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Adelaine se sintió muy incómoda durante el resto de la noche, con la llegada del príncipe más joven se había armado una especie de cena familiar para recibirlo, lo que había implicado que el comedor principal del palacio se llenara de gente que Ad...

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Adelaine se sintió muy incómoda durante el resto de la noche, con la llegada del príncipe más joven se había armado una especie de cena familiar para recibirlo, lo que había implicado que el comedor principal del palacio se llenara de gente que Ada no conocía.

Brianna se ocupó de presentarla a todos ellos, quienes ya parecían estar al tanto de la situación. Adelaine sabía que la reina no tenía más que buenas intenciones, pero se sintió muy expuesta, como un mono de circo.

Todos habían sido muy amables con ella, la habían tratado como si fuera una más y había recibido montones de invitaciones, por ejemplo, para visitar la empresa de moda que lideraba la hermana de Alioth, con la promesa de que podría llevarse a casa todo lo que le gustara. Ella había aceptado aunque no encontraba tan emocionante la idea como el resto de las mujeres presentes.

¿Qué tenían la ropa, los zapatos, los accesorios de cabello y las joyas de emocionante? No pretendía ser injusta, podía comprender que todos tenían gustos diferentes, pero había llevado la cuenta esa noche y estaba segura que el ochenta porciento de las mujeres de la familia estaban dentro la industria de la moda.

Charlotte era la excepción, al igual que Jessania, la melliza de Ana, pero no le había quedado claro a qué se dedicaba esta última.

Lo que sí sabía sobre Jess era que tenía una hija que estaba saliendo con un príncipe de un país cercano. Dado que Ada había permanecido tan alejada de las noticias y cotilleos en el último tiempo, y no quería hacer preguntas que la delataran, no había terminado de comprender de quién se trataba. La joven en cuestión, Lexi, no estaba en el país de momento y no se había podido unir a ellos para recibir a Nolan. Una menos, había pensado Ada con alivio.

Dado que era una cena informal y no había una distribución de lugares armada, todos terminaron ocupando el primer asiento al que llegaban, y ella, al ser una de las últimas en acercarse a la mesa, no tuvo muchas opciones para elegir.

No había sitios vacíos cerca de Charlotte, ni de Callum o Carol. Solo uno junto a Robert y otro casi frente a él.

Evaluó cuál de los dos sería el peor, dado que no había opción que pudiese catalogarse como buena. Se regañó a sí misma por su indecisión, tendría que haber inventado una excusa para refugiarse en su cuarto o haberse acercado a la mesa mucho antes.

Eligió el que estaba al otro lado de la mesa donde se encontraba el príncipe. Dado que no estaría exactamente frente a él, sería más fácil ignorarlo que si lo tenía a su lado.

—¿Está esta silla ocupada? —Le preguntó a las dos personas sentadas a los costados de la misma.

Fue la joven de la derecha quien alzó la cabeza y le respondió. —No, claro que no. Siéntate, por favor. Necesito alguien que funcione de barrera entre este idiota y yo.

Ada se sentó arrugando la frente, pensando en dónde se había metido. ¿Sería en efecto ese el mejor lugar de la mesa o tendría que haber escogido el que estaba junto al príncipe?

Mentiras reales (Descontrol en la realeza 5)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora