Robert Van Helmont es uno de los solteros más codiciados de Sourmun, pero el joven príncipe y heredero no muestra señales de interés por ninguna joven en particular. Todos saben por qué, desde que perdió a su novia y mejor amiga, Rob no ha vuelto a...
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Con la ayuda de sus asesores, quienes la despertaron una hora antes de la indicada para asistir a la cena "intima", Ada logró volver a verse presentable en su último cambio de ropa, un vestido negro precioso.
Según le habían informado, esa noche las invitadas solo podrían llevar negro mientras que la recién casada usaría su tercer vestido blanco. Era extraño vestirse de negro para una boda, pero no sería ella quien cuestionara sus tradiciones.
Salió de su habitación esperando encontrar a Robert aguardando por ella una vez más, pero la azotó una punzada de decepción al ver que no era él quien se encontraba allí, sino Callum.
—Cal —saludó esbozando una sonrisa—. ¿Qué haces aquí?
—Vine a buscarte para que bajemos —comentó curvando los labios—. ¿Esperabas a alguien más?
Adelaine arrugó la frente. —No, claro que no —mintió—. No esperaba a nadie, pero gracias de todas formas.
El rubio le tomó una mano y la colocó dentro del pliegue de su codo. —Tengo que confesar que no estoy aquí por iniciativa propia —dijo él comenzando a caminar despacio—. Se supone que no tengo que contarte esto, pero no me parece apropiado guardarme el secreto. Robert me buscó hace un rato y me pidió que pasara por ti.
Ada se mordió el interior de las mejillas para no sonreír y se reprendió a sí misma por no poder reprimir ese latigazo de placer que le recorrió el cuerpo al oírlo. Era tan, tan, tan débil cuando se trataba de él, que le avergonzaba.
—¿Por qué te pidió algo así? —Preguntó intentando sonar desinteresada.
—Porque cree que te sentirías más cómoda entrando con alguien y no quiere seguir molestándote con su presencia. Sabe que te lastima tenerlo cerca.
—Oh —musitó Ada sorprendida—. ¿Eso dijo?
Callum la miró de costado. —Eso dijo —murmuró asintiendo—. Se preocupa mucho por ti. ¿Cómo te sientes tú? Vi que te marchaste de la fiesta temprano y ya no regresaste.
—Estoy mejor, estaba cansada y... abrumada.
—Lo entiendo, a veces me ocurre lo mismo —musitó dándole una palmada en la mano—. Tranquila, esta noche debería ser más relajada. La mayor parte de los invitados son de la familia.
Ada quiso creer en sus palabras, pero no estaba convencida de que eso fuera cierto. Nada en el palacio era tranquilo ni relajado.
Ingresaron a un salón diferente al que se había hecho la recepción, y le asombró la imagen que daban todos los invitados vestidos de negro. Pura elegancia y sofisticación. A medida que caminaron entre ellos, Adelaine vio cómo las joyas de las mujeres resaltaban más que nunca, siendo las verdaderas protagonistas de cada atuendo.
Ella también tenía unos accesorios que brillaban bajo las luces y se destacaban con su vestido negro. Era una prenda más escotada de lo que acostumbraba a usar, en la parte superior y bordada en el mismo color tenía un pronunciado escote en V sostenido por dos tiras finas, en la cintura un lazo, y a partir de allí una falda larga, suelta y con una abertura que nacía a la mitad del muslo. En cuanto a las joyas, había preferido quedarse con su collar de hada y le habían agregado unos delicados aretes de diamante en forma de flor. Eran sofisticados, pero no tanto como para que se sintiera incómoda.