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Adelaine movió los párpados sintiéndose extrañamente bien

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Adelaine movió los párpados sintiéndose extrañamente bien. No sentía dolor en ninguna parte, ni en la cabeza, ni en los brazos que habían quedado agotados de tanto arrastrarse, o el cuello en donde se le había clavado el trozo de cristal.

Creyó, por un momento, que estaba muerta. Que era imposible que no la atormentase ningún dolor después de todo lo que había hecho. Pero cuando abrió los ojos por completo y vio la habitación limpia, blanca y luminosa en la que se encontraba, sus recuerdos volvieron todos al mismo tiempo y le dieron tranquilidad.

Luego de romper la ventana, con las pocas fuerzas que le quedaban había logrado también tirar los vasos de vidrio hacia afuera provocando mayor alboroto. En cuestión de un minuto había oído pasos que se acercaban correteando, y dos personas se habían asomado por la ventana.

Mareada, agitada y aterrorizada, Ada había pedido auxilio esperando que no se tratara de algún cómplice o amigo de Justin.

Por fortuna no lo eran. Un hombre y una mujer fueron los primeros en verla y asomarse por la ventana, luego, al no poder abrir la puerta, uno de ellos corrió para buscar al dueño del motel y este apareció con una llave.

Para cuando pudieron llegar hasta ella, Ada había empezado a adormecerse de nuevo, probablemente por el agotamiento o la sangre que estaba perdiendo. Le preguntaron su nombre y qué había sucedido.

Ada contestó con desesperación y les dijo que la tenían secuestrada. Rogó que la sacaran de allí y llamaran a la policía antes de que su captor regresara, pero cuando le pidieron el nombre de su familia o un teléfono para comunicarse, no se vio capaz de responder.

Temía que si decía la verdad, podría verse envuelta en más problemas, o peor, que no le creyeran y la trataran como a una persona loca, devolviéndola a las manos de Justin que era muy bueno haciéndole creer en los demás que estaba más cuerdo que cualquiera.

Por fortuna, con sus últimos minutos de conciencia, se le ocurrió pedir que llamaran al hospital en el que trabajaba Callum y pidieran por el doctor Tanner.

Mientras a su alrededor se había armado un gran alboroto, Ada terminó desvaneciéndose por completo. Luego de eso, sus recuerdos eran como las imágenes de un sueño. Creía que la habían trasladado en ambulancia, que había ingresado en una camilla al hospital y que Callum se había aparecido como el ángel que era en algún momento.

—Ada —compuso una voz cerca de ella terminando de despertarla.

Se giró en su búsqueda y sonrió al ver a Callum. —Gracias a Dios. Lo logré, de verdad lo logré —compuso con un nudo en la garganta. Se sentía tan aliviada que podría llorar—. Cal... ¿lo han atrapado? Tengo miedo que les haga daño a las niñas porque me escapé.

El rubio se levantó de la silla, y se sentó en la cama a su lado posando una mano sobre la de ella. —Ada, tranquila. Todo está bien, estás a salvo. No me he movido de tu lado desde que llegaste y avisé al palacio que estás aquí en cuanto pude.

Mentiras reales (Descontrol en la realeza 5)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora