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Brianna estaba revisando su agenda de compromisos para los días siguientes, cuando oyó el ruido del picaporte de la puerta de su salita privada

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Brianna estaba revisando su agenda de compromisos para los días siguientes, cuando oyó el ruido del picaporte de la puerta de su salita privada. Alzó la vista de su tablet y sonrió al ver que Nolan estaba asomándose.

—¿Ocupada? —Preguntó él deteniéndose debajo del umbral de la puerta.

—Para ti, nunca —respondió dejando el aparato sobre la mesita que tenía a un lado y se acomodó en el sillón invitándolo con una mano a que se sentara junto a ella—. ¿Cómo ha estado tu día, cariño?

—Bien —comentó el pelirrojo algo desanimado y se sentó junto a su madre mirando al frente.

Brianna lo contempló y alzó una ceja al ver lo callado que estaba y el suspiro triste que dejó escapar. Estiró un brazo y le acarició el cabello como cuando era un bebé. —¿Qué sucede, Nolan? ¿Hay algo que quieras contarme?

Recién entonces, él giró la cabeza y dejó caer los hombros. —No, mamá. Es solo que... Me siento triste, decepcionado, enojado. Y por otro lado, creo que me gusta una chica pero está muy por fuera de mi alcance.

Brianna parpadeó, eran dos temas muy diferentes para tocar al mismo tiempo. Y aunque se moría por preguntarle acerca de esa chica de la que parecía estar enamorado, le parecía mucho más maduro e importante tocar el otro tema primero.

—¿Hay una persona en particular con la que estés molesto?

Nolan resopló. —¿Molesto? No, mamá. No estoy molesto, esto es mucho más que eso. Estoy furioso con él, no puedo creer que mi hermano se haya convertido en... en esta carcaza vacía sin sentimientos. ¿Cómo puede ser tan desconsiderado?

El corazón de Bri se hundió. —Hablamos de Robert, deduzco. —Él asintió a modo de respuesta y ella continuó—. ¿Qué ha hecho ahora?

La reina vio que su hijo dudaba a la hora de responder, probablemente porque había visto su expresión de preocupación que le era imposible esconder.

—Es que... En las tres semanas que llevo aquí, he sido testigo de lo desagradable que es con Ada. Y ya le hemos explicado a ella que Robert es así, que no se lo tenga en cuenta, pero aunque Ada diga que no le importa, sé que se siente mal.

Brianna se quedó en silencio, no estaba al tanto de ese tema. Sabía de la frialdad de Robert con la nueva integrante de la familia, problema que no parecía tener con Lucy, pero había creído que simplemente actuaba con indiferencia.

En otro tiempo había creído a Rob incapaz de ser cruel de forma deliberada, pero ahora ya no pondría las manos en el fuego por él.

—No lo sabía, cariño. Me alegra que acudas a mí para desahogarte, de lo contrario jamás me habría enterado.

Nolan sonrió con tristeza. —Ada jamás te lo diría y Robert sabe cómo contenerse delante de ustedes. He intentado hablar con él, pero solo terminamos discutiendo, no deja de repetir que tengo mantenerme alejado de ella porque no sabemos nada sobre qué es lo que quiere. Aparentemente, lo único seguro sobre ella es que es una trepadora o una oportunista.

Mentiras reales (Descontrol en la realeza 5)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora