40

28.6K 2.5K 532
                                        

Robert y Nolan descubrieron muy pronto que eran terribles en la tarea de organizar una fiesta sorpresa

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Robert y Nolan descubrieron muy pronto que eran terribles en la tarea de organizar una fiesta sorpresa. Primero, porque no sabían por dónde comenzar por más pequeña que fuese, y segundo, porque su abuela y su madre no habían tardado más de unas pocas horas en descubrirlos.

A partir de esto, Brianna había encontrado la razón justa para posponer los estudios que le realizaría el médico hasta la semana siguiente y Rob no encontró la forma de hacerla entrar en razón. El príncipe sospechaba que su madre tenía miedo de lo que finalmente pudieran llegar a encontrarle y ese era el verdadero motivo por el que deseaba atrasar el momento de la verdad.

Así que durante toda esa semana, mientras Arlet y Brianna se ocupaban de organizar la pequeña fiesta que él había planeado, Rob se dedicó a vigilar a la reina muy de cerca.

A Ada solo la veía unos minutos luego de la cena porque pasaba sus tardes estudiando, lo que les facilitaba la tarea de planear todo sin que se enterase, pero provocaba que Robert se encontrase todo el tiempo deseando que llegase la hora de pasar con ella un minuto a solas.


Un día antes de la fiesta, regresó de hacer ejercicio cerca del mediodía y se bañó antes de reunirse con su madre en una de las salitas de la planta baja. Cuando entró, se llevó un disgusto al ver que su abuela también estaba presente.

Debería haber imaginado que Arlet estaría allí, lo había estado toda la semana, pero aún así le molestó tener que compartir el mismo ambiente que ella una vez más.

—Hola, mamá —saludó sentándose junto a ella y dándole una beso en la mejilla. Luego miró a la otra mujer y asintió—. Abuela.

—Robert —dijo ella con el mismo tono.

Brianna lo miró e hizo una mueca pero se abstuvo de hacer cualquier comentario al respecto como lo había hecho los días anteriores.

—¿Puedo ayudar en algo? ¿Ha quedado alguna cosa pendiente?

La reina negó con la cabeza mientras miraba la agenda que tenía en el regazo. —No, solo repasábamos todo con Arlet una última vez.

—Es una reunión pequeña después de todo —agregó la rubia—. Nolan no nos ha contado cual será el menú, pero al menos sabremos que será abundante.

Sin poder evitarlo, Rob sonrió. —Eso seguro.

Como ellos dos eran los organizadores originales de esa fiesta, ambos se habían auto asignado tareas en las que sabían que no podrían fallar y en las que nadie más debía intervenir. Nol, por supuesto, se encargaría de la comida, y él había decidido que enviaría las invitaciones. Sabía que de lo contrario, su madre y su abuela —ambas con las mejores intenciones—, convertirían esa pequeña reunión en una fiesta de doscientos invitados y solo lograrían que Ada quisiera huir apenas entrar.

—¿Y tú, cariño? Has pedido que confirmen la asistencia ¿verdad? —Intervino Brianna—. Es mucho más fácil cuando sabemos quiénes vendrán antes de que aparezcan. ¿Ya tienes un número?

Mentiras reales (Descontrol en la realeza 5)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora