Leonardo Romano
—¿Que esperabas? Si es su escuela.—Patrick seguia riendo cuando me mostró a Afrodita besando a un chico desconocido en mis narices, pero muy fácil de matar si es que me lo proponía. Apreté mis puños alrededor de mi cuerpo mientras este tipo, Hugh creo que se llamaba, rogaba por que no le matáramos.—Y tú, gordinflón, no te mataremos. No lo haremos a menos de que nos pagues.
Seguía con mi mandíbula apretada mientras hacía rechinar los dientes por la escenita que me dio Maia. Me dirigí al tal Hugh viéndole casi cagado en los pantalones cuando vi que esto era lo que necesitaba. Me iría a ver, y lograría que ella se diera lo difícil que es librarse de mi...
—Patrick, ho bisogno che tu carichi. Vado per Afrodite*—«Patrick, necesito que cobres, yo voy por Afrodita.»
—¿per cosa vuoi vederlo? se ne baciava un altro e se non sto male, quasi tiravi fuori la pistola e lo uccidevi.*—«¿para que la quieres ver? si acaba de besar a otro y si no estoy mal, casi sacas tu arma y le matas.»
—Per farla soffrire per un po '. Fatti pagare prima che ti frega le palle di te e del ragazzo grasso.*—«Para hacerla sufrir un rato. Cobra antes de que te arranque a ti y al gordo los cojones.»
—oh, le mie belle uova. Lo farò, ma presto prima del resto ... merda, troppo tardi.*—«Ay, mis lindos huevos. Ya lo haré, pero rápido antes de que el resto... mierda, muy tarde.»—tigre all'una e lei viene bruciata.*—«Tigresa furiosa tirando fuego a las una.»
*Italiano original. Traducción.
Habíamos estado hablando en italiano para no enterar a entrometidos cuando Patrick río por lo bajo avisando de que venía a mis espaldas. No me voltee, no le daria el gusto pero como todo un adolescente mi corazón empezó a palpitar fuertemente contra mi pecho. La amaba, joder si la amaba, pero esto iría a ser mejor. Atormentarla.
—Hola...—Patrick saludó a Maia mientras yo seguía volteado viendo como casi el supuesto fuego que iba tirando era real y lo sentía a mis espaldas.—Adiós. Hugh, sígueme.
Una pequeña mano me volteo de mi hombro cuando sonreí torcidamente en solo pensar de que Maia estaría enojada y todo por mi presencia. Ya me daba por pagado con aquello.
—¿Que haces aquí? ¿Porque estás cobrando Pizzo? ¡¿Estás loco?!—bramo mientras miraba hacia otros lados a los chicos inmersos en sus propios temas sin saber de que mucho de los negocios y vidas de Grecia estaba en mis manos. Sonreí y me voltee a verla. Iba con una falda de tenis plisada negra hasta un poco más arriba de las rodillas junto a una polera pegada a su cuerpo con cuello y con mangas blancas. Se veía tan simple pero tan hermosa sin una pizca de maquillaje, dejando a la vista su piel tersa y unas pequeñas y casi visibles pecas. Su cabello rubio caía por sus hombros mientras que sus ojos me fulminaban.
—Estás hermosa.—hablé seguro de mi cuando volteó hacia otro lado sin responderme mientras se cruzaba de brazos apretando los labios.—dije que...
Y una abofeteada llena de rabia me estrello la cara haciéndome tragar las palabras que llevaba en la boca. Estaba llena de ira, y ni sabía porque o bueno si. Estaba en su país llenándolo de peligro, ya que ella me terminó para tener una vida simple, y yo era un egoísta que no le daria el gusto.
—Aléjate.—soltó con sus ojos más rojos y casi a punto de estallar como hace cinco días en Italia.—Te escuché la primera vez.
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Sombras que aman (borrador)
RomanceSAGA SOMBRAS - Libro I (Completo) «Mafia, ¿que es la Mafia? ¿Y que lo hace tan interesante...? No lo sabía y la verdad tampoco me interesaba en esta altura. Mi vida cambio de un segundo a otro el momento que pise el club "Casa Nostra", al ver al 1.8...
