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Robert leyó la carta que John le acababa de entregar mientras sostenía la cadena con el dije y el anillo en la otra mano

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Robert leyó la carta que John le acababa de entregar mientras sostenía la cadena con el dije y el anillo en la otra mano. No estaba dispuesto a creer que ella había escrito algo así, Adelaine era demasiado inteligente como para tomar una decisión tal. Había algo oscuro detrás de todo eso y le aterraba lo que de verdad pudiera estar ocurriéndole.

Alzó la vista hacia John y Caroline, quien tenía entre sus manos uno de los cuadernos de Ada que habían utilizado para comparar la letra con la de la carta.

—A simple vista parece ser la misma —comentó John—. Y no sé qué crees tú, pero también suena como ella.

El príncipe negó con la cabeza. —No es Adelaine. No importa si suena como ella o la letra parece ser suya, no es Ada. Sé que la lastimé, pero no haría una cosa como esta. Es de locos... Marcharse sin un centavo... —musitó con consternación—. ¿A dónde iría? Sabemos que no tiene a nadie.

—¿Quieres que busque un profesional para comprobar que es su letra? —Ofreció John—. No creo que ayudaría de mucho, pero...

—No, no tiene sentido perder el tiempo en algo así. No nos dice nada, si escribió eso, es porque alguien la obligó —masculló sintiendo que el pecho iba a explotarle de preocupación—. Lo que tenemos que hacer es buscarla. Buscarla y buscarla hasta por debajo de las rocas.

—Tranquilo, Rob —agregó Carol y colocó una mano en el brazo de Rob para reconfortarlo—. Vamos a encontrarla, Ada tiene que estar bien.

—Es que no lo entiendo, ¿por qué enviarían esa carta? —Replicó Robert—. ¿Por qué molestarse con esa mentira si luego planean pedís rescate? No tiene sentido.

—Tengo que hallar al maldito Hugh —masculló John—. Es la única persona en la que puedo pensar que quisiera retenerla sin pedir rescate. ¿Tienes alguna otra idea, Robert? ¿Adelaine te ha contado algo de lo que yo no esté al tanto? ¿Te dijo algo sobre Hugh cuando discutieron anoche?

Rob arrugó la frente. —Nada. El único que tiene que estar ocultando cosas es Harry Levis, nos mintió con respecto a todo...

—Nos mintió con respecto a su fuente, lo que quiere decir que hay alguien más pasándole información que solo está al alcance de unos pocos —razonó John muy serio.

Caroline se pegó al costado de Rob y lo tomó por el brazo al ver que estaba cada vez más pálido y tenso. —¿Estás pensando que puede que Levis tenga algo que ver? —Preguntó.

—No sé si está relacionado con esto que podríamos llamar secuestro, pero nos ha mentido acerca de su informante, lo que amerita que haga una visita a su departamento y que tengamos otra conversación —declaró con la mirada encendida.

—Iré contigo —dijo Robert asintiendo y listo para la batalla.

La rubia, cada vez más preocupada por ellos dos, miró el reloj y luego alternó la vista entre ambos. —¿A esta hora? ¿Es prudente? Es muy tarde... Además, no estoy segura de que ninguno de ustedes esté en condiciones de pensar con claridad en este momento... Mucho menos enfrentar a nadie.

Mentiras reales (Descontrol en la realeza 5)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora