Capítulo 83.

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Todo se estaba yendo a pique. Hablaban cada vez menos y ella fue quien comenzó a distanciarse. Tenía la creencia que si Justin se iba, el dolor no sería tan intenso si comenzaba a distanciarse poco a poco. Lo sentimientos seguían ahí, de eso ninguno de los dos tenían dudas. Las charlas eran sin sentido porque ninguno de los dos podía decir algo coherente que no echara a perder el humor del otro. A veces Justin se culpaba por estar en aquella situación con Alba, tenía el hubiera plasmado en su mente. Ojalá no hubiera sacado aquél tema, pero, el hubiera no existe.

Alba entró al bar con el propósito de emborracharse. Hailey ya estaba en el asiento habitual de la barra y la recibió de manera afectuosa. Su amiga no perdió el tiempo y en vez de iniciar con las cervezas, le pidió a Jim que comenzara a prepararles una ronda de shots para ambas.

—De acuerdo —le dijo Jim en cuanto les puso las bebidas enfrente de ambas—. ¿Qué es lo que sucede?

—¿Por qué lo dices? —dijo Alba evadiendo su mirada.

—Tu rutina de beber es cuando algo malo está sucediendo. Suéltalo.

Irritada, Alba alzó la vista hacia el techo y terminó suspirando.

—Este asunto con Justin es... una verdadera mierda. Lo conozco Jim y en verdad creo que lo hará.

—¿Hará qué? —cuestionó Hailey queriendo ser parte de la conversación.

—Justin quiere ser voluntario para irse de servicio por dos años —le contestó Jim con rapidez, sin quitar sus ojos de Alba—. No hay tiempo para detalles, Hailey.

Hailey cerró la boca con molestia y mejor se quedó en silencio escuchando con atención.

—¿Cuál es el problema?

A Alba le sorprendió la agilidad de Jim para no hacer el asunto tan grande.

—Es mucho tiempo y sigo sin entender sus razones para prestarse a ello.

—Yo digo que es algo muy valiente.

Alba miró a Hailey seria y molesta.

—Logan dice lo mismo y eso es lo que menos me importa, valiente o no, él no necesita volver.

—¿Por qué no?

—Jim, él ni siquiera tendría por qué seguir en el campo. Xavier no está, ya no hay nadie que pueda retenerlo.

—Tú si —soltó Hailey.

—¿Qué?

—Piénsalo, eres su novia y por ende puedes obligarlo a quedarse.

—De ninguna manera —Jim fue el primero en negarlo, parecía molesto por la referencia de Hailey—. Con nosotros no funciona así.

Hailey se burló y bebió su segundo caballito.

—Justin hace lo que se le da la gana —dijo Alba con resentimiento.

Alba bebió cinco caballitos de forma seguida. Jim mostraba con su semblante que no estaba para nada de acuerdo a su manera de comportarse, pero a Alba le importó poco. En estas situaciones es cuando agradecía que el alcohol te adormeciera los sentidos. Solamente reía y Hailey la imitaba. Se estaban gastando un buen dinero por las rondas que continuaron pidiendo y por el momento, Jim les prometió que les ayudaría con la cuenta o con un pequeño descuento.

A Hailey no pareció importarle seguir bebiendo con descontrol, era lo que mejor se le daba e incitaba a Alba para que hiciera lo mismo. Alba nunca se imaginó que su vida y su relación con Justin fueran a decaer de una manera tan repentina. A veces se cuestionaba si no estaba siendo demasiado egoísta ya que no era esa clase de mujer, pero con el alcohol en su sistema, no estaba pensando con claridad. Habían tantas cosas que quería decirle a Justin y estuvo a punto de marcarle si no fuera por la mano de Jim arrebatándole su teléfono.

Soldier [j.b.]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora