Capítulo 81.

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Justin llevaba usando una máscara por una semana, tratando de ocultar lo indeciso y preocupado que se sentía por lo que escuchó decir a Winston. ¿Dos años de servicio? Y lo más sorprendente, ¿voluntariamente? Él sin duda no podría estar por tanto tiempo alejado de Alba, de su madre, de todo lo que conocía en la ciudad de Los Ángeles y se estaba esforzando como nunca para aparentar que no estaba considerando en aceptar, porque cada vez que veía la sonrisa de Alba, el lugar que ella tiene en su vida estaba más que asegurado.

Por suerte para él, Alba no notaba nada y mucho menos cuando se levantaba en medio de la noche como era de costumbre, podía quedarse pensando en las posibilidades de ofrecerse como voluntario: sería la última vez, ya nada lo ataría a ese lugar. Xavier ya no estaba, así que, ¿por qué no renunciaba? Habían muchas preguntas en su mente mientras se despertaba en la madrugada y de ninguna manera molestaría a Alba con sus dudas. Suficiente tenía con el pequeño secreto que le tenía guardado hasta ahora.

—Ni con el maquillaje se puede ocultar aunque sea un poco esta cicatriz —dijo Alba saliendo del baño con rostro disgustado.

Justin le dio un beso en la frente y le sonrió.

—No se ve tan mal. Además —acomodó mejor su cabello—, puede cubrirse si modificas tu peinado.

—No cuando me quiero agarrar el cabello.

Alba mejoró en su velocidad al caminar, pero Justin notaba como se agarraba las costillas si lo hacía con demasiada prisa, aún no estaba lista para hacer actividades domésticas y sabía que aquello la irritaba.

Comenzaron a tocar la puerta y Justin detuvo a Alba cuando ella quiso abrirla. Él llegaría más rápido. La persona en el pasillo era Jim y sin poder evitarlo, Justin le frunció el ceño. Jim no le caía mal, era un buen tipo pero no le causaba mucha gracia que fuera el hombre con quien Alba tenía mucha confianza.

—¿Jim? —escuchó la voz de ella saltar de alegría. Tampoco eso le gustaba.

Se hizo a un lado como sintiéndose un estorbo. Quiso jalarle la maldita liga con la que Jim se agarraba su cabello cuando abrazó con delicadeza a Alba.

—¿Cómo haz estado? —Jim cerró la puerta a sus espaldas y siguió a Alba hasta la cocina.

Jim pareció acordarse que él también estaba dentro del departamento porque se apresuró a chocar su mano con la suya. Justin lo hizo solamente porque no quería ver a Alba molesta o disculpándose por él por la actitud que mostraba cada vez que Jim le hablaba.

Justin los dejó solos a regañadientes y entró en la habitación para recoger su ropa del suelo, ya Alba le había llamado la atención por ello. Separó la sucia de la limpia y la juntó en la canasta que también Alba usaba para su propia ropa. Volvió a reunirse con ellos al terminar de ordenar su desastre y Jim estaba saliendo de la cocina con un vaso con agua en su mano.

—Vuelvo en unos minutos, quiero secar mi cabello, no soporto tenerlo mojado.

Alba se levantó del sillón y segundos después desde el baño se escuchaba el sonido de la secadora. Jim se veía igual de incomodo que él, ninguno de los dos no sabían que decir o hacer para poder iniciar conversación. Jim tenía muy en mente los disgustos que Justin tenía hacia él cuando Alba estaba de por medio.

—¿Cómo te va en el campo militar? —dijo con voz alta gracias al sonido proveniente del baño.

—Es duro, pero supongo que ya estoy acostumbrado a esa rutina.

Jim apretó los labios y asintió levemente. ¿Ahora qué?

—¿Te irás de nuevo? —soltó sin rodeos y Justin se le quedó mirando con cierto recelo—. A servicio, me refiero.

Soldier [j.b.]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora