Robert Van Helmont es uno de los solteros más codiciados de Sourmun, pero el joven príncipe y heredero no muestra señales de interés por ninguna joven en particular. Todos saben por qué, desde que perdió a su novia y mejor amiga, Rob no ha vuelto a...
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Adelaine no había visto a Charlotte durante todo el sábado, pero ese mismo día por la tarde envió a Caroline para que la ayudara a escoger la ropa adecuada para usar en el brunch del día siguiente que ella había organizado para recibir a su abuela.
Adelaine, que no tenía idea de qué se hacía en un brunch ni mucho menos quienes asistirían, entró en pánico. Intentó negarse y hacerle entender a Caroline que ella no encajaría en un lugar así ni se sentiría cómoda. Pero su amiga, como la persona más optimista del mundo que era, le dijo que no tenía nada de qué preocuparse porque sería algo pequeño y muy relajado allí mismo en uno de los salones del palacio.
Eso último fue lo único que le dio algo de seguridad puesto que sabía que podría huir en cualquier momento y refugiarse en la seguridad de su habitación.
—Además, tienes que estar ahí. Le has agradado a Arlet enseguida, ¿tienes idea de lo difícil que es eso? —Había dicho Carol mientras sacaba vestidos de su armario, la mayoría pertenecientes a Charlotte y algunos de los que ellas dos habían comprado en su salida de compras juntas.
Ada siempre tenía problema en negarse a los pedidos de Charlotte o Caroline, en especial porque sabía que todo lo hacían porque la querían y buscaban integrarla a su vida como una más de la familia.
Y con ese mismo pensamiento fue que se encontró entrando a la sala del palacio donde se desarrollaría todo. Caroline, fiel a su palabra, había pasado a buscarla por su cuarto para que bajaran juntas y se encontraba a su lado luciendo su espectacular sonrisa de siempre.
—Creí que era una reunión pequeña... —murmuró Ada contemplando la cantidad de gente que había en la sala.
Carol arrugó el ceño por un instante. —Y lo es, parecen muchos, pero si miras bien verás que la mitad de las personas en la sala son parte de la familia.
Ella no estaba muy segura de eso, sí la familia era grande, pero no a tal extremo. ¿Cómo había hecho Charlotte para planear eso de un día para el otro y hacer que todos asistieran? A veces era fácil ser una princesa, pensó.
Caroline la presentó con algunos conocidos, pero como Ada no tenía nada en común con ellos ni entendía sus conversaciones, terminó alejándose y dejando a Carol en compañía de sus amigos.
Encontró a la reina Arlet junto a su esposo en compañía de otras personas que ella desconocía así que prefirió acercarse a ellos más tarde, porque al fin y al cabo, no hacía más que unas pocas horas desde que los había visto en el desayuno.
Caminó despacio entre todas las personas agradeciendo que nadie se detuviera siquiera a mirarla. Charlotte seguía desaparecida, solo había oído noticias de ella de parte de Max y Caroline, pero ni siquiera había aparecido a desayunar esa mañana.
Tampoco lo había hecho Robert, no sabía nada de él desde la mañana anterior en la que la había ignorado en el pasillo. Era la primera vez en un mes que pasaba más de un día desde que se comunicaran. La noche anterior no había estado presente en la cena con la familia y esa mañana tampoco en el desayuno, Ada no tenía idea de qué había sido de él y nadie había comentado nada al respecto por lo que imaginaba que no lo consideraban extraño. Era un hombre adulto que podía ir y venir a placer a pesar de que vivía allí con su familia.