Jungkook y yo estuvimos viendo una película mientras tomábamos ese agradable té que nos había preparado, aunque, para ser sincera, no le había prestado mucha atención a la pantalla, pues mi cabeza se encontraba apoyada sobre el hombro del chico y mis ojos no hacían más que cerrarse poco a poco.
Cuando el film terminó, sentí como los fuertes brazos de éste me levantaron del sofá. El cautivador y dulce perfume de Jeon me hacía sentir tan cómoda y segura que era casi imposible no querer dormir entre sus brazos por una eternidad entera.
— Debes estar tan cansada— susurró en un tono reconfortante mientras se dirigía a lo que supuse que era su habitación.
— Mhm...— asentí sin pronunciar palabra, aferrándome un poco más a su pecho sin darme cuenta.
No quería separarme de él.
— Buenas noches, descansa— me regaló una sonrisa de labios cerrados a la vez que me dejaba sobre su cama de la forma más delicada posible.
Segundos después, sentí como el azabache dejaba un pequeño beso sobre mi frente antes de irse sin hacer el más mínimo ruido.
— Jungkook— lo llamé, aún somnolienta, antes de que pudiera cruzar la puerta.
— ¿Sí?— se giró y me miró con intriga, apoyándose en el marco de la puerta.
— Ven...— susurré, moviendo mi mano como gesto para que se acercara.
El chico abrió ligeramente sus ojos, atónito, y se aproximó a paso lento, sentándose en el borde de la cama con cuidado.
— ¿Qué pasa?— sus manos se movían nerviosamente bajo las mangas de su ahora arrugada camisa.
— ¿Podrías...?— miré a otro lado, sintiendo como el corazón me latía a gran velocidad por lo que iba a pedirle— ¿Podrías darme una toalla? me gustaría ducharme antes de ir a dormir.
Mis palabras salieron de forma torpe y entrecortada a pesar de que eso no era lo que tenía pensado decirle, pero los nervios pudieron conmigo y no fui capaz de preguntar aquello que rondaba por mi mente, así que solté lo primero que se me vino a la cabeza.
— Oh, claro— asintió con una sonrisita— También te prestaré algo que te pueda servir como pijama, para que duermas mucho más cómoda— se levantó y abrió el armario frente a la cama, rebuscando entre las diversas pero, al mismo tiempo, semejantes prendas.
— No hace falta que te tomes tantas molestias— retiré mi cabello tras mi oreja mientras mantenía la mirada fija, ahora en el suelo.
— No, no es nada— sacó la ropa necesaria y cerró el armario— Sígueme, que te enseño dónde está el baño y de paso te doy la toalla— salió de la habitación y empezó a caminar por el pasillo, hasta llegar casi al final de éste.
— Gracias, Jungkook, eres muy amable— sonreí y le agradecí una vez estaba todo preparado.
— No hay de qué— me devolvió la sonrisa con cierta timidez— Avísame cuando termines, me ducharé yo también— me dijo antes de salir.
— Está bien— cerré la puerta y me paré frente al espejo, mirando mi reflejo con atención.
Mi rostro estaba rojo como un tomate y mi cabello estaba bastante desordenado, al igual que mi ropa, cosa que me hizo sentir abochornada. No obstante, le resté importancia a eso y empecé a desvestirme, dejando mi ropa a un lado para no olvidarme de ella más tarde. Seguidamente, dejé correr el agua hasta que se templó y entré en la ducha.
No tardé más de cinco minutos en salir y comenzar a vestirme con lo que Jungkook me había prestado, no sin antes colocarme la ropa interior que llevaba puesta anteriormente. Y, a pesar de que los pantalones se me caían cada dos por tres y la camiseta me quedara demasiado holgada, al sentir la agradable fragancia del chico, mis mejillas tomaron un color durazno y una inconsciente pero tímida sonrisa se dibujó en mi rostro.
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Blood Tears | BTS
FanfictionLa vida de T/N era agradable y tranquila. Vivía con su madre a las afueras de una ciudad desde que la mujer se separó de su antiguo marido. Sin embargo, de forma inesperada, la madre de la muchacha decide casarse con un hombre con el que mantenía un...
