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ESTE ES EL SEGUNDO CAPÍTULO QUE SUBO EN EL DÍA

SI NO LO LEISTE AÚN, PRIMERO LEER EL CAPÍTULO 49


A pesar de que al día siguiente Ada no tenía clases por la mañana, tampoco quería salir demasiado tarde, razón por la cual Nolan estuvo de acuerdo en que todos estuvieran listos para la hora de la cena, de modo que no perdieran tiempo en arreglarse y pudieran marcharse de inmediato luego del postre.

—No puedo creer que tengamos que salir un lunes por la noche —renegó Charlotte en el vestíbulo mientras todos se colocaban los abrigos.

—¿Acaso alguien te obliga a ir? —Replicó Nol, quien no había sido capaz de dejar de sonreír durante toda la comida, muy complacido consigo mismo.

—Tú lo haces —espetó ella—. Ada es mi amiga y voy a estar con ella si me necesita, pero no veo porqué tenía que ser justo en ese lugar.

—Porque tiene que divertirse —sentenció el pelirrojo.

—Tu idea de diversión dista mucho de la mía y seguro que también de la de Adelaine.

La aludida miró a Robert pidiéndole que interviniera porque ella todavía no se atrevía a meter bocado cuando dos de los hermanos discutían.

Él obedeció. —Bueno, Charlie, tampoco es mi idea de diversión, pero aquí estoy —dijo ganándose un codazo por parte de Ada así que tuvo que aclararse—. Lo que quiero decir es que Nol lo organizó con las mejores intenciones y nos toca relajarnos e intentar disfrutar lo más posible.

Charlotte puso esa expresión que siempre utilizaba cuando alguien tenía argumentos más válidos que los suyos para refutar su opinión. No estaba feliz, pero se resignaba.

Ocuparon una limusina para viajar todos juntos y cuando estaban a un par de cuadras, Char recibió un mensaje de Max —quien había quedado en encontrarse con ellos allí—, informándoles que la entrada del club estaba atestada de paparazzi esperando su llegada.

—¿Cómo rayos lo han sabido? —Masculló la princesa.

—Ah, esa es mi culpa. ¿Acaso olvidé de mencionarlo? —Musitó Nol—. Puede que le haya enviado una pista anónima a un conocido reportero de que estaríamos aquí esta noche.

Rob explotó enseguida, y rodeando a Adelaine con un brazo como si necesitara protegerla de algo, le gritó a su hermano: —¿Puedes explicarme por qué diablos harías una cosa así? Es lo último que necesitamos un día como este.

El príncipe más joven no se inmutó. —Porque es una buena forma de que vean que todos la queremos. He tomado todos los recaudos, Robert. Le pagué al club para que tengan buena seguridad y solo los mantengan en la puerta. Harán las cosas bien, no solo por el dinero que invertí en esta noche, sino porque el hecho de que estemos aquí es buena publicidad para ellos. Saben que en las próximas semanas habrá tanta gente queriendo entrar con la esperanza de vernos, que incluso tendrán listas de espera. Sus ganancias se multiplicarán.

Mentiras reales (Descontrol en la realeza 5)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora