13. Erin.

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Agotada, me fui a la enfermería para que me curasen las heridas que me había hecho. También había un baño, así que aproveché para limpiar todo mi cuerpo y, una vez que mis heridas estaban vendadas, me puse el uniforme que me había traído Dumbledore mientras me duchaba. En menos de dos horas había pasado de una chica destrozada a una alumna normal y corriente en Hogwarts.

Era increíble, pensaba mientras iba hacia mi sala común, como todo el mundo a mi alrededor desconocía lo que yo era. Desconocía el poder que llevaba dentro y lo que había hecho, por ejemplo, esta tarde. Con ese uniforme, parecía una simple bruja que se dirigía a su sala común para estudiar tras sus clases.

Mientras recorría los pasillos hacia mi sala común, me encontré con algunos compañeros de clase que había conocido con el paso del tiempo. Ellos me sonreían y me saludaban, y yo les devolvía el saludo mientras pensaba en la de cantidad de cosas que no sabía de ellos, y que ellos no sabían de mí.

Antes de que pudiese reflexionar más sobre ese tema, me encontraba ya frente a la puerta de mi sala común. Me sorprendí al no encontrar a nadie de mi curso en alguno de los sillones, ya fuese estudiando o charlando. Así que decidí ir hacia la habitación a ver si me encontraba con alguna de mis compañeras. Me llevé una gran sorpresa cuando vi que estaban todas reunidas en el cuarto.

—¡Lia!—dijo Nat en cuanto pasé por la puerta, cerrándola detrás de mi—¿Dónde estabas?

—Estudiando... en la biblioteca—respondí rápidamente.

—Tenemos que contarte los últimos cotilleos—dijo Nat, acercándose a mi y agarrándome de la muñeca. Me llevó entonces hacia el resto de las chicas, que estaban sentadas en el suelo formando un círculo.

—¿Qué ha pasado?—pregunté con curiosidad y acomodándome entre Mila y Natasha.

—¿Cuál le contamos primero?—preguntó Penny—¿El fuerte o el curioso?

—Empecemos mejor con el flojo, para que así luego no nos liemos con el otro y se nos olvide este—decidió Natasha, como si esto fuese algo súper importante. Intenté aguantar mi sonrisa.

—Contadme—dije, al ver que ninguna decía nada.

—Nos hemos enterado de que Cedric y Cho han roto—susurró Annika, como si pudiesen escucharnos a través de las paredes.

—¿Cómo?

—Al parecer Cho le puso los cuernos a Ceddy en la fiesta de Halloween—dijo Natasha, apretando la mandíbula—. Hay que ser hija de puta para hacerle algo así a alguien como Cedric.

—¿Cómo está él?—pregunté.

Mila se encogió de hombros.

—Cedric siempre intenta aparentar que está bien—dijo, mirando al suelo.

Me mordí el labio disimuladamente. No conocía a Cedric de mucho, pero él se había comportado de maravilla conmigo tras la fiesta, y siempre le he visto como alguien muy alegre. Imaginarme por lo que tiene que estar pasando ahora hizo que una sensación de enfado hacia Cho me recorriese todo el cuerpo.

—¿Ese es el rumor flojo?—pregunté, intentando desviar el tema—¿Cuál es el fuerte, entonces?

Todas intercambiaron miradas entre ellas, en silencio. Esperé pacientemente hasta que una de ellas se atreviese a contestarme. Esta vez fue Penny la que abrió la boca.

—Pasó otra cosa más en la fiesta de Halloween—Natasha, Mila y Annika la miraban fijamente, pero me di cuenta de que su mirada no transmitía seriedad, si no... ansia—. Y quería esperar a que estuviésemos todas para contarlo—tragó saliva y se miró las manos, jugueteando con sus dedos mientras todas esperábamos a que nos lo contara. Penny cogió aire, y nos devolvió la mirada—¡Me acosté con Gabo!—gritó, tan rápido que necesitamos unos segundos para entender toda la frase.

Bajo las estrellas {Cedric Diggory}Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora