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Mientras Nolan se dedicaba a visitar a sus conocidos en la ciudad, Rob llevó a Adelaine a conocer sus lugares favoritos por los siguientes cuatro días

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Mientras Nolan se dedicaba a visitar a sus conocidos en la ciudad, Rob llevó a Adelaine a conocer sus lugares favoritos por los siguientes cuatro días.

A pesar de que estaba deseoso por regresar a casa y aún más por complacerla, Rob había tenido que conversar el tema con su terapeuta. Este, quien ya le había recomendado regresar con su familia, no puso oposición y hasta se mostró conforme con el rumbo de los acontecimientos de ese fin de semana.

Pero no se marcharon de inmediato, Robert necesitaba procesar la idea y terminó por convencer a Adelaine para quedarse con él por unos días más.

El jueves por la noche, mientras se acomodaban en el sofá para mirar una película mientras cenaban una pizza, el timbre del departamento sonó y los dos se miraron con el ceño fruncido.

—Debe ser Nolan —comentó Rob poniéndose de pie luego de darle a Ada un beso en la frente—. Tendremos que pedir más pizza, me temo.

Mientras ella se reía, el príncipe abrió la puerta y se quedó estático al ver que no se trataba de su hermano menor.

—¿Vas a quedarte parado ahí o te harás a un lado para dejarnos pasar? —Preguntó Charlotte sonriendo y cuando, saliendo de su perplejidad, Rob se movió para dejarle lugar a ella y a Max, la princesa se puso de puntillas para darle un beso en la mejilla—. No te veas tan sorprendido, Robert.

—Voy a dejar constancia por adelantado de que en mi humilde opinión, teníamos que llamar antes de aparecernos —declaró Max dándole a Rob una palmada en la espalda.

Charlotte, que se había adelantado a su esposo y entrado al departamento con su ojo crítico de siempre, se detuvo de repente cuando su vista se clavó en el sofá que no estaba vacío como cabría esperar.

—¿Quién está sorprendida ahora? —Comentó Ada con una sonrisa—. Hola, Char.

—¿Qué...? —Parpadeó la princesa—. ¿Qué haces aquí? ¿Cómo... cómo es que nadie me lo dijo?

—Cariño —intervino Max, conciliador y tomó a Charlotte por los hombros desde atrás—. ¿Por qué tendrías que saberlo? Hola, Ada. Me alegro mucho de encontrarte aquí, ha sido una maravillosa sorpresa.

—Vaya que sí —agregó la castaña poco convencida.

Recuperándose, Robert dio un paso adelante. —Una llamada no habría estado mal por tu parte tampoco ¿no, Charlie? —contraatacó con el ceño fruncido pero enseguida lo cambió por una expresión divertida. Nada le complacía más que ver a su hermana consternada, ir un paso por delante de Char parecía imposible para la mayoría de los mortales y esta vez él lo había conseguido—. Habría organizado una cena en regla para recibir a los recién casados.

—Siempre podemos pedir más pizza —intervino Ada poniéndose de pie—. Es lo que hemos estado comiendo durante las últimas noches. Hemos encontrado el local de delivery perfecto y estamos degustando cada una de sus especialidades.

Mentiras reales (Descontrol en la realeza 5)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora