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Las siguientes dos semanas, Adelaine lo pasó peor que nunca

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Las siguientes dos semanas, Adelaine lo pasó peor que nunca. La primera semana la dedicó por completo a estudiar y prepararse para los exámenes que tendría en la segunda, los cuales, dicho sea de paso, terminó aprobando con excelentes calificaciones, aunque del último, el de anatomía, salió tan nerviosa por lo difícil que se lo había puesto Hannah que rompió a llorar en cuanto estuvo dentro del coche y no se detuvo hasta llegar al palacio.

Estaba agotada, triste y extrañaba a Robert como loca. Las palabras de Geraldine sobre Rob siendo miserable lejos de casa no dejaban de dar vueltas en su cabeza y venían a su mente varias veces por día. Odiaba que estuviese sufriendo, pero no sabía si pedirle que regresara sería la solución. ¿No era su objetivo sanar cada uno por su cuenta antes de volver a encontrarse? ¿No había sido la idea de Robert acaso?

Siendo honesta, Adelaine se imaginaba sintiéndose mejor mientras Rob se encontrara lejos. Pero él... quizás él si lo necesitaba a pesar de que le estuviera resultado difícil adaptarse al comienzo, quizás era lo que deseaba.

La misma noche que acabó con todos sus exámenes, ese día horrible en el que había terminado llorando debido a un cúmulo de angustia que ya no se había visto capaz de contener, Nolan la arrastró a uno de sus clubes favoritos para festejar que esa semana infernal había finalizado con éxito.

Ada habría preferido encerrarse en su cuarto y dormir un día completo a modo de festejo, pero su amigo no se lo había permitido. Había alegado que ya no soportaba más verla tan triste y ahora ya no tenía excusas para aislarse y rechazar su ayuda.

Así que allí se hallaba ahora, ya se había bebido tres copas enteras de un trago delicioso que le había recomendado Walden y miraba a Charles y Dina bailar en el centro de la pista más felices que nunca.

Ada estaba al tanto de que Charles ya conocía la noticia, pero el resto de la familia seguía ignorando el tema. Geraldine quería esperar a que, por lo menos Charlotte y Max regresaran de esa luna de miel tan larga que se habían tomado para anunciarlo cuando estuviesen la mayor parte de ellos presente.

La noticia que sí les había dado a todos era que se habían comprometido y no dejaba de lucir con orgullo e inmensa alegría ese anillo precioso que Charles le había dado.

-¿Otro trago? -Ofreció Nolan a su derecha y Ada miró su vaso vacío preguntándose en qué momento lo había terminado. Su única excusa era que estaba delicioso y el sorbete que le rozaba los labios de manera constante no hacía nada por disminuir la tentación.

-Supongo que podría tomar otro -murmuró-. El último, creo. De lo contrario no voy a conseguir ponerme de pie cuando nos marchemos.

El pelirrojo asintió con una sonrisa enorme. -No te preocupes por eso, nosotros te cargaremos. Tú bebe cuanto necesites.

-¿Y qué tal si bailamos un poco mientras se acerca el camarero y así compruebas que tal están tus piernas? -Propuso Walden a su izquierda y amagó con levantarse del taburete.

Mentiras reales (Descontrol en la realeza 5)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora