Accedí a mi buzón de voz, priorizando las llamadas perdidas que había recibido de Yoongi. Era muy raro por su parte, nunca me llamaba, no le gustaba hacerlo y siempre recurría a los mensajes de texto para comunicarme cualquier cosa.
— Tiene dos mensajes nuevos. Pulse uno para reproducir, dos para eliminar y tres si desea volver al menú principal— la voz robótica de una mujer se hizo presente en cuanto marqué el número. Pulsé uno.
— Reproduciendo el primer mensaje de ayer a las veintitrés y dos minutos: "T/N, soy Yoongi, llámame enseguida, es sobre Mina"— el mensaje finalizó— Si desea oír el mensaje de nuevo, pulse uno, si desea borrarlo, pulse dos.
Pulsé uno inmediatamente, sintiendo como se me helaba la sangre. ¿Había oído bien? Sabía que sí, lo escuché sin ninguna duda, pero la necesidad de reproducirlo de nuevo se adueñó de mi mano.
— Reproduciendo el primer mensaje de ayer a las veintitrés y dos minutos: "T/N, soy Yoongi, llámame enseguida, es sobre Mina"— la voz del pelinegro volvió a hacerse medio presente—
Esta vez pulsé dos y, automáticamente, se reprodujo el siguiente aviso.
— Reproduciendo el segundo mensaje de ayer a las veintitrés y cincuenta y dos minutos: "Creo que sé dónde puede estar Mina"— un escalofrió recorrió mi espina dorsal— Si desea oír el mensaje de nuevo, pulse uno, si desea borrarlo, pulse dos.
Colgué inmediatamente y me guardé el teléfono en el bolsillo. Salí de la cocina como una bala, cruzando el comedor hasta llegar a la puerta principal, la cual abrí y cerré de un portazo. No tenía tiempo de explicárselo a Jimin, lo haría más tarde, ahora sólo pensaba en llegar a casa de Yoongi para que me pusiera al corriente.
Una vez salí de la edificación, desbloqueé el móvil y busqué la dirección del pelinegro en la aplicación del GPS. No recordaba exactamente en qué número residía, pero una vez estuviera cerca sabría identificarlo.
Activé la ruta y seguí el camino en color azul que me mostraba el rumbo más rápido a pie. Veinte minutos andando. Miré el reloj, eran pasadas las cinco y media y el sol aún no se dejaba ver lo suficiente como para iluminar las calles así que las farolas seguían encendidas. Avancé sin pensarlo demasiado y busqué el contacto de Yoongi. Lo llamé y esperé a que me contestara. Un tono, dos tonos, tres tonos, así hasta seis. No hubo respuesta. Aligeré mi paso y volví a intentarlo. No contestó.
Después de más de diez minutos caminando a paso acelerado se me ocurrió escribirle a Jimin. Me había ido sin decir nada y no quería preocupar al chico, por lo que, le dejé un mensaje de texto explicando escuetamente la situación. No le di muchos detalles, sólo advertí de que estaba bien y que tuve que irme con urgencia.
Llegué antes del tiempo previsto a la calle donde residía Yoongi. Desactivé el GPS del móvil y corrí hacia su casa. Empecé a llamar al timbre desesperadamente. El pelinegro acabó abriendo la puerta desconcertado. Su cabello estaba todo enmarañado, llevaba unas sandalias de estar por casa en forma de gato y únicamente la parte de abajo del pijama.
— Te he estado llamando— pronuncié sin saludar siquiera, entrando precipitada dentro de la casa.
— Buenos días, yo también me alegro de verte y no te preocupes por haberme despertado— dijo sarcástico, cerrando la puerta a sus espaldas.
— Me debes una explicación— le mostré la pantalla del móvil con el registro de llamadas que realizó la noche anterior.
Yoongi efectuó un gran bostezo antes de rascar sus ojos para poder aclarar su visión y mirar hacia el aparato.
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Blood Tears | BTS
FanficLa vida de T/N era agradable y tranquila. Vivía con su madre a las afueras de una ciudad desde que la mujer se separó de su antiguo marido. Sin embargo, de forma inesperada, la madre de la muchacha decide casarse con un hombre con el que mantenía un...
