«Tu deber estaba aquí conmigo. No debiste volver. ¿Acaso no fui suficiente para ti?»
Después de que Justin decidiera romper su promesa de no volver a sus servicios, Alba decidió dejar de esperar. Suficiente era con esperarle por 6 meses o hasta m...
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Justin seguía sin darle crédito a lo que Alba le acababa de decir. Dio un paso atrás, atónito. Ella nunca le había ordenado nada ni mucho menos hablarle en ese tono de voz tan seguro, frío y sin dudas. Alba estaba decidida, lo veía en sus ojos.
—Yo no dije que iría.
Se lo dijo porque quería que dejara de mirarlo de aquella forma.
—¿Entonces por qué no me lo dijiste? Si no irás, ¿por qué el secreto?
Justin se rascó la nuca.
—No quería que sucediera esto —hizo movimiento con las manos señalando el espacio entre ellos—. ¡Estás haciendo esto más grande de lo que es!
El coraje de Alba pareció aumentar, sus fosas nasales se inflaron y sus labios comenzaron a retorcerse.
—¡No estoy haciendo nada más grande! —le gritó—. ¡Te he dicho que no te darás de voluntario!
—Tú no me dirás que hacer.
—Me importa poco lo que me digas, Justin. No irás y no pienso discutir.
Con desinterés Alba caminó a un lado suyo y cruzó el pasillo para meterse a la habitación. Justin se quedó parado en medio del lugar solo, enojándose con ella por su falta de sensibilidad hacia lo que él estaba inclinado a hacer.
—¡No me dejes hablando solo! —apresuró a decir. Ella no quería discutir, pero sus ganas de dejarle las cosas en claro, eran primerizas—. Repito, no he dicho que iría.
Alba lo miró fastidiada.
—Y yo te repito: ¿por qué no me lo dijiste? No irás, no sigas diciéndome cosas sin sentido.
—¡Dijiste que me esperarías siempre!
Alba dejó de hacer su chongo alto, su cabello cayó a costados de su rostro y lo miró en silencio.
—¿Cuál puede ser tu razón para ir de voluntario dos años, Justin? ¿Por qué quieres volver a ese lugar por tanto tiempo?
—¡Porque lo necesito!
Ella dio un paso hacia atrás, comenzó a parpadear y negó con la cabeza.
—¡Y yo te necesito aquí y no allá! ¡Te necesito vivo, maldita sea!
Incrédulo, Justin negó con la cabeza. Habían tantas cosas que quería decirle, algo que pudiera hacerle cambiar de opinión.