25

23.9K 2.5K 409
                                        

Ada logró escabullirse de la sala de la reina cuando, a Alioth y Brianna, se le sumó Charlotte quejándose —aunque con una sonrisa inmensa en su rostro—, de que nadie le había avisado de la llegada de su abuela

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Ada logró escabullirse de la sala de la reina cuando, a Alioth y Brianna, se le sumó Charlotte quejándose —aunque con una sonrisa inmensa en su rostro—, de que nadie le había avisado de la llegada de su abuela.

Mientras ellas se abrazaban, Ada le susurró a Alioth que iría a ver a sus hermanas y se marchó lo más rápido que pudo.

Caminando en el pasillo, empezó a pensar en la reina viuda y decidió que le gustaba. Le daba miedo, era demasiado directa rozando lo cruel y grosera, pero al menos decía la verdad. Le había creído cuando dijo que no buscaba herirla con sus palabras. Conociendo a Charlotte, tenía la mínima idea de a qué atenerse en cuanto a Arlet. Además, estaba claro que amaba a su familia y buscaba protegerlos. Ada entendía eso y lo respetaba, lo admiraba.

Estaba subiendo las escaleras cuando oyó que alguien la llamaba por su nombre. Se detuvo y miró hacia abajo, encontrándose con Geraldine quien corría para alcanzarla.

La rubia vestía un equipo deportivo y tenía el cabello atado en una coleta desarmada, con el aspecto de haber pasado largo rato expuesto al viento.

—Geraldine —la saludó cuando esta se colocó a su lado—. ¿Has salido a hacer ejercicio?

—He salido a correr un rato —musitó sonriendo—. ¿Tú no corres? Nunca te lo había preguntado, pero podríamos salir juntas. ¿Qué dices? Es tan aburrido salir sola...

—No podría seguirte el ritmo, mi única experiencia corriendo fue la del colegio... Y detrás del autobús hasta hace unos meses —comentó con una risa. Dina ladeó la cabeza y frunció el ceño por lo que Ada comprendió que la joven no tenía la menor idea de lo que significaba correr detrás de un bus—. ¿Charles no te acompaña?

Retomando la conversación, Geraldine se encogió de hombros. —A veces —abrió la boca para decir algo más, pero sus ojos de repente se clavaron en el cuello de Ada y pareció olvidarse de todo lo demás. Se inclinó hacia ella y tomó el dije para contemplarlo más de cerca—. ¿Es un Hada? Me encanta, ¿por qué no te lo habías puesto antes? Es bellísimo.

Dina lo soltó y Ada, casi de manera automática, colocó su mano sobre él. —Sí, es muy bonito —compuso con una sonrisa y estuvo a punto de soltar un suspiro cuando todos los recuerdos de la noche pasada volvieron a asaltarla. Para intentar que Geraldine no se percatara de sus más que obvios sentimientos, empezó a subir la escalera de nuevo.

Dina la siguió. —¿Es un regalo de algún ex novio, acaso? Se ve como el regalo de alguien especial.

Agradecida de tener la excusa de mirar hacia abajo para ver los escalones, Ada negó con la cabeza. —No, ningún ex novio —respondió esperando disuadirla de hacer más preguntas.

Cuando llegaron al primer piso, Adelaine se encaminó en dirección a la habitación de Mina con Dina pegada a su costado. No quería mirarla, pero sabía que estaba allí y temía por lo que fuera a preguntar a continuación.

Mentiras reales (Descontrol en la realeza 5)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora