LEONARDO
—Ni se te ocurra inyectarme.—lancé el grito en el cielo al ver como Lourdes veía la jeringa con el líquido azulino y las tabletas encima del mostrador del laboratorio de la mansión. Estaba presentándole a mi vieja amiga la nueva creación de Casa Nostra; El FACH polvere.—Te cortó una mano.
—Entendido.—se repuso dejando el líquido donde pertenecía. Un pinchazo de aquello; y además de hacerme un puto adicto, me cagaria los órganos y mi cerebro hasta morir pudriéndome. Tortura y droga en uno.—Quien hubiera dicho que el mismo niño que levantaba mi falda a los siete iría a ser así de grande...
—Todavía lo puedo hacer.—conteste mientras guardaba todo bajo llave. Reynaldo y Wesley, los dos científicos que trabajaban para mi habían hecho un estupendo trabajo con estas innovaciones mortales. Reprimí una carcajada al pensar la cara de la FBI al saber que el poder lo tenía yo.
—Un degenerado desde pequeño.
Lourdes me miró con sus ojos cafés y pupilas dilatadas. Todavía no podía creer como se había desarrollado, sexy y voluptuosa aunque carecía de curvas. Sus labios eran más negros que los rosados de Afrodita, su piel era morena y lisa que causaba una sensación de mujer árabe y sus gestos o forma de caminar llamaba la atención a kilómetros.
—¿Que hacen, ángeles?—pregunto Vik entrando al salón. Cerré las puertas antes de que viera el contenido.
No era que desconfiara de los Volkov, solo que tenía que tener más cuidado con ellos y con sus extrañas costumbres enfermas como la de los gemelos. Todavía no se ganaban mi confianza, y aquella solo pertenecia a los Milán actualmente.
La peli negra posó sus codos en el meson dejando expuesto su escote mientras me apresure en dirigirlas hacia el pasillo bajando por las dos escaleras de mármol blanco y vidrio e irnos al exterior.
Este lugar definitivamente estaba de primera, pasillos blancos con cuadros antiguos de los Romano, decoraciones plateadas hasta la gran lámpara de la sala central con diamantes que parecían gotas de lluvia, un exterior completamente amoblado. Todo iba tal cual mi papá lo había dejado antes de que mi madre falleciera.
—Estaba dándole un tour a Lou.—contesté serio. Viktoria no era de mi desagrado, sólo que sentía que se tenía que medicar con sus expresiones y con su dependencia sexual, aunque no era quien para criticar ese aspecto.
—Mhmm... hablando de ti, morenita. ¿Donde esta tu hermano?—pregúnto coquetamente mientras veía a Lourdes. Calló mientras nos íbamos a los sofás exteriores y Vik se sentaba en mis piernas sin pudor.—Te hable, turca.
Apreté sus caderas separándola de mi entrepierna.
—No vengas con chorradas, orospu.—le contestó sacando las garras afiladas que llevaba con ella y con cualquiera que no fuera su familia, la cual me consideraba en ella. Rafael y Atenea, aunque esta última no se había aparecido por el lugar.
Orospu: puta en turco original.*
—Contéstame, linda.
—Para tú mierda, Vik. Si te quieres coger a alguien busca a Patrick.—espeté doble sentido salvando a la turca y a mi, harto de sus juegos.
—Con gusto.
Se fue meneando su culo por el pasillo cuando Lourdes me pateo por debajo de la mesa y haciendo una mueca de que fue un supuesto accidente.
—Atrévete de nuevo.—espete tomándole de la muñeca cuando iba a sacarme el dedo corazón.
No andaba con juegos, menos cuando andaba con la polla dura a las veinticuatro horas del día por la rubia de mierda que me rechazó por tercera vez. Ni el maldito pólvo de ayer con Irina bajo el dolor que traía y eso me frustraba más aún.
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Sombras que aman (borrador)
RomantizmSAGA SOMBRAS - Libro I (Completo) «Mafia, ¿que es la Mafia? ¿Y que lo hace tan interesante...? No lo sabía y la verdad tampoco me interesaba en esta altura. Mi vida cambio de un segundo a otro el momento que pise el club "Casa Nostra", al ver al 1.8...
