23

22.5K 2.6K 624
                                        

La besó con toda la pasión acumulada en espera de ese instante

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

La besó con toda la pasión acumulada en espera de ese instante. Había ansiado tocar esos labios por lo que se le había hecho una eternidad y ahora que por fin lo estaba haciendo, se sentía desbordado. Sentía demasiadas cosas al mismo tiempo y no podía controlarlas, pero al contrario de lo que sería lógico, no deseaba interrumpir ese beso por nada en el mundo.

Bajó los dos brazos y la rodeó con ellos por la cintura, apretándola contra su cuerpo mientras exploraba su boca con detenimiento. Ella no vacilaba, le devolvía el beso con la misma intensidad y entrega.

Lo hizo temblar cuando sus pequeñas y suaves manos se deslizaron por su pecho mientras subían hasta su rostro. Adelaine posó una de ellas en su mejilla y lo acarició con la yema de los dedos enviando una corriente electrizante por toda su piel.

¿Era eso un sueño o una pesadilla? ¿Cómo era posible que con una simple caricia sintiera que perdía el control por completo? Para reafirmarse a sí mismo que quien tenía el poder allí era él, su beso se tornó mucho más posesivo y salvaje, apenas permitiéndoles respirar a ambos.

Gimió entre los suspiros de ella y se atrevió a introducir una mano por debajo de la camiseta de pijamas de Ada. Fue un error, delicioso y excitante, pero un error al fin. Su deseo se multiplicó por mil y muy al contrario de recuperar el control, este se desvaneció.

Sintió una especie de fuego en su interior, le quemaba, estaba ardiendo.

Adelaine se estremeció en respuesta a su contacto y él se sintió más eufórico aún. Continuó levantándole la ropa mientras movía las palmas abiertas por toda su piel desnuda, deleitándose, hasta que de un segundo al otro, Ada echó su cabeza hacia atrás y colocó las dos manos en el pecho de Robert para alejarlo.

Rob estaba aturdido, aflojó su agarre pero no la soltó. No podía, era como una fuerza magnética que le impedía que se apartarse.

Clavó sus ojos en la rubia, con la vista todavía nublada por ese apetito voraz que le despertaba.

—No deberíamos —susurró ella en un hilo de voz.

—Dijiste que me deseabas, Adelaine. Y yo te deseo a ti. Somos dos adultos, nada nos detiene.

—¿Nada? ¿Pero si... si alguien se entera? No sería correcto. ¿Qué pensarían tus padres de mí?

Él esbozó una media sonrisa y ladeó la cabeza.

—Nadie tiene que enterarse —musitó inclinándose para besarla en la comisura de la boca—. Yo no le diré a nadie, ¿tú tienes planeado hacerlo?

Ada cerró los ojos cuando los labios del príncipe volvieron a rozarla. —No, claro que no. Pero...

Rob volvió a interrumpirla con un beso al otro lado. —Será nuestro secreto, Adelaine. Es la única forma, no puedo resistirme a ti y después de saber lo que se siente besarte, lo único que puedo hacer es desearte con más fuerzas. ¿Eres tú más fuerte que yo?

Mentiras reales (Descontrol en la realeza 5)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora