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Procurando mantenerla lo más lejos posible del ambiente tenso de esa noche, Ada le propuso a Lucy cenar juntas en la habitación de la niña mientras miraban una película

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Procurando mantenerla lo más lejos posible del ambiente tenso de esa noche, Ada le propuso a Lucy cenar juntas en la habitación de la niña mientras miraban una película. Ni siquiera sabía si alguien asistiría al comedor, todos se habían dispersado rápidamente luego de que Robert se hubiera retirado de la sala en la que estaban reunidos.

Habían acordado encontrarse en el jardín del palacio a la mañana siguiente para ir juntos al hospital y después cada uno había tomado su rumbo.

Adelaine había intentado encontrar a Robert sin resultados. Si bien el palacio era grande y no lo había recorrido en su totalidad, sí había visitado los sitios que sabía que él usaba con más frecuencia.

Le preocupaba que tampoco contestara sus llamadas, ¿pero qué más podría hacer? Esperaría hasta la mañana siguiente, no dudaba que, de estar en sus cabales, se uniría a sus hermanos para ver a su madre antes de la cirugía.

Cuando acabó la película, se acostó junto a Lucy y la pequeña se quedó dormida mientras la abrazaba.

Ada se quedó allí por una hora más y luego terminó por marcharse a su habitación. Sintió la cama grande y fría estando allí sola, pero cerró los ojos y se acurrucó abrazada a un almohadón. Las emociones y el estrés de ese día no tardaron en pasarle factura, quedándose dormida en cuestión de minutos.

Se despertó más tarde en su cuarto en penumbras y se asustó al oír ruidos extraños muy cerca de ella. Sentándose de golpe en la cama, miró hacia todos lados sin ser capaz de ver nada.

—Tranquila, solo soy yo —dijo una voz a cuyo dueño pudo localizar cuando sus ojos se acostumbraron a la oscuridad.

Vio la sombra de Robert y se permitió soltar un suspiro de alivio. Lo observó quitándose la ropa aunque no podía distinguir demasiado. Todavía tenía que ser de madrugada porque no había ni un mínimo rayo de luz entrando por las rendijas de la ventana.

Quería decir algo, pero no sabía qué. Deseaba preguntarle a dónde había estado todo ese tiempo, cómo se sentía, incluso si había comido algo. Se abstuvo de interrogarlo y en cambio esperó a que se metiera en la cama con ella como parecía ser su intención.

—Perdón por asustarte —murmuró Robert y la rodeó con los dos brazos para que se acostaran juntos—. No quería molestarte, pero caminaba por el pasillo y sin pensarlo acabe con la mano en el picaporte de tu puerta.

—Me alegra que hayas venido, estaba preocupada por ti, te busqué por todos lados —compuso girando la cabeza para mirarlo. Tenía olor a alcohol, lo que denotaba que había estado bebiendo, pero no parecía estar ebrio, por lo menos no tanto como la última vez.

—No me quedé en el palacio, necesitaba salir —susurró y Ada sintió sus labios en el hombro.

—Has bebido —dijo esperando obtener algo más de información.

Mentiras reales (Descontrol en la realeza 5)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora