-México… ¡Ohhh! Suena a nombre de superhéroe-
La boquita de Amerus formó una “o” casi perfecta al escuchar el nombre de su Salvador. Rusia miraba atento las acciones de su pequeña, le incomodaba un poco la admiración que ese hombre despertaba en su hija, se suponía que él, al ser su padre, debería ser su único héroe. Será algo pasajero, se dijo así mismo para intentar calmar sus celos paternales.
La risa apenada del bombero le hizo dedicarle una mirada, y fue entonces que noto su bandera tricolor en verde blanco y rojo, muy similar a la de Italia, pero que además tenía plasmado un escudo de Águila devorando a una serpiente, además de la heterocromía en sus ojos, siendo uno dorado y el otro de un bonito verde aqua, una combinación extraña pero hermosa.
Observó también las pequeñas y múltiples heridas que adornaban su esbelto cuerpo, seguramente se las había hecho rescatando a su hija.
-¡México! Debemos continuar weon, la gente nos necesita.-
Dijo el chico que había ayudado a México a ponerse de pie, el cual también era un tricolor, pero con escudo de estrella.
-Tienes razón Chilito, démonos prisa. Bueno, con permiso, debo regresar a trabajar, nos vemos. -
Y sin esperar una respuesta, se alejó de allí junto a su compañero, Amerus agitaba sus manitas a modo de despedida mientras le lanzaba besitos a su salvador hasta que lo vio desaparecer dentro de las instalaciones de su escuela, en la cual por cierto, el fuego ya estaba controlado relativamente.
-princesa ¿estas bien? No te hiciste daño?-
Preguntó preocupado el ruso mientras abrazaba a su hija con protección.
-estoy bien Папа, los paramedicos ya me revisaron, además el señor México me protegió con su saco y nada me lastimó -
Ante la mención del latino tricolor, Rusia no pudo evitar fruncir el ceño, él quería ser el único héroe para su princesa, y el que alguien más lo fuera le molestaba.
-me alegra que nada malo te pasara, sabes que si yo hubiera estado allí, también te hubiera protegido con mi vida -
Mencionó lleno de orgullo el Sovietico mientras caminaba rumbo a su oficina. Su hija sonrió y asintió a lo dicho por su padre mientras lo abrazaba y le regalaba un dulce beso en la mejilla.
-lo sé Папа¿y también hubieras saltado por la venta del segundo piso?-
Preguntó de manera inocente la infante mientras miraba atentamente a su progenitor. Rusia ensanchó su sonrisa, orgulloso dispuesto a responder a su pequeña.
-por supuesto que…. ¡espera! ¿que? ¿Ventana?-
Exclama verdaderamente sobresaltado el mayor ante las palabras tan tranquilas de Amerus, la cual asiente como si no fuera la gran cosa.
-si, cuando nos vimos rodeados por el fuego, el señor México me puso su saco y corrió hacia la ventana gritando “ay Papantla, tus hijos vuelan” no se que significa, pero de seguro es un grito heroico de los bomberos. Por suerte caímos en la arboleda de los rosales, pero nada malo nos paso -
Los ojos del eslavos se abrieron a más no poder, esa acción del tricolor sí que fue arriesgada, pero gracias a ella salvo a su hija. No sabía si sentirse molesto o agradecido con él mexicano, así que optó por lo último.
-pues yo saltaría desde un rascacielos solo para salvarte la vida.-
.
Menciona heroicamente el adulto mientras le dedica una sonrisa confiada a su hija, más sin embargo la niña no se veía muy convencida por las palabras de su padre y no pudiendo más estalló en risas.
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Destinos Entrelazados
FanfictionTras perder a su esposo América, Rusia se dedica en cuerpo y alma a criar a su hija, Amerus. Él tiene el firme pensamiento de que nunca jamás se volverá a enamorar. Pero todo cambia un fatídico día que por poco pierde a su hija. El eslavo "conocerá...
