró en un hilo de voz.
─ ¡Cállate! ─Rugió enojado y alterado ─ ¡Cállate maldita sea!
Kisa dio un brinco del susto ante el tono furioso de Henry ya no podía retener más su lágrimas, por lo que las dejaba salir libremente y solicitó ─Henry... yo te lo voy a explicar todo.
─ ¡¿Qué me vas explicar?! ─Cuestionó tomándola del cabello con la mano y la agachaba para que viera los papeles ─ ¡¿Qué eres amante del maldito que asesino a mi hija?! ─Discutió tomándola con ímpetu jalándole el cabello haciéndola sisear de dolor ─ ¡¿Qué se ríen del estúpido padre que se acuesta con la que le jura amor?! ─Gritó enfurecido soltándola, mientras ella cayó de rodillas en frente de los papeles que rápidamente Henry empujó con fuerza con todo y mesa para quedar frente a ella ─Pueda que sea estúpido Kisa, pero en algún momento me iba a enterar y no haces nada con negármelo ─lanzó desbordando rabia.
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Adicta a Ti
RomantizmKisa Volkova es una mujer que no le falta absolutamente nada. Poseedora de una deslumbrante e inigualable belleza; admirada por muchas, odiada por otras. Privilegiada al nacer en una familia de muy buena posición económica y ni se diga en el ámbito...
