─ ¿Cómo conociste a Paulo? ─Interrogó Henry en rictus serio.
A Kisa no le pasó desapercibido el tono malicioso de la pregunta y giró lentamente la vista del refrigerador ─En Rio, en el carnaval ─respondió volviendo su mirada nuevamente al electrodoméstico ─ ¿Por qué la pregunta? ─Cuestionó con prudencia.
Habían pasado exactamente dos semanas desde el altercado en el restaurante con Paulo y él no había preguntado absolutamente nada cuando llegaron a su casa, ni en el auto, ni en los días siguiente. Por eso le confundió la curiosidad repentina de ese momento.
Era viernes por la noche, estaba por preparar la cena y miraba los alimentos que tenía en su cocina. No tenían ánimos de salir, a parte que a Henry le encantaba el fútbol americano y precisamente hoy transmitían un juego. Kisa no entendía el deporte, no obstante no le molestaba. Le encantaba como su relación había avanzado perfectamente, tan perfecta que temía que fuera real; obviando las discusiones que tuvo con Paulo.
─Simple curiosidad ─contestó luego de varios minutos ─ ¿Siempre te ha tratado de esa manera? ─Indagó con cuidado, acercándose a un taburete para tomar asiento.
─Fue la primera vez... ─expresó en voz baja, suspirando. Al final cerró la puerta del congelador al tiempo que sentía un tirón a sus pies y bajaba la mirada.
Era Laika solicitándole agua, su cachorra era muy inteligente. Sofí le enseñaba miles de mañas que le encantaban a Kisa. Llenó un recipiente con el líquido, al instante que sentía como un gran peso impactaba contra su cuerpo.
─ ¡Max! ─Riñó con cariño ─Me vas a botar si me sorprendes de esa manera ─habló soltando risas divertidas al ver el enorme cachorro con insaciable energía.
Fue idea de ella que Henry llevara a Max, no era justo que por dedicarle tiempo a ella se olvidará de su mascota, por lo que hoy lo tenía en su casa curioseando por todos los rincones. Y sobre todo hacia buenas migas con Laika.
Estaba sorprendida antes de llegar a su apartamento Henry paso por ella a su trabajo como casi a diario. El cachorro al llegar al vestíbulo de su apartamento estaba tan ansioso y muy feliz como si conociera el lugar perfectamente. Asombró cruzo en su rostro cuando se dirigía al ascensor sin ningún problema, pero lo que si la dejo impactada fue verlo entrar a su casa y acostarse directamente en un sofá individual de su sala, como perro por su casa. Adueñándose del mueble.
─ ¡Max! ─Llamó Henry con autoridad ─Kisa háblale con voz de mando sino, nunca te hará caso.
Kisa frunció el ceño y dijo ─No me molesta, Henry ─colocando el recipiente cerca de Laika, al tiempo que llenaba otro para Max.
─Se nota ─exclamó sarcásticamente.
─ ¿Qué tratas de decir? ─preguntó inmediatamente.
─ ¿Ya sabes que vas a cocinar? ─Contraatacó con otra pregunta, haciéndose el desentendido ─Muero de hambre, nena.
─ ¡No me cambiaras el tema! ─Reclamó señalándolo con el dedo.
─Solo creo que... ─titubeó poniéndose en pie ─Creo que tu "amigo" Paulo no se comportó correctamente contigo ─explicó posicionando ambas manos en la pequeña cintura de Kisa ─Y no me cae nada bien.
─Paulo siempre... me ha pedido más de lo que le daba ─dijo mirándolo directamente ─Solo esta resentido porque llegaste tú y conseguiste lo que él tanto solicitaba ─ manifestó con voz serena ─Solo viste su parte fea que ni yo conocía – aseguró con un puchero.
Henry tomó ambos labios, chupándoselos por completo y aclaró ─Tenga varias formas de actuar, igual no me cae bien ─declaró apresando con sus dientes el tentador labio inferior de su mujer ─Igual no ignore como te quedaba viendo por completo y eso no lo voy a permitir.
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Adicta a Ti
RomantikKisa Volkova es una mujer que no le falta absolutamente nada. Poseedora de una deslumbrante e inigualable belleza; admirada por muchas, odiada por otras. Privilegiada al nacer en una familia de muy buena posición económica y ni se diga en el ámbito...
