Robert Van Helmont es uno de los solteros más codiciados de Sourmun, pero el joven príncipe y heredero no muestra señales de interés por ninguna joven en particular. Todos saben por qué, desde que perdió a su novia y mejor amiga, Rob no ha vuelto a...
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Rob le pidió a Geraldine que lo dejara solo para hablar con Nolan.
A más joven le dio el tiempo que habían calculado con Dina y luego golpeó la puerta de su habitación.
Como imaginaba, nadie le respondió, así que se tomó la libertad de entrar sin permiso. Su hermano estaba recostado en la cama mirando la televisión mientras seguía comiendo los bocadillos de la fuente que se había llevado.
—Nolan —dijo con tono firme—. Sé que estás molesto. Tendría que haber hablado contigo de esto antes, pero...
—Guárdatelo, Robert. Sé todo lo que vas a decir —murmuró el pelirrojo sin quitar los ojos de la pantalla, aunque un par de segundos después, pareció pensárselo mejor y se volvió para mirarlo—. Es extraño, ¿sabes? Tu cambio repentino respecto a ella... Tendría que haber sospechado algo cuando quisiste organizar esa fiesta. Me usaste a mí, a mamá y hasta a la bruja de la abuela para terminar de ganártela, ¿verdad?
Suspirando, Rob se acercó a los pies de la cama de su hermano y se sentó. —Está bien que estés enojado, tienes razones para estarlo, en especial porque fui yo el que trató de convencerte que ella no era buena cuando llegó.
—Eso y que la trataste de la peor manera. Dime, Robert, ¿cómo vas a seguir ahora? No estoy dispuesto a ver cómo la lastimas cuando tengas uno de tus momentos de remordimientos, cuando te acuerdes de Nina y te sientas culpable.
El príncipe cerró los ojos sintiendo las palabras de Nol como un golpe directo. Un golpe acertado. —Me conoces bien —susurró.
—Soy tu hermano —replicó el pelirrojo—. Te he observado y admirado toda mi vida, Robert.
—Y sin embargo, te decepciono una y otra vez —comentó el aludido en voz baja—. Lo sé, lo siento. Estoy... Estoy cambiando, Nol. Gracias a ella. No lo haré esta vez, no te decepcionaré. Ni a ti, ni a Ada.
El más joven lo contempló como si estuviera haciendo un gran esfuerzo por creerle. —Más te vale —advirtió decidiendo no flaquear—. No volveré a hablarte si lo haces. Ella es demasiado buena para ti y ha atravesado muchas cosas como para que tú termines por lastimarla más aún con tus inseguridades y esos demonios que no quieres soltar.
Nolan estaba siendo cruel pero realista, por lo que Rob decidió dejar la conversación ahí. No tenía sentido, no ganaría nada con palabras, solo lo haría con hechos.
—Seré mejor, ya lo verás —le apuntó.
Salió de la habitación y pensó en esperar a Ada dentro de la suya, pero cuando iba de camino, oyó el llanto de Mina y decidió entrar a su propio cuarto.
—Hola —saludó a la niñera y miró con cariño a la bebé que tenía en brazos—. ¿Se ha despertado enojada?
—Es su forma habitual de hacerlo —contestó la mujer con una sonrisa.