MAIA
—Dispara.—solté mientras me valía un peso y medio mi vida. Aquí era jugar a la suerte y si no estaba el universo de mi lado, no seria más que un cadaver a la mitad de Grecia.
«No bajes la mirada.» me auto ordene tratando de imponer autoridad y confianza en la decisión más imbecil que había tomado en mi vida.
El terror ante las armas seguía. Me daban pavor al solo imaginar la bala que atravesó el cuerpo de mi padre hace años, pero esto era más que eso. Esto era una demostración de que no podía jugar conmigo, no soy una muñeca de trapo ni menos una pobre indefensa.
La mirada de Leo se ensombreció y casi entró en pánico o en un colapso nervioso cuando tome el arma negra de sus manos y apreté el gatillo dejando todo atrás. O era ser valiente o morir en el intento, al literal.
El click desencadenó una adrenalina dentro de mi que casi me hizo vacilar, aunque ya estaría muerta, pero no fue así. La suerte jugo de mi lado y no salió nada más que un suspiro del cuerpo inquieto de Leonardo.
Agarré la pistola agarrando el brazalete que llevaba una L que me habían dado en la junta anual de los Ledger amarrándola a la boca de esta y se la tiré encima.
—Aprende a ser hombre, y a jugar de verdad.—hable mientras agarraba el brazo de Evan. Estaba boquiabierto y por un segundo que no diría nada para contradecirme, pero conociéndolo, el se quedaría con la última palabra.—Juras que puedes pasar por arriba a cualquiera, pero conmigo no es así...
Volteé viendo el gran carro que tenía en frente mientras evitaba caerme de espaldas a lo lujoso que se veía. Agarró sus balas y las volvió a meter en el cargador mientras alzaba la barbilla viéndome segura de mis palabras y acciones.
La hora de jugar con el y con su orgullo todavía no llegaba, y no podía cagar mis planes de recuperar mi vida por un encuentro inoportuno en mi escuela. Debía mantenerme cuerda hasta el sábado...
Evan estaba helado, Cole a punto de desmayarse en los brazos de Jeremy que no hacia nada más que abrir los ojos casi como si se salieran de su órbita y Adam con un colapso nervioso.
Ya no era la niña sensible del yate, ya no era la misma que cuando vio el cadaver en su habitación que necesitaba un par de brazos para sentirse protegida. Tenía dos o varios, y bien puestos. Tenía voz, cuerpo y la fuerza para rechazar a lo que no quería y para conseguir lo que me propusiera.
—No vuelvas a meterte con mis amigos y círculo cercano, Leonardo.—espeté con un pie en frente de mi dándole la cara. Sus ojos azules impactaron en mi, pero no como siempre, su alma y su brillo estaba apagado. No era el ni sus acciones lo demostraban, o tal vez siempre vi a alguien que no era.
—¿Enserio lo quieres?—pregunto herido de mi actitud mientras señalaba a Evan. Trague duro, mientras no sabía dónde meterme.
Si, amaba mucho a Leonardo...
Nunca había querido a ninguno como el. Pero ya fue...
Y sé que merezco a una persona mejor en mi vida, alguien que sea menos egoísta, más maduro y que nunca me hiciera sentir culpable cuando no lo era. Y ese aquel era Evan.
—¿Tan fácil fue meterse en sus bragas y hacer que me olvidara?—pregunto a Evan atrás mío harto de la situación cuando no vacile en cruzarle la cara de una bofetada.
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Sombras que aman (borrador)
RomanceSAGA SOMBRAS - Libro I (Completo) «Mafia, ¿que es la Mafia? ¿Y que lo hace tan interesante...? No lo sabía y la verdad tampoco me interesaba en esta altura. Mi vida cambio de un segundo a otro el momento que pise el club "Casa Nostra", al ver al 1.8...
