Este capítulo contiene escenas de sexo, si lees esto siendo menor, queda bajo tu responsabilida, si prefieres no leer esa parte deja de leer cuando veas la señalización ‹ ! ›.
Gracias por su lectura.
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Aun así, no me arrepentía de haber hecho todo eso con él. Fue algo mágico, algo perfecto. Algo que solo Yoongi podría hacer.
— ¿Eso significa que querrás volver a hacerlo, princesita?— acaricó mi pierna por unos segundos y luego volvió a agarrar el volante con fuerza.
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— ¡No!— mentí ante la vergüenza— ‹Sí›— llegué a pensar casi a la misma vez que pronunciaba mi anterior respuesta.
— Mensaje captado, princesa— volvió a acariciar mi rodilla, empezando a subir sus caricias por mi muslo.
Mi corazón empezó a acelerar una vez más. Su mano empezaba a ascender pausadamente mientras mis mejillas se coloraban. Agradecí y maldecí a la vez que aquel semáforo en rojo se volvió de un brillante verde.
— No te has librado tan fácilmente. En cuanto lleguemos a casa voy a hacer cosas mejores que rozarte— susurró roncamente, sin despegar la mirada del trayecto.
— Yoongi, ¿estás ebrio?— pregunté con algo de miedo, mirándolo de soslayo.
— ¿Qué?— empezó a reír a carcajadas, pensando que iba en broma.
— ¡No me has respondido!— alcé mi tono de voz para que pudiera oírme entre tanta risa
— No, preciosa, no estoy borracho— aguantó su risa mientras buscaba aparcamiento.
— Es bueno saberlo— susurré una vez estacionó frente a su casa.
Ambos salimos del coche. Yoongi me ayudó a llevar mi mochila de forma caballerosa, dirigiéndose hacia la gran y reformada casa.
— Muchas gracias, Yoonie— le dediqué una sonrisita mientras éste abría la puerta y dejaba la mochila sobre la mesa.
— No hay de que, princesita— cerró la puerta detrás de mí— Pero podrías agradecérmelo de algún modo— agarró mi muñeca con fuerza para poder darme media vuelta y quedar frente a él— ¿No crees? —susurró.
— Sí— asentí, dejando un beso sobre su mejilla para luego intentar apartarme.
—Me temo que no es suficiente— se aproximó lentamente hacia mi rostro, sin desviar su mirada de mis rojizos labios.
— ¿Qué quieres entonces?— me atreví a preguntar en un murmuro, sintiendo mis piernas temblar.
— Creo que puedes hacerte una pequeña idea— puso ambas manos sobre mis mejillas y se acercó un poco más, acortando los pocos centímetros de distancia que nos separaban.
Su beso fue tan dulce y pausado que me dejó totalmente anonadada. Conociendo al chico, me esperaba algo apasionado y a la vez desesperado por su parte, brusco y atrevido. Pero no fue así.
Correspondí a los pocos segundos, cerrando mis ojos con lentitud mientras movía mis labios al compás, sintiendo mis mejillas arder bajo las palmas de sus manos.
— Tenemos que comer, princesa— susurró al separarse de mí y darme un pequeño besito en la mejilla— En cuanto acabemos de comer ya me lo agradecerás como es debido— sonrió lascivo, dirigiéndose hacia la cocina.
— Ajá— asentí con un movimiento de cabeza, intentando regular mi respiración nuevamente.
A la media hora ya estábamos comiendo los dos juntos, hablando y riendo sobre diferentes temas.
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Blood Tears | BTS
Fiksi PenggemarLa vida de T/N era agradable y tranquila. Vivía con su madre a las afueras de una ciudad desde que la mujer se separó de su antiguo marido. Sin embargo, de forma inesperada, la madre de la muchacha decide casarse con un hombre con el que mantenía un...
