Capítulo 16.

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Alba se sentó en su asiento del consultorio. Tenía una sensación de felicidad desde ayer en la noche y se preguntó si no estaba exagerando. Al momento de poner sus manos en su rostro, las retiró inmediatamente, estaban heladas al igual que su pequeño consultorio. El calentador tenía la mala costumbre de no funcionar a veces y justo hoy que hacía frío, no funcionaba.

Revisó con rapidez al primer grupo de militares, sabiendo con exactitud que este día no le tocaba a Justin revisión alguna. Así que tenía que conformarse con verlo de lejos en la cafetería. Entró al lugar junto con Mel y como todos los días, se formó en la barra. Para su mala suerte, Xavier se sitúo alado de ella, con su sonrisa que mostraba sus hoyuelos.

—Hola, Alba —la saludó con un movimiento de cabeza.

—Hola, Xavier.

Alba estiró su mano para servirse carne y después espagueti. Xavier, en cambio, se sirvió una gran porción de arroz junto con carne.

—Bueno, hoy en la noche se estrena una obra en el centro —Alba se quedó muy quieta en su lugar al final de la barra, se hubiera ido antes si no fuera porque Xavier le estaba hablando—. ¿Quieres ir? Tiene muy buenas referencias.

Xavier empujó más su charola a la de ella, dándole a entender que tenían que moverse, otras personas del personal aguardaban a que Alba lo hiciera. Agarró con ambas manos su charola y se paró al inicio de las mesas dónde algunos militares comenzaban a comer. Se quedaron muy quietos cuando vieron a Xavier alado de sus mesas y procuraron no decir algo que pudiera causarles problemas.

Pero no era eso lo que puso nerviosa a Alba, sino que Justin estaba justo en esa mesa, con la mirada puesta en Xavier y después en ella.

—¿Entonces, quieres venir o no? —Xavier repuso alado de ella, esperando con paciencia su respuesta.

Alba salió de su trance en un parpadeo y miró sus ojos azules con disculpa. No quería salir con él, pero claro que no se lo iba a decir.

—Lo siento Xavier, no puedo. Tengo que cuidar a mi hermano esta noche.

Fue la primera excusa que se le ocurrió. Tendría que parecer que Riley no era lo suficiente mayor para cuidarse él solo. Pero la mirada de Justin que seguía puesta en ambos, hizo que dijera la peor mentira del mundo.

—No pasa nada —Xavier forzó una sonrisa—. Otro día será entonces.

Caminaron juntos hasta la mesa y Alba trató de no mirar hacia Justin. Miró su plato casi todo el tiempo y era absurdo pensar o siquiera creer que podía sentir su mirada puesta en ella desde la mesa en la que él estaba situado.

Le gustó que Xavier no insistiera mucho, se dedicó solamente a hablar con las otras personas que los acompañaban en la mesa y Alba hizo lo mismo pero solamente con Mel.

El comedor se fue vaciando con el pasar de los minutos y Alba apenas terminaba su plato. Quedaban pocos militares y se desilusionó al ver que Justin no formaba parte del grupo. Dejó los platos sucios de nuevo en la barra al terminar y caminó junto con Mel de nuevo al edificio de medicina. Mel era incluso más friolenta que ella, todo el camino estuvo maldiciendo y demostrando lo mucho que odiaba el frío.

Alba se apresuró a guardar las cosas en su bolsa, de nuevo se había retrasado y estaba segura que esta vez no alcanzaría el autobús de regreso. Dejó la bata en el perchero, abrió la puerta y Mel aún seguía ordenando algunos papeles.

—Nos vemos mañana —se despidió de ella con la mano.

—Hasta mañana Alba.

Salió casi corriendo del campo y caminó lo más rápido hasta la parada. Se obligó a correr al ver como el autobús comenzaba a andar. El frío no dejaba que corriera más rápido, sus piernas estaban entumecidas al igual que su rostro.

Soldier [j.b.]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora