— ¿Por qué?— balbuceé, sintiendo como los nervios se apoderaban de mi cuerpo y de cada palabra que pronunciaba— ¿Y si es Mina? Podría estar en grave peligro. Y aunque no fuera ella, si hay alguien ahí encerrado debe de estar pasándolo horrible, no podemos dejarla ahí. Hay que hacer algo, joder— exclamé, totalmente angustiada, paseando de un lado a otro.
— No pienso dejar a esa persona ahí, pero no podemos avisar a la policía— confesó, agarrándome por los hombros con determinación.
— ¿Qué estás diciendo? Hay que avisar a las autoridades, ellos sabrán qué hacer— negué con la mirada perdida en el horizonte.
Los pensamientos de angustia y miedo hicieron que por mi mente transitaran decenas de escenas, escenas terroríficas y deplorables donde podía ver con claridad el sufrimiento y sinvivir que Mina estaría pasando en esos momentos. Me imaginaba a la pobre chica aterrorizada, tratando de coexistir con ese monstruo que la tenía cautiva en un oscuro y mugriento sótano, sin apenas luz, comida o agua.
— Ese hombre no es normal, ¿vale?— apretó ligeramente el agarre— Sí, es un psicópata, pero no me refiero sólo a eso. En sus pensamientos habitaba un extraño cúmulo de voces. No lo había oído nunca. Ese tipo no parece ser humano— aclaró al fin, penetrando su fervorosa mirada en mí.
Mis ojos se abrieron como platos. Si antes ya estaba preocupada por quién fuera que estuviera allí encerrado, ahora mi temor había crecido exponencialmente hasta causarme palpitaciones. Mi corazón latía sin control y una capa de lágrimas empezaba a entorpecer mi visión.
Que Yoongi dijera eso era alarmante, sobretodo teniendo en cuenta que era uno de los entes más poderosos que habitaban en la tierra.
— Ey, escúchame. Vamos a sacarla de ahí— proclamó con total seguridad, posando su gélida mano sobre mi mejilla izquierda.
Asentí con un movimiento de cabeza, sabiendo que si intentaba pronunciar una mísera palabra me derrumbaría allí mismo.
— ¿Qué deberíamos hacer entonces?— murmuré, tenía claro que no me iba a quedar de brazos cruzados esperando a que ocurriera un milagro.
— Tendré que contarte la verdad— suspiró, deteniendo sus nerviosos pasos.
— ¿La verdad?— interrogué aturdida, siendo interrumpida por el estridente sonido de una melodía.
Mi teléfono estaba sonando dentro de mi bolsillo. Lo saqué y vi el nombre de Jimin en el centro de la pantalla, parpadeando.
— No te preocupes, contesta— dijo al ver mi mirada de incertidumbre.
Dudé por un instante, temiendo que el chico al otro lado de la línea colgara y no me diera oportunidad a contestar la llamada. Pulsé el botón verde con desconfianza y me llevé el aparato al oído. Me quedé callada unos segundos, esperando que él tuviera la iniciativa de empezar una conversación.
— ¿Qué ha pasado? ¿Te encuentras bien?— la angustia podía percibirse en su tono de voz tras el teléfono— Me he despertado y ya no estabas. He leído los mensajes que me has enviado pero no sé si eso me ha dejado más preocupado, incluso. No sabía qué podría ser tan urgente como para que te fueras sola en mitad de la noche.
— Ya eran las cinco y media cuando me he ido— me excusé— Y no quería despertarte, sólo era eso, perdóname. El resto te lo explicaré más tarde— concluí.
— No me has respondido. ¿Estás bien o no?— oía alboroto al otro lado, parecía que Jimin estuviera moviéndose desesperado por la casa, arrastrando muebles y cerrando puertas— Dime dónde estás. Iré ahora mismo— volvió a manifestarse en la llamada.
ESTÁS LEYENDO
Blood Tears | BTS
FanfictionLa vida de T/N era agradable y tranquila. Vivía con su madre a las afueras de una ciudad desde que la mujer se separó de su antiguo marido. Sin embargo, de forma inesperada, la madre de la muchacha decide casarse con un hombre con el que mantenía un...
