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NOTA ANTES DE EMPEZAR A LEER: HOY PUBLIQUÉ DOS CAPÍTULOS

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NOTA ANTES DE EMPEZAR A LEER: HOY PUBLIQUÉ DOS CAPÍTULOS. ESTE ES EL SEGUNDO, SI NO LEISTE EL 53, VOLVÉ ATRÁS.


Con el correr de las semanas Ada se fue recuperando de ese primer día de clases tan traumatizante. No porque la atención que los medios le dedicaban hubiese desaparecido por completo, ni porque su ayudante de anatomía se hubiese vuelto más amistosa, sino porque estaba comenzando a aceptarlo y manejar todas esas situaciones de la mejor manera posible.

Para las clases de anatomía estudiaba más que para ninguna otra y siempre estaba preparada para preguntas filosas de Hannah. Cuando aparecían los paparazzi acosadores siempre tenía una sonrisa y unas palabras amables o un saludo, tal como Carol le había recomendado.

Lo que más le preocupaba era que nadie había podido dar con Hugh. Ni John con sus hombres, ni Jaques con sus contactos, pero no era para menos dado que ella no podía aportar ningún dato queayudara. No sabía dónde lo había conocido su madre —solo conjeturaba que en uno de sus numerosos trabajos—, no sabía su apellido, ni tampoco era capaz de dar una descripción completa para hallarlo. Los bocetos de su rostro que los especialistas habían armado con los datos que ella aportaba no coincidían demasiado con los que armaban en base a las descripciones de Lexi.

Era un completo desastre, las dos reconocían que habían bebido demasiado esa noche y que podía ser que sus recuerdos estuviesen algo difuminados.

Después de casi tres semanas, Ada se preguntaba también por qué él no se había puesto en contacto con ella como había dicho. No era que ansiara que verlo de nuevo, pero era estresante vivir pensando que podría aparecer frente a ella en cualquier momento o incluso que podría acercarse a Lucy a la salida del colegio en un momento en que sus guardaespaldas estuvieran distraídos.


Afortunadamente, los paparazzi se habían cansado de esperar cada día por ella en la puerta de la universidad. Quizás porque se habían dado cuenta de que no era una persona tan interesante después de todo, o tal vez porque había personas que le tomaban fotos con sus celulares cada vez que la veían por los pasillos, y las publicaban en las redes sociales quitándole el trabajo a quienes les gustaba llamarse profesionales.

Esa tarde, luego de una agotadora clase de histología, Ada caminaba junto a Fox y Beth mientras Justin los seguía a una distancia prudencial, cuando en lugar de ver el coche que la llevaba todos los días, se encontró con esa bestia hermosa que le había regalado Alioth semanas atrás.

Entrecerró los ojos para distinguir mejor quien iba al volante y comprobó que era Robert.

—Oh, cielo santo —murmuro Beth olvidando lo que venía diciendo antes—. ¿Ese es tu novio? Ay, Ada. Tienes que presentármelo, no puedo desperdiciar la que puede que sea mi única oportunidad de conocer al príncipe. Si no lo haces, cuando sea rey dentro de cincuenta o sesenta años, no tendré la oportunidad de decirles a mis nietos que una vez pude estrechar su mano.

Mentiras reales (Descontrol en la realeza 5)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora