Capítulo 29.

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Enero.

Tomó el autobús que la llevaría al bar. Apenas eran inicios del mes y Hailey tuvo la idea de celebrar el Año Nuevo juntos y a Alba le gustó esa idea, se habían visto por última vez hace semanas.

Últimamente Alba llevaba el cabello suelto y casi nunca se lo agarraba en una coleta como solía hacerlo antes. Creía que era una forma de cambio a sí misma, además, no tenía el cuello desnudo y el frío no le afectaba en esa zona.

Había pasado mes y medio. Aún lo extrañaba. ¿Cómo era posible que sus sentimientos por él crecían si ni siquiera se hablaban? Cada vez que veía un cabello rubio en el campo militar, Alba lo miraba fijamente y hasta no darse cuenta de que no era Justin, es cuando retiraba la mirada.

Entró en el local, buscando con la mirada a Hailey. Ella había prometido que llegaría temprano por primera vez desde que la conocía. Alba la ubicó en la barra, estaba hablando con Jim y tenía un tarro de cerveza enfrente de ella.

—¡Alba! —Jim la divisó primero y salió de la barra—. Feliz año nuevo.

Ella lo estrechó con fuerza.

—Lo mismo digo, Jim.

—Tú hombre ha venido varias veces por acá —susurró solamente a ella en su oído. Hailey estaba detrás de ellos esperando.

Alba se separó e hizo una mueca incómoda; ella no tenía ningún hombre. Después Hailey la abrazó igualmente con fuerza.

—¡Feliz año! —casi gritaba en su oído.

Probablemente había llegado mucho antes que ella por su aliento apestando a cerveza.

—¿No ha llegado Lina? —preguntó cuando se separaron.

Jim volvió a su puesto y Alba se sentó alado de Hailey en la barra. Su amiga negó con la cabeza después de tomar otro trago.

—Sigue de viaje con sus padres —dijo con una mueca de desagrado—. Le tengo envidia porque yo me quedé en mi casa sola.

—Estabas con tus padres —le dijo Alba.

Hailey soltó una risa vacía.

—Ellos no cuentan y lo sabes.

En lugar de contestarle, Alba se quedó en silencio. Después le pidió a Jim que le sirviera un vaso de agua sin hielo.

—Tienes el cabello suelto últimamente —dijo Jim observándola—. Me gusta.

Alba se toqueteó su cabello y le sonrió a Jim con timidez.

—Entonces, este año te gradúas, ¿verdad? —comentó Alba ignorando el otro tarro de cerveza delante de Hailey.

Jim se mostró orgulloso de repente y se irguió aún más.

—Seré todo un empresario. Tienes que venir a la fiesta que daré en mi apartamento.

—¿Qué fiesta? —preguntó Nina alado de ellos, mirando a Jim con el ceño fruncido.

—La fiesta que tu hermano dará cuando se gradúe —intervino Hailey.

Nina miró a Jim molesta.

—De ninguna manera darás una fiesta. ¡Yo vivo ahí también!

—Me gradúo de la maldita universidad. Si quiero hacer una fiesta, la haré —dijo Jim zanjando el tema.

Nina se cruzó de brazos en forma de reproche.

—Tus amigos son unos cerdos.

Hailey y Alba soltaron una fuerte risa.

Soldier [j.b.]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora